LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

viernes, 8 de julio de 2011

JAVIER SALVAGO: NADA IMPORTA NADA

El lector que se asome a esta antología, La vida nos conoce, se encontrará con la sorpresa de un regalo inesperado: Nada importa nada, el último e inédito, y esperadísimo, libro de Javier Salvago.
La hermosa sextina "La poesía", que lo abre (así como otra sextina lo cerrará), anuncia ya el tono de todo el poemario: 

Ella se fue, como llegó, entre sueños,
acaso porque tú no eras el mismo,
dejando más vacía tu existencia.
Y no puedes decir que lo has sentido.
También uno se cura, con el tiempo,
de sufrir, de escribir, de ser... De todo.

Porque, en efecto, el desengaño de los años vividos, de la vida misma, considerada como un juego absurdo que siempre acaba mal, es el leit-motiv de todos los poemas: "Si algo enseñan los años/ es que todo se acaba./ Que nada, en este juego,/ dura ni importa nada."

En el poema "Llámalo pesimismo", JS parece adelantarse al hipotético reproche. Mediante una serie de premisas:

Aceptar que la vida es una trampa,
una batalla a muerte y sin sentido,
un mal sueño, una farsa,
que todos somos Sísifo.
Aceptar que se nace, se padece,
se envejece, se muere, y el olvido
se encarga de enterrarnos en la nada,
no es pesimismo.


se llega a la conclusión:


Es aceptar que eso lo que hay;
lo que hubo siempre, por los siglos
de los siglos.


que refuta o relativiza el reproche:


Si crees que exagero,
mírate: atrapado, confundido,
insatisfecho siempre, acobardado,
derrotado, perdido...
Si crees que exagero,
llámalo pesimismo.


No incurriremos en ese reproche. Impresionados por la contundente y fúnebre poesía de este último JS, reconocemos, sí, que ha sabido captar un lado o momento de la vida. El lado más oscuro de la vida. Que lo tiene. "Escribir no es sino una preparación para no escribir", reza un aforismo de JRJ, y JS lo ha copiado para colocarlo al frente de su libro. Suena a despedida. Porque, en efecto, quien se declara "harto de la existencia, harto de todo,/ de los sueños, del mundo y su sentido", ¿qué más puede añadir?

Esperemos que no sea el caso, como demuestra el caso, por ejemplo, de Cioran. Y, en cualquier caso, aquí está, seleccionada y escogida, la poesía de Javier Salvago. La poesía de todo un maestro. Eso, sin duda.

5 comentarios:

Gonzalo Gragera dijo...

Es un placer leer a Salvago.

Anónimo dijo...

Podría plantearse si el pesimismo o nihilismo de Salvago es una postura ética o más bien estética. Yo me inclino más por lo segundo, y a ver una cierta incorporación de la tradición barroca sevillana, estoica, senequista, poesía de las ruinas, etc.

Anónimo dijo...

Que un hombre, con los años que lleva a cuesta JS, esté deprimido, no siendo un asunto menor, es normal. Lo anormal sería lo contrario; es decir: ser mayor de edad, poeta y feliz.
Lo que ya no me parece tan normal es que publiquen su depresión y la cataloguen de excelente poesía.
Escribir en la adolescencia del amor, es lo hay que hacer. Más tarde, escribir sobre lo que quisiera ser tu semen, es obvio. Pero castigar a incrédulos con las letras de una depresión es fuerte, muy fuerte. Al menos debería disimularla y que pareciera desencuentros con la fe.
En definitiva, hay que dejarse de mirarse el ombligo, sobre todo si huele mal.

UNO DE LA JUDERÍA.

Anónimo dijo...

¿Y quién ha dicho que Salvago está deprimido?... Salvago está harto, cansado, aburrido de jugar al mismo ridículo juego de la vida diaria, como cualquiera que esté "despìerto". Si es capaz de expresar ese sentimiento con un cierto arte, ¿por qué no catalogarlo de excelente poesía? Y si está tan harto del ridículo juego de la vida, dira usted, ¿por qué no se mata? Porque la vida nos conoce y nos ata con lazos.

L.N.J. dijo...

A la respuesta del último anónimo, me gustaría añadir que Salvago además de estar despierto, se sincera con la vida.
Estoy de acuerdo con lo que dice.

* * *

El anónimo que refiere la habitual frase de dejar de mirarse el ombligo, le comento que cualquier poeta a cualquier edad escribe. Nadie dice a nadie sobre qué se debe escribir. ¿O todavía no sabemos que la poesía lleva una carga fuerte de tristeza, melancolía, alegría, amor?...