LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

viernes, 30 de diciembre de 2011

SONETILLO AL CIGARRILLO


HUMO,
leve,
breve:
fumo.

Fe:
grato
rato.
Fue.

Cierta
asa
da.

Brasa,
yerta,
ya.

martes, 27 de diciembre de 2011

SOBRE MUERTE Y VEJEZ

¿Vale más morir lenta o repentinamente? Mi horror por la vejez y sus caducidades me inclina hacia la segunda rama de la alternativa; presenta ésta sin embargo el riesgo de hacernos dejar este mundo sin haber conocido la fragilidad del ser humano, es decir, sin haber recibido esta irreemplazable lección de humildad que da la conciencia de la dependencia del alma en relación al cuerpo. La decrepitud desarma al Yo. Exactitud de la fórmula "no es más que la sombra de sí mismo"...

Gustave Thibon, Aux ailes de la lettre, Pensées inédites 1932-1982 (Éditions du Rocher, 2006)

jueves, 22 de diciembre de 2011

EL PÚBLICO LEE... BLOGS



Te escribo para decirte que el reportaje que estuvimos grabando sobre los blogs y la colección Álogos se emitirá este Domingo día 25 de Diciembre. El programa empieza a partir de las 19.30 horas en Canal Sur 2.

Espero que te guste el resultado. Y muchas gracias de nuevo por tu colaboración.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

VIAJEROS DEL GUADAIRA

'Viajeros del Guadaíra' une fotografía, pintura y literatura en torno al río

La exposición, que incluye 42 trabajos a la venta, será visitable hasta el 4 de enero en la Casa de la Cultura de Alcalá de Guadaíra
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Publicado el 20-12-2011 15:39
ALCALÁ DE GUADAÍRA.- Pintura, fotografía y literatura se unen en la Casa de la Cultura teniendo como hilo conductor al río Guadaíra. Se trata de la exposición 'Viajeros del Guadaíra' que agrupa hasta el próximo día 4 de enero las acuarelas de Juan Carlos Mantecón, las fotografías de Raúl Ojeda, y los textos de Enrique Baltanás.


La idea de la muestra surgió a partir de las marchas en bicicletas de estos amigos y de la lectura del libro 'Viaje al Guadaíra' del propio Baltanás, cuyos pasajes se desgranan por la sala de exposiciones. Tras más de un año de investigación, lecturas, fotografías, recuerdos, y conversaciones, ahora se plasma en una colección con 42 obras presentadas ante el público.



Las obras están a la venta. Raúl Ojeda presenta 20 fotografías de mediano formato en tonos verdinegros que se centran especialmente en el tramo urbano del Guadaíra. Sus precios oscilan entre los 80 y los 100 euros.
En cuanto a las acuarelas de Mantecón, son un total de 22 en la que pueden apreciarse muy diversos paisajes del cauce, desde su nacimiento a su desembocadura, incluyendo por supuesto los rincones más conocidos como los molinos harineros o los parques ribereños de Alcalá. Para la venta los precios oscilan entre los 60 y los 360 euros.


La exposición es de entrada libre y gratuita.


Horario: Todos los días, incluidos fines de semana de 18h a 21h (a excepción de los días festivos de navidad).

martes, 20 de diciembre de 2011

POSTAL DE NAVIDAD



[Philippe de Champaigne, Navidad, s. XVII, Museo de Bellas Artes de Lille. Lille. Francia.]

Ante la imposibilidad de hacerlo personalmente, desde aquí os envío a todos mi más cordial felicitación en estas Pascuas, así como mis mejores deseos de que gocéis de un (más, más) próspero Año Nuevo.

lunes, 19 de diciembre de 2011

SERVILLETA TEOLÓGICA


Pecado no es el delito,
ni la falta, ni el error,
ni la injusticia siquiera.
El pecado es contra Dios.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

EL HAMBRE DE LOS FLAMENCOS


Poco antes de que le fuera concedido oficialmente el título de Hijo Predilecto de Andalucía, el escritor José Manuel Caballero Bonald fue preguntado por un periodista sobre el auge actual del flamenco. Porque el flamenco está de moda, dicen, como si alguna vez, desde el siglo XIX para acá, hubiese dejado de estarlo. Más exacto sería decir que ahora está de moda un tipo de flamenco, como antes estuvo de moda otro tipo, y antes otro. Lo que demuestra que el flamenco, al contrario de la ópera, sigue siendo un arte vivo, que se renueva y se adapta a las nuevas sensibilidades de cada etapa histórica. Hubo -para no remontarnos más lejos- un flamenco franquista, como hubo un flamenco antifranquista y hay ahora un flamenco posmoderno y antidogmático, que es el que parece que engancha a los jóvenes. Pero José Manuel Caballero Bonald ha cumplido ya los setenta y es, como todo el mundo, hijo de su tiempo y de sus circunstancias. Cuando se le pregunta por el flamenco actual, Caballero responde desdeñoso y nostálgico: "El flamenco surge directamente del hambre, la fatalidad y la persecución." Y enseguida lo explica: "La marginación y un estilo de vida libérrimo son el caldo de cultivo de esta música. Las letras lo han reflejado siempre. Ahora nadie puede cantar esas letras porque estamos en la institucionalización, hay cátedras de flamencología, federaciones de peñas...Y eso va en contra del espíritu libertario. Yo me alegro por los gitanos, que han salido de la larga miseria, pero a mí ese aburguesamiento me ha quitado bastante la afición."

