LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA DECADENCIA DE LA UNIVERSIDAD

En 1852 el Gobierno español, reinado de Isabel II, decretó la desaparición de las facultades de Teología de las Universidades, relegando su enseñanza exclusivamente al ámbito de los Seminarios diocesanos.


Si alguien me preguntase cuándo se jodió la Universidad, yo diría que entonces, que a partir de entonces comenzó la decadencia de la Universidad, que sigue imparable hasta hoy. La Universidad se desentendió del Todo para dedicarse en exclusiva a las Partes, aisladas además entre sí. Aunque se siguió llamando Universidad, ya no era más que una utilitaria escuela de alta formación profesional.


Con ello no sufrió la Teología, que ha seguido siendo hasta hoy mismo una ciencia viva. Baste recordar los nombres Edith Stein, de Guardini, de Von Balthasar, de Danielou, de Lubac, de Küng, de Moltmann... de tantos nombres cuya enumeración sería interminable.

La que sufrió fue la Universidad. Se entiende que la estatal y estatalizada. Porque otro efecto de aquel decreto fue la creación de Universidades católicas. 


Sin Teología no hay Universidad. Sin la reina de las ciencias, las criadas, desorientadas y huérfanas, se desmandan, se repiten, holgazanean, se dedican a sisar del cajón de la expulsada.

Algunos dirán que exagero; otros, directamente, soltarán la carcajada. Bueno. 

Yo lo que compruebo es que la Teología no ha envejecido: ahí está si no el fresquisímo ensayo de Fabrice Hadjad, La fe de los demonios, que va ya por su segunda edición, y que recomiendo vivamente a todos, ateos, creyentes y mediopensionistas. En cambio, compruebo que la Universidad ha envejecido, o se ha infantilizado, que para el caso viene a ser lo mismo. Ahora juega a los créditos, los licenciados serán graduados, la movilidad de profesores y alumnos (de la que tanto se cacarea) es imposible de facto, y ella, el alma mater, se dedica a darse baños de bolonia (que no huele, ni mucho menos, como la colonia). En fin.

16 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Esta entrada me abre los ojos. Busaré afanosamente esa fe de los demonios, que me parece un título excelente.

Enrique Baltanás dijo...

Yo la compré en la librería San Pablo de Sierpes. El ensayo es deslumbrante.

José Miguel Ridao dijo...

Yo digo que exageras. Tengo serias dudas de que si no hubiese desaparecido la Teología de las universidades ahora cantaría otro gallo, u otra gallina.

Sara dijo...

La universidad se ha convertido en "una utilitaria escuela de formación profesional" no solamente en España, sino en toda Europa -con el Reino Unido a la cabeza, aunque muchas de sus universidades sigan manteniendo sus facultades de teologia....

Mora Fandos dijo...

De universidad a diversidad... pero sin unidad. Estoy de acuerdo con lo que comentas, Enrique. Al menos hay que reconocer que la universidad nació con la teología como el ápice de la pirámide del conocimiento. ¿Puede haber otro tipo de universidades? Desde luego. Pero hace falta entonces otro ápice capaz de aglutinar todo, como ciencia última que responda del sentido último. Esto no se hace sin tensiones, desde luego. Pero la búsqueda de la verdad es fundamental (por cierto, han beatificado a Newman hace poco, que habló bastante de este asunto, y era un enamorado de la universidad). Si estamos pensando en la física, o el marketing, o la comunicación como conocimiento de fondo...

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Reconozco que los libros que he leído de esa materia (Chesterton, Lewis) no son demasiados y tienen tono más bien de ensayo ligero, así que no sé si son equiparables al que citas. Pero creo que la lectura que un hombre culto contemporáneo hace de esos libros es más filosófica que, digamos, doctrinal o religiosa. Y tal vez eso sea lo que echas en falta en la universidad: una inspiración filosófica y un sustrato humanista común a todas las materias que en ella se imparten. En ese sentido, estoy de acuerdo contigo, aunque no comparta la literalidad de tus palabras: creo, como Ridao, que exageras. Pero me parece bien que lo hagas, para hacernos pensar. Un abrazo.

