LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

domingo, 23 de septiembre de 2012

¿SERÁ ASÍ, VERDADERAMENTE?

El historiador tiene ante sí un depósito inmenso de hechos, personajes y episodios. ¿Qué hará con ellos? ¿Cómo los colocará en las páginas de su libro? Del modo como los coloque dependerá la historia. Porque la historia no es más que la subordinación de unos elementos a otros en el curso del tiempo. La sensibilidad del historiador juagará un papel importante en la obra. El fugitivo y efímero humor decide a veces. El humor que el historiógrafo tenga en tal o cual día -el día en que escriba acerca de Felipe II, por ejemplo- decidirá que Felipe II, en el conflicto con su hijo don Carlos, sea un padre cruel  o un político prudente. El historiador no puede desasirse de sí mismo. El historiador, como el poeta, como el filósofo, como el político, está siempre consigo mismo. No puede ser otro que él mismo. Y lo que hace su desgracia hace al mismo tiempo su grandeza. Porque la historia se hace, en último término, gracias a la individualidad del historiador.

Azorín, ¿Qué es la historia?, ed. de Francisco Fuster, Madrid, Fórcola, 2012.

11 comentarios:

eres_mi_cruz dijo...

ni siquiera entendemos el tiempo que nos toca...
la historia según qué línea editorial...

nos vendieron que los indios eran los malos...
como para fiarse de la historia...

Francisco Fuster Garcia dijo...

Estimado Enrique: por suerte o por desgracia, es así. El otro día hablando precisamente de esto en mi clase me preguntaba un alumno: "¿lo normal no debería ser que el historiador fuese neutral?" Mi respuesta: No. Eso debería ser lo ideal, que no tiene por qué coincidir - de hecho, casi nunca coincide - con lo "normal". La cuota de subjetividad que el autor imprime a su recreación de la historia es inevitable porque, antes que historiadores somos personas y, como dice Azorín en un artículo que cito en la introducción, "en la vida nos movemos todos por afinidades personales".

Un saludo y muchas gracias por la cita.

Enrique Baltanás dijo...

El historiador ha de aternese a los datos, mostrarse en esto escrupulosamente objetivo. Ahora, a la hora de interpetar esos datos, ya... la cosa varía, en efecto.
Y sin interpretación no hay historia que valga, sólo hechos crudos e insípidos.

eres_mi_cruz dijo...

de los 400 a los 40.000 de Paracuellos...
ya bailan los datos, Enrique... por poner un ejemplo de actualidad...

en mi opinión, la investigación que se hace hoy en día, dedica mucho más tiempo a la interpretación que al trabajo de campo, lo realmente duro a fin de cuentas... claro que a la hora de engordar currículo docente, con un ISBN basta...

Enrique Baltanás dijo...

Cuánta razón, eres mi cruz...

Mora Fandos dijo...

Hola Enrique, qué bonito texto del maestro Azorín. Creo que aquí aparece esa tendencia individualista de Azorín, que mantuvo toda su vida, existencialista, sin estridencias, pero muy radical -ese acento, en el texto, sobre lo trágico de ser historiador; muy 98, muy Schopenhauer, muy Nietzsche--. Con la que no estoy de acuerdo: el historiador nunca está totalmente solo ante la realidad. Azorín siempre subraya este solipsismo, pero lo cierto es que, por pertenecer a una cultura y haber optado por una de las posibilidades que la cultura ofrece, se sitúa inevitablemente en una perspectiva de interpretación. Otra cosa es que las haya mejores o peores. El historiador nunca se encuentra con el hecho crudo e insípido, como dices, como los datos en la sensibilidad kantiana: el ir a por ellos, el modo de encontrarlos ya es interpretación, es algún tipo de tradición y de comunidad. Y no soy relativista.

Gonzalo Gragera dijo...

De este modo, ¿los historiadores son ideólogos? ¿Hasta qué límite están capacitados para interpretar los datos y los hechos de la Historia según sus convicciones políticas, culturales, económicas o sociales?

Francisco Alba dijo...

Yo creo que la historia se inventa. Es una narración.
Creo recordar que Tito Livio se inventaba los discursos de sus figuras históricas.
La historia es narración en el sentido en que lo es el libro del "Génesis".

Fracasó el sueño de querer convertir a la Historia en Ciencia.

Enrique Baltanás dijo...

Gonzalo, rotundamente sí. No quiere decir eso que renuncie a los instruemntos científicos, pero sí que para encontrarles una explicación, un sentido, no tiene otra cosa que su propia concepción del mundo. No concibo un verdadero historiador que no tenga una filosofía de la historia. Como dice Azorín, esas es su grandeza... y su miseria.
De acuerdo, Paco, pero sin olvidar que "inventar" etimológicamente quiere decir "encontrar".

Gonzalo Gragera dijo...

No sé si puedo estar de acuerdo con su planteamiento, Enrique.

Considero que la explicación de la Historia, para el historiador, nace de los datos y se consolida con su estudio. Este estudio dota, al mismo tiempo, su sentido.

Del mismo modo, el sentido de la Historia es fruto de un ejercicio de abstracción del historiador; de mayor o menor grado.

Si analizamos la Historia desde el telescopio de nuestra subjetividad, ¿qué cabida tiene la verdad en los libros?

L.N.J. dijo...

He buscado el origen de la palabra Historia, que por lo visto significa inquirir, preguntar, investigar.
Pero lo que más me ha gustado lo que se construye con esta palabra:

Histórico, historial, historiador, historieta, historiógrafo,historiografía, historiográfico, historiar, historiador, historial, historicidad, historicismo, prehistoria, prehistórico, ahistórico, etnohistoria.

De aquí una amplia gama para deducir de qué manera podría ser y cuántos personas, como por ejemplo el cocinero de Felipe II, influyó en tal historia. ¿Sí o no?.

¿Felipito tuvo cocinero?

saludos.