                A uno lo que no le cuadra es que si los flamencos han pasado tanta hambre por qué entonces Silverio estaba tan gordo y tan reluciente como nos lo muestran las fotografías.  Será que algunos flamencos -como algunos albañiles, algunos médicos o casi todo el mundo en la inmediata posguerra- han padecido hambre, y otros -como otros albañiles, otros médicos, otras generaciones más afortunadas-, no. Porque de todo habrá habido, según épocas y circunstancias, sin que sea lícito generalizar así, a bulto.

                Lo que a uno le gustaría saber es qué fatalidad o persecución han sufrido, por poner ejemplos, Manuel Vallejo, Antonio Mairena -que más distingos y honores oficiales no pudo gozar en vida- o Manolo Caracol, o el mismísimo Joaquín el de la Paula, aparte, claro está, de las persecuciones y fatalidades que de vez en cuando sufrimos todos los mortales, unos por una causa y otros por otra, y a las que nadie se sustrae alguna vez en la vida, por lo menos.

                En lo que ya no es posible seguir a D. José Manuel es en eso de que las federaciones de peñas y las cátedras de flamencologías acaban con la "vida libérrima", porque sería tanto como conceder que con la vida democrática acaban... las constituciones y los parlamentos. Vida libérrima no disfrutamos casi nadie, porque todos contamos con nuestras limitaciones y ataduras, y hasta a los bohemios y los nómadas los limita su propia errabundia y sus propias excentricidades.

                Comprendo que a nuestro hijo predilecto le haya menguado la afición, porque con los años todo acaba por menguar, pero ¿de verdad cree que los gitanos han salido de su larga miseria? ¿Desde cuándo no se da una vuelta por ciertos barrios de Madrid -donde vive el escritor- o Sevilla? Se ve que a D. José Manuel, a quien le va menguando algo más que la afición, confunde artistas con gitanos, o que los únicos gitanos que para él existen son los de los tablaos o los compact-disc (antes microsurcos, antes pizarras).

                Debe de ser muy difícil, cuando se llega a cierta edad, mantenerse al día o seguir la bibliografía más reciente, o saber renovar el propio pensamiento. José Manuel Caballero Bonald, además de unos versos respetables y unas novelas ya clásicas, ha escrito algunas páginas memorables sobre el flamenco, de las que todos los que las hemos leído hemos salido aprendiendo algo. Esas páginas representan una visión del flamenco en los años setenta, cuando algunos empleaban la etapa hermética -inconscientemente, según creo- como metáfora de la clandestinidad. Pero ya ha llovido desde entonces.

                Supongo que muchos flamencos habrán pasado hambre, como muchos escritores, no pocos músicos (sinfónicos y de cámara) o algunos pintores. Lo que a uno le cuesta trabajo aceptar es que para cantar unas soleares o unas bulerías haya que tener -o haber tenido alguna vez- el estómago vacío, como que para escribir un poema, pintar un cuadro o componer una sinfonía haya que haber nacido pobre, ser hijo de un padre desalmado o estar loco de remate. Más bien uno cree lo contrario. Esto de la locura, o el hambre, o la bohemia de los artistas -del flamenco o de lo que sea- no es más que cuento chino, pura leyenda. Y las leyendas sirven para amenizar una tertulia, o rellenar la biografía de los que sin leyenda se quedarían en cueros, pero que cuando se repiten una y otra vez llegan a cansar y resultan empalagosas e indigestas. Leyenda es lo que le sobra hoy al flamenco, porque además tampoco le hace falta para cautivar al respetable y porque algunas, como esta del hambre, tienen más pinta de patraña que de leyenda.

domingo, 11 de diciembre de 2011

EXPOSICIÓN "VIAJEROS DEL GUADAIRA"

