LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

sábado, 6 de marzo de 2010

O SI NO.... POR CINISMO

Renunciemos, pues, a cualquier argumento biológico, filosófico, religioso, jurídico o moral. Seamos meramente cínicos. Simplemente egoístas.

La riqueza de una nación se basa en un requisito previo a todos los demás y ese requisito no es otro que su creciente base demográfica.

En un país como España, donde la pirámide demográfica es ya una pirámide invertida, con más viejos que jóvenes, más pensionistas que trabajadores, con una tasa de natalidad igual a cero o bajo cero, que no garantiza ni siquiera la reposición de la población... facilitar, inducir, promover el aborto equivale a un suicidio económico y social.

Habrá que recurrir a los emigrantes... si es que los emigrantes quieren venir ya a una España de cinco milllones de parados.

¡Es la economía, estúpidos!

6 comentarios:

Máster en Nubes dijo...

Perdón, le leo pero nunca comento. Esta vez sí. El argumento del cinismo me parece horroroso y una incoherencia. Si no somos capaces de respetar la vida por lo que es, mejor no utilizar esto. Lo siento, señor, discúlpeme. No todo vale para defender lo importante. Algunos argumentos cavan la tumba rápido de lo que defienden. Atentamente y con mis disculpas, Vd. sabra mucho más de esto, pero a mí me parece un despropósito el argumento. (que valdría, además, en el caso de vidas "productivas", no en otros... ¿se da Vd. cuenta?)

Aurora Pimentel IGea

Enrique Baltanás dijo...

Quizás me he pasado tres pueblos, o cuatro, en el empleo de la ironía, que como vd. sabe, querida amiga, consiste en decir lo contrario de lo que se piensa.

jaimemarlow dijo...

Pues yo creo que lo que dice en su post tiene sentido más allá de la ironía, aunque lo haya escrito en esa clave.
Y es que, aunque también coincido con doña Aurora en que ese argumento es horrible y conduce a absurdos... ¿qué otro argumento vamos a emplear con los cínicos? Evidentemente, los religiosos, jurídicos y morales no les valen. En cuanto a los filosóficos, hay argumentos filosóficos para defender cualquier cosa. Argumentos "biológicos"... lo siento, no se me alcanzan cuáles pueden ser (¡cómo no sean los cínicos, en el fondo!).

Entonces... ¿qué tipo de argumentos nos quedan?

M.A. dijo...

Completamente de acuerdo: la ironía para ver si se dieran cuenta -que no lo van a hacer- de la estupidez de sus argumentos.
Pero es que me parece que ya tenemos hambre de apocalipsis. Y eso que cuando el cielo cae encima de otros, ellos sí que demuestran cordura, vieja y prehistórica cordura, en ese sentido (va por Haití, que baila y tiene niños).

E. G-Máiquez dijo...

También por cinismo. Todas las razones son pocas.

marinero dijo...

Yo, que personalmente no soy partidario del aborto, pero sí de su despenalización (como ya expliqué en el blog de EGM), no creo (como M. A.) que los argumentos de quienes se oponen a él adolezcan de "estupidez"; y señalo esto para hacer ver que sé lo que es el respeto a quien no piensa como yo.
Pero me interesa más señalar el comentario del propio EGM en el sentido de que "todas las razones son pocas". Ninguna objeción por mi parte, mientras se trate, en efecto, de razones.
Pero el riesgo de quien cree tener no ideas, sino verdades indiscutibles amparadas nada menos que por la Infalibilidad en Persona (o sea, Dios) es que vea el aborto legal, el posible auge del separatismo y otras cosas poco de su gusto no como simplemente eso, sino como traiciones a sus Sagrados Principios, y en consecuencia se sienta autorizado a recurrir a la Razón de la Fuerza y a apoyar cosas como un golpe de Estado, que siempre serán menos graves que el "genocidio" abortista o la
"ruptura" de España. No lo digo por el propio EGM, a quien creo del todo capaz de convivir con ideas distintas y aun opuestas a las suyas; pero no todo el mundo tiene su paciencia y su tolerancia.
Y es que uno tiene la impresión, triste impresión, de que, para ciertos católicos, la democracia es sólo un mal al que se resignan porque no les queda otra, ya que ¿por qué habrían de tolerar con paciencia atrocidades como las ya descritas, sabiendo como saben infaliblemente que son eso, atrocidades?
Hasta la homosexualidad, de la que por ejemplo San Pablo explicaba que no debía siquiera hablarse (de ahí, según creo, lo de "pecado nefando"). Incluso un hombre tan inteligente como Chesterton dice (en "El hombre eterno", Ediciones Cristiandad 2005 -2ª edic.-, páginas 198-199) que "Dejemos que cualquier chaval que haya tenido la suerte de crecer sano e inocente en sus ensueños infantiles oiga hablar por primera vez del culto a Ganimedes. No sólo le producirá una conmoción, sino que se pondrá enfermo. Y esa primera impresión, como frecuentemente hemos señalado acerca de las primeras impresiones, será correcta".
Cierto que Chesterton murió en 1936; pero me temo que esa manera de ver las cosas -a fin de cuentas, amparada por el Libro Sagrado- siga perfectamente viva para algunos.
Ya digo, y termino: la tentación, para quienes conocen la Verdad Absoluta, de no sólo disentir de las pobres verdades relativas y meramente humanas, sino condenarlas -incluso al fusilamiento masivo, si llegara el caso- es temiblemente real.