Sara dijo...

Me pregunto qué estudios de humanidades podrán realizarse en las universidades del futuro. Sin ir más lejos, en los 10 años que llevo tabajando en esta universidad han desaparecido los departamentos de lenguas clásicas, alemán e historia de la ciencia. Por otra parte, la facultad de filosofía ha comprado unos cuantos años más de precaria existencia (aunque no creo que muchos) afiliándose a la facultad de ciencias políticas, con los cambios de currículum que eso conlleva... Pero el rectorado está orgullosísimo de pertenecer al Russell Group - puro márketing y poca "chicha", que eso es lo que pita hoy en día. La universidad española todavía no sufre este tipo de amputaciones, pero mucho me temo que llegarán...Hoy está de moda hablar de "la sociedad del conocimiento" como un rasgo distintivo de Europa. Da risa.

José M. Martínez dijo...

Creo que no voy a decir nada nuevo, pero en EEUU tenemos los 'Liberal Arts Colleges', que cuidan mucho las humanidades y suelen ser bastante serios en todo lo que se refiere a filosofía, teología, etc. Lo que suele ocurrir es que los alumnos luego no encuentran trabajo y acaban haciendo un máster en dirección de empresas. Creo que es más un problema estructural que solamente universitario. Pero precisamente si no arreglamos la universidad, o la enseñanza en general, no vamos a poder arreglar la 'estructura'. Saludos.

Gonzalo Gragera dijo...

Profesor Baltanás,soy un alumno de diecinueve años en la Universidad de Sevilla.Desde que le conocí virtualmente no deja de sorprenderme y de agradarme con sus acertadas entradas en el blog.

No se puede tener más razón:la Universidad se ha convertido en un trámite destinado al trabajo y no al aprendizaje,es decir,a la formación.Quizá sea porque no dispone de una infraestructura académica sólida y competente.Quién sabe.

eres_mi_cruz dijo...

qué tiempos aquellos en los que había que cruzar campos helados para consultar códices en las abadías...

la universidad, la sociedad... se desentendieron del Todo... la cultura se descarga, se consume, se graba en un disco apilable en tarrinas y se tira a la papelera de reciclaje...
eres un hombre culto ergo rarito ergo te margino... te pongas como te pongas, Buzz Lightyear fue el primer hombre que pisó la Luna y esa respuesta me vale... lo aprendí en un máster on-line de 700 horas... infantilismo puro...
fantástico paralelismo, enrique...

marinero dijo...

Apoya el autor de la entrada su afirmación respecto a que, en esa separación, no ha sufrido la Teología, en una serie de nombres, ciertamente meritorios. En cambio, afirma que la Universidad sí ha sufrido; al parecer, no ha dado desde entonces ningún nombre que pueda contrapesar los que cita. ¿No cree, sin embargo, que podrían aportarse sin trabajo unos cuantos centenares de nombres, surgidos de la Universidad posterior a esa separación, que quizá matizarían (por no decir, abiertamente, contradirían) lo que afirma? ¿No cree que, en todo caso, la contraposición que hace entre la Teología, con sus nombres merecidamente ilustres, y una Universidad que al parecer no cuenta desde entonces con ninguno, es un tantico sesgada y discutible? Digo, es un decir.

Mora Fandos dijo...

