LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

jueves, 11 de octubre de 2012

SALAMANCA, 12 DE OCTUBRE DE 1936

Todos conocéis el famoso episodio que don Miguel de Unamuno protagonizó, junto con Millán Astray, aquel 12 de octubre, Día de la Raza, en Salamanca. Hay una versión vulgata, muy circulada, que insiste en el enfrentamiento entre el intelectual defensor del templo de la inteligencia y el militarote bravucón que grita en defensa de la muerte.

Ahora bien, no hay ninguna grabación, ni sonora ni visual, del episodio. Ni siquiera textos escritos, porque ambas intervenciones fueron improvisadas y espontáneas. En el caso de Unamuno, que solía repentizar sus discursos, sólo contamos con una tarjeta, en cuyo reverso había escrito estas palabras:

Guerra internacional, civilización occidental cristiana, independencia, vencer y convencer, odio y compasión, lucha, unidad, catalanes y vascos, cóncavo y convexo, imperialismo lengua, Rizal, ni la mujer, odio inteligencia que es crítica que es examen y diferenciadora inquisitiva y no inquisidora.

No hay más remedio que acudir, pues, a los testimonios, directos e indirectos.

Entre los primeros, cabe señalar el de Eugenio Vegas Latapié, testigo presencial y directísimo, el de Pemán, en un artículo de ABC de 1965, o el del propio Millán Astray en una nota de su archivo. 

Respecto a los segundos, cabe decir que la fantasía es libre, y a fantasear es mayormente a lo que se dedican los "testimonios" de Carlos Rojas, Serrano Súñer, Paul Preston o Gabriel Jackson. No así el del propio Franco, que pone las cosas muy en su sitio, con no poco sentido común, en sus conversaciones con Franco-Salgado, a propósito del artículo de Pemán:


Se ajusta a la realidad de los hechos. Todo fue una réplica del general a la actitud, bastante molesta, del señor Unamuno, que no se justificaba en un acto patriótico, en un día señalado y en la España nacionalista que luchaba en el campo de batalla con un feroz enemigo y con grandes dificultades para vencerlo. Millán se creyó obligado a reaccionar en la forma que lo hizo a lo que consideró una provocación del ilustre catedrático.

Todas estas versiones y testimonios, y algunas más, se pueden encontrar en el Millán Astray, legionario, Madrid, La Esfera de los Libros, 2006 (5ª ed.), pp. 321-347. Claro que a quienes ya han tomado partido contra Millán Astray todo esto les convencerá poco.

Tal vez les convenza más lo que dicen Colette y Jean-Claude Rabaté en su reciente biografía de Unamuno (Madrid, Taurus, 2009), aunque titulen insidosamente su penúltimo capítulo "El prisionero de Salamanca", cuando es bien sabido que Unamuno jamás estuvo detenido, ni siquiera bajo arresto domiciliario.

Quizás la verdad de estos hechos se encierre en una carta que Millán Astray dirigió al padre del dramaturgo Alfonso Paso, y que éste publicó en El Alcázar de 28 de septiembre de 1970:

Me fastidió tanto su supuesta superioridad y su afán de hacernos comulgar con ruedas de molino, que no pude remediarlo y dije textualmente: si esto es inteligencia, muera la inteligencia. Pero se ha quedado sólo con la última parte.




 [Unamuno, con el cardenal Pla y Daniel, a la salida del acto. Debajo, tarjeta sobre la que escribió el "guión" de su discurso.]


6 comentarios:

ANTONIO JOSÉ PEREZ dijo...

Con la que está cayendo, no me parace muy prioritario de fender a Millán Astray, que ya hizo suficientes méritos para que le olvidemos.

gatoflauta dijo...

Encuentro muy curioso que se descalifiquen los relatos de Carlos Rojas, Serrano Súñer, Paul Preston o Gabriel Jackson (y tantos otros que no se mencionan, de muy conocidos y respetados historiadores nacionales e internacionales, todos en el mismo sentido), y en cambio los únicos testimonios que se citen literalmente sean los de... Franco y Millán Astray, sin duda modelo de objetividad y nada sectarios ni parciales. Es más, de Franco se aclara que "pone las cosas muy en su sitio, con no poco sentido común". En fin, como dice el titular del blog, "la fantasía es libre". No sé si convencerá a muchos de que precisamente los testimonios de Franco y Millán Astray son modelo de objetividad y "sentido común", frente a la "fantasía" de tantos historiadores de prestigio; si he de decir la verdad, lo veo un poco difícil, y me parece que sólo convencerá a los previamente convencidos..., y no sé si a todos.

Cristina Brackelmanns dijo...

La inteligencia inquisitiva y no inquisidora sigue escaseando.

J.L.Martín dijo...

Le ha faltado citar al ínclito Pío Moa, ese prócer del peritaje de la Guerra Civil. Si esto es un intento - torpe y mal articulado, eso sí- de epatar al republicano, puedo llegar a entenderlo. Sí usted siente realmente esto que escribe, me produce escalofríos.

Anónimo dijo...

Inconcebible, dado su historial académico y de escritor, también poeta, que interprete sesgadamente un acontecimiento tan triste para la inteligencia, y en definitiva para el entendimiento entre personas con sentido común.



Uno de la Judería.

Fran Iribarren dijo...

Cada vez que intenta una de estas sale usted escaldado. Creo, después de varios años de fiel lector suyo, que no ha sabido encontrar defensa alguna para aquel holocausto ( sí, holocausto, esto es, gran matanza de seres humanos - recuerde usted que Fraga firmó sentencias de muerte hasta bien entrados los años setenta- ). Es verdaderamente un atentado contra su inteligencia, esa inteligencia que en otros campos me causa tanta admiración.