LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

domingo, 28 de abril de 2019

FLAMENCOLÍAS



ELLA se fue como vino.
Y encima dice la gente
que siempre voy pensativo.

ESTO que me pasa a mí
nunca le ha pasado a nadie,
que camino por la vida
un pie atrás y otro delante.

MACETAS de albahaca,
cómo me acuerdo de las de mi madre
cuando las cuidaba.

CIÉRRAME los ojos,
por Dios te lo pido, que tú me los cierres
con tus labios rojos.

CUANDO pienso en ella,
para no volverme loco voy y pienso...
en otra cualquiera.

          PARA olvidarme de ti
salto de un querer a otro.
El querer que yo quería
un día lo tiré al pozo.

PARECE contradicción:
yo te quiero y no te quiero,
y te aborrezco y te adoro.
Pero no, que yo me entiendo.

UN camino ando
tan largo, tan largo desde que nací...
¡y nunca me alcanzo!

FULANITA, eras mi sueño.
Pero aquello se acabó:
yo ya no sueño despierto.



jueves, 14 de febrero de 2019

MARXISMO DE BARATILLO

El libro de doña Remedios Sánchez titulado Así que pasen treinta años... Historia interna de la poesía española contemporánea (1950-2017) (Madrid, Akal [naturalmente], 2018) se abre con estas programáticas palabras:

Escribía Juan Carlos Rodríguez en su imprescindible [sic] Teoría e historia de la producción ideológica algo que es una de las claves de este libro: la literatura no ha existido siempre y el discurso literario es fruto de los condicionantes ideológicos de cada época. Esa verdad incuestionable [de nuevo sic], casi axiomática para quien esto escribe, convierte a la poesía en una herramienta más de la perpetuación o fortalecimiento de una determinada ideología, a favor o en contra del poder dominante.

Georg Lucácks, el marxista Georg Lucácks, hilaba bastante más fino que el discípulo granadino del uxoricida Louis Althusser, pero bastante más... Pero se ve que ahí no llegó Rodríguez... En fin, no sigo leyendo, devuelvo el libro a su balda (de donde sospecho que a no tardar mucho saldrá para en ca del librero de saldos).

Aunque me quede sin penetrar el arcano de qué cosa sea la "historia interna" de la poesía, lo que supondrá, digo yo, que también habrá una historia externa, que tampoco sé muy bien en qué pueda consistir... En fin. 




 [el cuerpo del delito]

domingo, 30 de diciembre de 2018

FIN DE UN AÑO

AL SONAR LAS DOCE CAMPANADAS





UN AÑO más… o menos…
¿Qué importa el tiempo que inflexibles rigen
reloj y calendario?
¿La vida es esta de hoy… o de mañana…
o aún quizá del ayer…?
Lo vivido se agolpa en la memoria
y aún abres con temblor la nueva agenda
y en ella anotas, firme, tu propósito:
Vivir para lo eterno, donde un tiempo
sin tiempo te rescate
de las sombras fugaces de los días,
de la arena que cae en el reloj,
sin sueño y sin descanso.
Un año más…
o un año menos…
Que sea el hoy para ser mañana.

jueves, 22 de noviembre de 2018

ESPIGANDO EN GIRARD

Los famosos métodos lingüísticos son muy apreciados porque sustituyen la búsqueda de la verdad por los divertimentos estructuralistas.

*** 
 El rechazo de lo real es el dogma número uno de nuestro tiempo.


***
Para su desgracia, los filósofos no están solos en el mundo. Los rodean auténticos orates que a veces les juegan la peor de todas las pasadas: los creen a pie juntillas.


***
Si se rechaza en bloque la religión, ¿cómo puede explicarse que los únicos puntos comunes a todas las culturas sean el lenguaje, el ritual y Dios? La religión es la madre de todo, está en el corazón de todo.

jueves, 27 de septiembre de 2018

BREVE MEDITACIÓN DEL POEMA LARGO

En un muy breve lapso de tiempo han aparecido dos antologías del poeta prematuramente fallecido Mario Míguez. Una, la firmada y prologada por José Cereijo, con el título de Difícil es el alba, la ha publicado Renacimiento; otra, Ya nada más, seleccionada por José Mateos, aparece en el sello Libros de Canto y cuento, en su colección DKV de poesía. Ambas son muy distintas entre sí, como era casi de esperar. Muy pocos son los poemas  que comparten ambas.
 Los poemas que elige José Cereijo son generalmente largos, a veces muy largos. En cambio, José Mateos se inclina por el poema breve. 

Muy interesante es el debate que plantea Cereijo sobre el poema extenso, que él estima que son aquellos que superan los cuarenta o cincuenta versos "que suele ser el límite en la poesía moderna". Y atribuye el origen de esta tendencia a la preponderante influencia de Poe y Baudelaire, seguidos por otros que él cita como Juan Ramón Jiménez o Mallarmé, y para los cuales el propósito del poema no es la cosa, el objeto, sino "la sensación que un fenómeno produce" (JRJ) o "pintar no la cosa, sino el efecto que causa" (Mallarmé). Y es este "estímulo sublime" lo que no podría sostenerse en un poema extenso.







