LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

sábado, 29 de noviembre de 2008

Del evangelio según san Lukàcs

Yo nunca creí que la obra de Georg Lukács fuese un evangelio para nada, aunque durante mucho tiempo fui devotísimo suyo, y aún siento cierta querencia por el personaje y por su obra. Pero, a diferencia del que acuñó la frase (dirigida contra los novelistas del realismo social) de "el evangelio según san Lukàcs", que fue, si no recuerdo mal, don Juan Benet, yo sí que me leí las obras completas (o casi) del judío-comunista-húngaro (combinación explosiva), traducidas en España por Manuel Sacristán en la editorial Grijalbo. De ellas me interesaron especialmente su Estética y sus ensayos de crítica literaria.

No voy a meterme en fárragos, porque hoy no estoy para fárragos. Sólo un pequeño detalle, un mínimo recuerdo (caprichos de la memoria). Decía Lukács, no sabría decir ahora dónde, que los buenos novelistas no describían jamás el acto sexual en sí porque, aducía, eso es algo puramente animal, indiferenciado, común a todos, y que no revelaba ninguna característica o rasgo peculiar del personaje. Ni su psicología, ni su forma de ser o de pensar... ni propiamente su relación con el otro. Así que había que resolverlo mediante la elipsis. No por razones morales, sino propiamente estéticas y literarias.

¿Llevaba razón Lukács? Pues no sé.

9 comentarios:

Joaquín dijo...

Otros actos fisiológicos ponen en evidencia que esa idea es equivocada. Por ejemplo: comer, caminar, dormir... Anda que no habrá montañas de páginas literarias describiendo los modos personalísimos de hacer cada uno de esos actos "animales, comunes e indiferenciados". El Lazarillo y el Quijote son una mina. En el último, por ejemplo, hay una memorable escena de defecación (con perdón) de Sancho. Para un artista genial como Miguel de Cervantes, nada humano era desperdiciable, desde un punto de vista literario o estético.

Jesús Beades dijo...

Me parece que fue Orson Welles quien dijo que había dos situaciones imposibles de filmar con realismo (haciendo cine): la oración, y el acto sexual.

Pero cuando se desoye esta cita, a veces, en algún autor aislado en algún pasaje o escena, salta la liebre. Precisamente hoy he comentado con unos amigos las secuencias de las primeras experiencias sexuales con su marido de la protagonista de "Rompiendo las olas " de Lars Von Trier. Una maravilla. Y, por cierto, en la película también hay oración personal, con el recurso de hacerla en voz alta, que cuadra con la persona de la protagonista.

Enrique Baltanás dijo...

Creo que ambos lleváis razón, pero matizando que cualquier cosa que se muestre o narre ha de descubrir un rasgo humano, no meramente fisiológico.

Anónimo dijo...

No sé si es que en los países comunistas se habían tomado muy en serio a Lukàcs, o si es que él se había tomado muy en serio la ideología oficial de estos países, pero, como recordamos quienes peinamos canas, al otro lado del "Telón de Acero" la pornografía estaba prohibida de una forma mucho más implacable que en la España Nacional-Católica.

Jesús Sanz Rioja dijo...

Los absolutos en literatura no me convencen. En todo caso, se ve que Ken Follett no ha leído a Luckacs.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Yo creo que un genio puede convertir cualquier acto, por muy fisiológico que sea, en una maravilla literaria. Pero no todos somos genios y si nos ponemos a describir el acto sexual, hacemos mojigatería inverosímil o pornografía. Por cierto, ¿conocéis el Decúbito de Venus y Marte, escrito por un autor romano cristiano, que describe un coito utilizando los más variopintos versos de la Eneida? Es un coito épico, único, divertido e impresionante.

Juan Antonio, el.profe dijo...

No creo que se pueda afirmar tan alegremente que el acto sexual es algo puramente animal, equiparable a otros actos fisiológicos. Sí es cierto que narrarlo requiere una maestría sutil que está al alcance de muy pocos; es algo así como caminar por el filo de la navaja y correr el riesgo a cada instante de despeñarte (y rajarte) por lo cursi o por lo pornográfico. Es, en definitiva, un reto. Dicho lo cual, las mejores descripciones de actos sexuales en literatura tienen mucho de elipsis, por lo que no le falta algo de razón del todo al bueno de Lucàks.

supersalvajuan dijo...

Inminencias pues. Como siempre.

irichc dijo...

Homero omitía siempre el acto sexual en la narración. Apelo a su autoridad.