Estoy básicamente de acuerdo con lo que comenta JM Benítez Ariza en cuanto a lo de la inspiración filosófica y el sustrato humanista. Para mí la cuestión es que eso habría que canalizarlo en la tradición humanista y concretarla mínimamente para que aportara un fundamento de peso.
Justo lo que Bolonia se ha negado a hacer, porque parece que da mucho miedo concretar el humanismo, no vaya a ser que topemos con lo espiritual y lo religioso (menudos absurdos, cuando fue aquel debate sobre las raíces de Europa). Entonces sólo nos queda concretar competencias profesionales -en la línea de lo que decía Sara-, movilidades estudiantiles y laborales, créditos, convenios universidad-empresa... y no es que esté esencialmente mal, es que es todo un revoloteo alrededor de una esencia ausente. Y con esencias ausentes no se puede hacer nada sólido.
Por cierto, hoy la Iglesia Católica celebra a San Jerónimo, patrón de los traductores -justo cuando no dejamos de hablar en ambientes intelectuales de mediaciones culturales y la traducción se ha convertido en el buque insignia de muchas facultades de (ex-)filología-. San Jerónimo es uno de los grandes protagonistas de aquella Ilustración del siglo IV a la que tanto debemos hoy, y que debería estar presente en los estudios de una universidad con sentido humanista. Tiene gracia que los valedores de la Ilustración sólo se acuerdan de lo que pasó en el siglo XVIII, cuando en Europa ha habido varias y de igual o mayor impacto para lo que es la identidad europea. Lo del siglo IV y V fue mucho más "fuerte" y apasionante, con un mundo clásico que se derrumba y unos hombres que deciden sostenerlo y sintetizarlo con la única fuerza espiritual viva del momento, el cristianismo. Lo de Kant, que yo también incluiría en la tradición humanista, en comparación con toda aquella revolución dramática, es casi una larga partida de consola de videojuegos en la mesacamilla de la modernidad.

Mora Fandos dijo...

Estoy básicamente de acuerdo con lo que comenta JM Benítez Ariza en cuanto a lo de la inspiración filosófica y el sustrato humanista. Para mí la cuestión es que eso habría que canalizarlo en la tradición humanista y concretarla mínimamente para que aportara un fundamento de peso.
Justo lo que Bolonia se ha negado a hacer, porque parece que da mucho miedo concretar el humanismo, no vaya a ser que topemos con lo espiritual y lo religioso (menudos absurdos, cuando fue aquel debate sobre las raíces de Europa). Entonces sólo nos queda concretar competencias profesionales -en la línea de lo que decía Sara-, movilidades estudiantiles y laborales, créditos, convenios universidad-empresa... y no es que esté esencialmente mal, es que es todo un revoloteo alrededor de una esencia ausente. Y con esencias ausentes no se puede hacer nada sólido.
Por cierto, hoy la Iglesia Católica celebra a San Jerónimo, patrón de los traductores -justo cuando no dejamos de hablar en ambientes intelectuales de mediaciones culturales y la traducción se ha convertido en el buque insignia de muchas facultades de (ex-)filología-. San Jerónimo es uno de los grandes protagonistas de aquella Ilustración del siglo IV a la que tanto debemos hoy, y que debería estar presente en los estudios de una universidad con sentido humanista. Tiene gracia que los valedores de la Ilustración sólo se acuerdan de lo que pasó en el siglo XVIII, cuando en Europa ha habido varias y de igual o mayor impacto para lo que es la identidad europea. Lo del siglo IV y V fue mucho más "fuerte" y apasionante, con un mundo clásico que se derrumba y unos hombres que deciden sostenerlo y sintetizarlo con la única fuerza espiritual viva del momento, el cristianismo. Lo de Kant, que yo también incluiría en la tradición humanista, en comparación con toda aquella revolución dramática, es casi una larga partida de consola de videojuegos en la mesacamilla de la modernidad.

cb dijo...

No exageras ni un pelo. Expulsaron a la Teología y entraron todas las teologías impostoras.
Mira si quieres en mi cosa lo que decía Benjamin, completamente de acuerdo contigo, al final de sus días (y lo que hubiera dicho de haber seguido vivo... qué pena, qué pérdida tan enorme).
Y es también lo mismo que sostiene Steiner cuando en en Nostalgia del absoluto habla del vacío que vinieron a ocupar las teologías sustitutivas del freudismo, el marxismo y la antropología estructural.

enrique baltanás dijo...

Muchas gracias a todos por vuestros luminosos comentarios. Esto se llama enriquecer, desde múltiples perspectivas, una entrada.

blaudonau@telefonica.net dijo...

Muy oportuno y alentador. Y más ahora, que arrecia la ofensiva del fundamentalismo liberal.