Posted by Picasa

NOSTALGIA DEL ARTÍCULO


Hay dos cosas que siempre le han gustado a uno: digerir teorías —también, eventualmente, construirlas— y leer artículos. Las teorías ya ha llegado a saber, con los años, que no sirven para nada. Los artículos, tampoco. Por eso tienen para uno más aliciente que antes, como más gusto y sabor. Se disfruta más con lo que de antemano se sabe que sirve para poco, que carece de utilidad precisa e inmediata. A lo sumo, para pasar el rato. Todo lo que habría que saber en esta vida se puede contener en ese arte difícil e improbable de pasar el rato. El lector de artículos lo que quiere es pasar unos minutos agradables, los que dure la lectura del artículo. Los periódicos se hojean o se devoran, los artículos, que también vienen en el periódico, se degustan. Todo en el periódico es información, utilidad, interés. Las páginas de opinión y las de la agenda del día, con el horario de las farmacias de guardia y el estado del tiempo. Los sesudos artículos de los catedráticos opinantes sobre la crisis de Oriente Medio, sobre las vicisitudes de la inflación monetaria o sobre las últimas maldades del Gobierno, que ya se sabe que todo Gobierno es malo por definición. Uno puede encontrar útil o interesante la opinión del concejal del distrito sobre la mendicidad infantil, lo mismo que las declaraciones perfectamente irrelevantes de una modelo de moda.
Pero llega al artículo, no al de opinión, sino al otro, al literario, esa rara avis hoy en día, y es otra cosa. El artículo puede hablarnos de cualquier cosa, de la llegada de la primavera, de la lluvia, del cultivo de la patata gallega o del dilema entre llevar sombrero y no llevarlo. Pero su mirada al asunto es distinta. Es una mirada literaria. Es decir, fantástica. Insólita, pero verosímil. Por eso el verdadero artículo, el artículo literario, está casi desterrado de la prensa actual. El vértigo de este mundo impide que nos ocupemos de fruslerías tales como el destino del hombre en la tierra o las erratas de imprenta, y, por otra parte, ¿no es ya lo bastante fantástica la realidad en sí misma, la cruda realidad del acontecer cotidiano? Adiós, Ortega, adiós Chesterton: hoy no seríais posibles.

domingo, 4 de diciembre de 2011

(CASI) UN EPITAFIO


Ha llegado esa hora dolorosa,
que va desde el recuerdo hasta el olvido,
y tacha de espejismo a lo perdido…
Esa hora que ahora nos acosa…

Desde aquella ilusión tan ambiciosa,
que paró en lo que ves  hoy ya cumplido,
tu vida es ese sueño ya abatido
por la flecha del tiempo silenciosa.

Pudo tu vida haber sido otra cosa.
Pero, sencillamente, no lo ha sido.
No lamentes vivir lo ya vivido,
pues de todo el jardín ésta es tu rosa.

Y ahora, si habéis leído el poema, os propongo una cuestión. ¿No quedaría mejor si lo dejáramos sólo en la última estrofa, y suprimiesemos las dos primeras?
Es que no sé, a ver si me ayudáis... 

martes, 29 de noviembre de 2011

jueves, 24 de noviembre de 2011

LO QUE CUESTAN LOS LIBROS

Lo que cuesta un libro no es lo que un libro cuesta. No es ese el problema. La cosa surge cuando, a lo largo de tu vida, ya te has comprado unos cuantos miles de libros. ¿Dónde los almacenas? ¿Qué piso o casa tiene hoy los suficientes metros cuadrados como para albergar una biblioteca de, pongamos, tres mil volúmenes? No digamos para una de diez mil.
Yo tengo mi biblioteca repartida en dos pisos y un trastero. Y aun así, de vez en cuando, me veo en la obligación de dar algunos, de vender otros...  Y las estanterías, que esa es otra. ¿Cuánto vale el metro de estantería de madera? Y el polvo...
Así que no nos engañemos, ser poseedor de una regular biblioteca significa ser una persona con ingresos bastante superiores a la media. Una biblioteca es un signo externo de riqueza.
Claro que siempre se podrá recurrir a abastecerse de lecturas en una biblioteca pública.
Pero, para lectores exigentes, eso no será nunca bastante. Sobre todo, si uno no se conforma con sota, caballo y rey.
Y al final, ¿qué ocurrirá con ese pequeño o gran patrimonio acumulado a lo largo de toda una vida?
Pues que lo más probable es que se convierta... en sombra, en humo, en nada. Todo lo más en calderilla arrancada de las manos de un librero de viejo.




jueves, 17 de noviembre de 2011

AQUELLA RESTAURACIÓN... Y ESTOTRA

Se decía de aquella Restauración, con su turno de partidos, que era un falseamiento de la verdadera democracia, una fantasmagoría (Ortega dixit). A los conservadores les sucedían los liberales, y a los liberales, los conservadores...
Pero, ¿y ahora? ¿Acaso no pasa lo mismo? A ochos años de gobierno popular, les suceden ocho años de gobierno socalista, y a éstos...
Quizás es algo que esté en la naturaleza de las cosas, más que en la mano de algún Romero Robledo.