Y cita Cereijo en su defensa del poema largo de Míguez nada menos que El Paraíso perdido o la Divina comedia para aducir que son obras poéticas en las que "de nada podría prescindirse sin mutilación grave".

Mucho me temo que Cereijo haya sido víctima de la inevitable polisemia de la palabra poesía. Y es que El Paraíso perdido o la Divina Comedia son poesía, sí, pero no poesía lírica. Como no lo son ni La araucana ni El estudiante de Salamanca, pongamos por caso. Son poesía narrativa, épica, pero no poesía lírica, que es lo que intenta hacer, creo, Mario Míguez.

Por eso, como simples lectores, nos parece mucho más acertada la selección de José Mateos, en la que brilla con luz nítida la poesía  lírica de Mario Míguez, que la de José Cereijo, donde esa luz aparece quizá demasiado amortiguada o desdibujada.


miércoles, 12 de septiembre de 2018

UN BORRADOR

 

Yo ya no soy el que fui.
Qué lejos y qué distante...
¡y qué cercano de mí!

Al de ahora y al de ayer
parece que la memoria
los suelta y une a la vez.

Miro mis yoes sucesivos,
lo que fui y lo que soy,
¡lo que cabe en un suspiro!

Esta vida es ese soplo,
y por muy corta que sea
siempre nos deja algún poso.

Yo ya no soy quien yo fui.
Qué lejos y qué distante...
¡y qué cercano de mí!



10/09/2018

domingo, 22 de julio de 2018

OPCIÓN PREFERENCIAL POR LOS POBRES

Anda uno estos días entretenido en la lectura de una selección del sabrosísimo Epistolario de San Juan de Ávila, compilada y editada por Fidel Villegas (Madrid, Palabra, 2017), cuando de pronto da con esta frase sencillamente genial vestida con la aparente simpleza de la obviedad: "Pobre es todo hombre y no hay quien no tenga necesidades", que es a su vez explanación y comento de otra que aparece en Proverbios (21, 13), que reza según la cita el de Ávila: "Quien cerrare el oído a la voz del pobre, llamará y no será oído".

Pero si esto es verdad, que todos somos pobres de algo, como yo lo tengo por cosa muy cierta y averiguada, entonces el famoso principio teológico de la "opción preferencial por los pobres", proclamado en la III Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, celebrado en Puebla (México) en 1979, germen y origen de la "teología de la liberación", triste secuela del no menos triste Vaticano II, no es más que la falsa moneda de una teología de baratillo, una teología que empieza por no entender nada de economía (cree que es una tarta que hay que repartir), y ni siquiera de la propiamente dicha teología.  

Pero mucho me temo que esta sea la tónica de toda, o casi toda, la jerarquía católica de nuestros aciagos días.

lunes, 4 de junio de 2018

DE NOBEL A NOBEL: ELÍAS CANETTI FRENTE A T. S. ELIOT

Durante su larga estancia en Inglaterra, desde 1938 a 1988, con algunas breves interrupciones, Elías Canetti (o Cañete, pues era sefardí) conoció a numerosas personalidades de la vida intelectual y artística británica. De todas ellas (y van desde Bertrand Russell a Margaret Thacher), el más denostado, sin paliativos, es el universalmente aplaudido Thomas Stearns Eliot.
Hasta ahora creía ser yo el único y casi el primero en despreciar la obra poética, dramática y ensayística de Eliot por insustancial, ininteligible y banal. Pero leyendo Fiesta bajo las bombas (Barcelona, Galaxia Gutemberg, 2005), el último y póstumo libro de su autobiografía, donde nos ofrece sus impresiones inglesas, reparo en que ni mucho menos soy yo ni el primero ni el último en arremeter contra Eliot. Ya Canetti, premio Nobel en 1981, se había enfrentado con toda crudeza a T. S. Eliot, premio Nobel 1948. Véanse algunas muestras:

"Fui testigo de la fama de Eliot. ¿Alguna vez nos avergonzaremos lo suficiente de ella? Un americano trae de París a un francés (Laforgue) que desaparece siendo todavía joven, le inocula su poco gusto por la vida; inconcebiblemente, vive como empleado de banco mientras evalúa todo lo anterior, empequeñece lo que siempre posee más aliento que él; se deja obsequiar por un compatriota despilfarrador, que tiene la grandeza y la tensión de un loco [se refiere a Ezra Pound], y presenta el resultado: su impotencia, que transmite a todo el país; se rinde a cualquier orden que sea suficientemente antiguo, intenta suprimir todo impulso, un libertino de la nada, continuador de Hegel, profanador de Dante (¿en qué región del infierno lo hubiera encerrado?), de labios finos, de corazón frío, prematuramente viejo, tan indigno de Blake como de Goethe y como de toda lava, enfriado antes  (de haberse calentado, ni gato ni pájaro ni sapo, más bien topo, obediente a Dios, enviado a Inglaterra (como si yo hubiera vuelto a España), con puntas crítica en lugar de dientes, torturado por una mujer ninfómana -su única disculpa-, tan torturado que hubiera comprendido mi libro Auto de fe se si hubiera atrevido a acercarse a él, un Tom caballeroso en Bloomsbury, aceptado e invitado por la noble Virginia, habiendo escapado a todos los que, con razón, le habían reprendido, y por fin distinguido con un premio que no recibieron ni Virginia, ni Pound, ni Dylan, ni nadie entre los que lo hubieran merecido, a excepción de Yeats."
Pero es que hay más:

"La soberbia de T. S. Eliot, por así decirlo, como conquista de un americano que vuelve a la madre patria después de generaciones. Sería muy difícil describir cómo era de verdad: profundamente malo. No basta recordar su descarado juicio sobre Goethe y su juicio inhumano-antipoético sobre Blake. Ahí está su obra cicatera y mínima (todas las pequeñas escupideras del fracaso), el poeta del empobrecimiento de los sentimientos inglés y moderno,  que se puso de moda gracias a él. Esa jerarquía que (siguiendo a Dante) introdujo en la crítica literaria para encontrar un alto lugar para sus obras. Lo consiguió tan bien, que en su vejez se pudo permitir esas impotentes piezas de teatro que se tomaron en serio no sólo en Alemania."
Y aun hay más. Pero no quiero cansar al lector. Yo, por mi parte, toda exégesis eludo. Creo que no hace ninguna falta.

miércoles, 9 de mayo de 2018

LA SOLEDAD DEL POETA, LA SOLEDAD DEL POEMA

No alcanzo a comprender el afán de críticos e historiadores por encasillar, o de los mismo poetas, por sentirse miembros de una generación, de un grupo, de una escuela (eso antaño, ahora ya es término desterrado)... Quizá por el abrigo y la protección que ofrece el rebaño, la manada, el equipo, el colectivo...


Pero se es poeta y se es solo. La poesía es algo solitario, individual, irrepetible e intransferible. Es como la persona. La poesía es la persona. Esa que algunos quieren escamotear, o disfrazar, con el truco del almendruco del "sujeto poético". 

***

Pero sin perjuicio de lo dicho, visto el asunto desde otro ángulo, el del historiador y el del crítico, se comprende su interés en parcelar y separar, en relacionar, en acotar y analizar. En suma, es un intento de abstracción indispensable porque, de otro modo, la historia de la poesía sería un continuum algo caótico, o bien algo así como una lista alfabética de autores.

***

Y entre estas Scila y Caribdis vamos navegando. Como podemos.

viernes, 4 de mayo de 2018

ESCRIBIR, ¿PARA QUÉ?

Escriba usted un libro nada enjuto sobre el teatro de los Machado (Enrique Baltanás, La obra común de los hermanos Machado, Sevilla, Renacimiento, 2010, 229 págs.), en el que se analiza detenidamente cada una de las obras que componen su dramaturgia, y ésta en su conjunto, y examinando y en muchos casos refutando
los resultados aportados por la bibliografía anterior, para que ahora venga Juan Malpartida y publique un libro, con el título de Antonio Machado. Vida y pensamiento de un poeta (Fórcola, 2018, 196 págs.) en el que no pueden dejar de sorprenderme estas palabras que allí escribe:

Este empeño en un género en el que no destacaba (tampoco su hermano [Manuel]) me hace pensar en Cervantes. Ambos buscaron, además del logro literario en la comedia, un poco de dinero, sin ningún éxito en Cervantes, con alguna discreta alegría en los Machado. Pero creo que parece claro, más allá de ciertos momentos poéticos, que las obras de teatro que escribieron ni correspondían a su tiempo (a pesar de que introdujeron temas de "candente actualidad") ni eran su tiempo, además de la baja calidad de las mismas. (p.24)












Ea, ahí queda eso. Ni más ni menos que lo que la crítica más adocenada viene repitiendo desde hace años: obras que ya no se correspondían con su tiempo, escasa calidad...
Malpartida no parece conocer mi libro, no lo cita al menos, pero alguien que escribe un libro así y con esos juicios sumarísimos que se permite emitir, debería conocerlo, discutirlo. Se puede no estar de acuerdo con mis tesis, pero primero tendría, caso que pueda, rebatirlo.
Pero Malpartida debe de ser uno de esos tantos (huy, qué tentación) que creen que la "modernidad", y no digamos, la "calidad", se encuentra en el grosero determinismo de un Valle Inclán o de un García Lorca... 
En fin, que va a haber que darle la razón a don Manuel Azaña cuando dijo aquello de que "en España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro."