LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

domingo, 15 de mayo de 2005

Lope vs. Cervantes

"Si en el siglo XVII hubiese existido el Premio Cervantes se lo hubiesen dado a Lope de Vega". Es la frase que gustan de repetir algunos, porque la creen ingeniosa y epatante, y porque les parece que al decirla quedan bien. Porque no tenemos remedio. Siempre jugamos al enfrentamiento infértil, al dualismo enfrentador, al negro o blanco del simplismo cromático. Las dos Españas, la de Lope y la de Cervantes. Ya hace mucho que ese profuso, difuso y confuso novelista y pensador, reciente Premio Cervantes, y de cuyo nombre no se acordarán las generaciones venideras, así que tampoco hay por qué acordarse aquí, tildó a Lope, con temerario anacronismo, de "fascista".
Lope, según este chafarrinón que nos pintan algunos, es la España ortodoxa, inquisitorial, la de los cristianos viejos, la democracia frailuna y el tocino como arma arrojadiza. Cervantes, siempre según la misma técnica pictórica, la España liberal, la de los conversos a la fuerza, la tolerante y comprensiva. Lope, el odioso triunfador. Cervantes, el simpático fracasado. Naturalmente, fueron enemigos irreconciliables.
Pero esta mala pintura desdice del natural. Se contradice con todos los datos que poseemos. Cervantes y Lope no fueron enemigos, por más que tuvieran algún rifirrafe entre ellos, cosa nada rara en la vida literaria de todas las épocas, y más por malentendidos causados por terceros que por propia antipatía personal. Compartieron las mismas creencias, las mismas convicciones, e incluso, en alguna ocasión, las mismas lentes (Cervantes le prestó las suyas a Lope para que pudiera leer un discurso en una academia de la que ambos eran miembros). Ambos fueron grandes.
En lo que sí divergen es en el género literario en el que acertaron. Cervantes en la novela, Lope en el teatro. ¿Vale más un género que otro? ¿Gustar de uno implica que nos disguste el otro? De dos de los ingenios -pocos- que España ha dado a la literatura universal, ¿renunciaremos a uno por no se sabe bien qué motivos?
El verdadero pecado capital de los españoles no es, como se ha dicho, la envida; es el maniqueísmo.

sábado, 14 de mayo de 2005

Las tres novelas mejores del siglo XX

Desde una empresa de sondeos (aunque desconozco quién les ha encargado éste) me piden que responda a la pregunta de cuáles son a mi juicio las TRES MEJORES NOVELAS DEL SIGLO XX DE AUTORES ESPAÑOLES ESCRITAS EN CASTELLANO (desde la generación del 98 hasta ahora). No pienso hacer el esfuerzo, anónimo y gratuito, de responder a esa encuesta, que en realidad es más larga, pues incluye hasta seis preguntas. Pero con mucho gusto lo hago aquí, sucintamente y sin dar más explicaciones:
San Manuel Bueno mártir de Miguel de Unamuno.
Belarmino y Apolonio de Ramón Pérez de Ayala.
Cinco horas con Mario de Miguel Delibes.

lunes, 9 de mayo de 2005

Aviso para navegantes

Algunos de los navegantes que han recalado en esta página me comunican su intento (fallido) de insertar comentarios.
Aunque no soy experto en estas nuevas tecnologías, creo haber averiguado que para insertar un comentario es preciso registrarse en el dominio www.blogger.com , para lo que puede usarse el nombre de usuario que empleemos habitualmente (por ejemplo, en nuestro correo electrónico) o uno que establezcamos ad hoc. Lo mismo vale para la contraseña.
Creo.
En todo caso, bien venidas sean las glosas (ya concordantes, ya discordantes), pues lo mejor de un blog no es lo que tiene de paja mental, o de reflexión eremítica y solitaria (esto queda más fino que lo anterior) sino de recurso interactivo, que se dice, o creo que se dice.

martes, 3 de mayo de 2005

Al margen de las vías

No siempre los cajistas, con sus erratas, empeoran un texto. Archisabido es el caso de Dibujo de la muerte, el libro de Guillermo Carnero, que él había mandado a la imprenta con el título mucho más prosaico y previsible de Debajo de la muerte. De la imprenta salió metamorfoseado y embellecido, y el autor tuvo el tino -y la humildad- de mantener la errata y de asumirla como definitiva, más hallazgo involuntario que verdadera errata.
Ahora Hilario Barrero, desde su Nueva York, me escribe un correo digital para informarme de que ésta que escribo ha sido elegida como bitácora de la semana por la revista on line LibrodeNotas . En la casilla de "asunto", Hilario, que no es cajista ni tipógrafo, sino alto poeta, escribe: "Al margen de las vías". ¿No ha bautizado o rebautizado Hilario Barrero, con el agua bendita de la paronomasia poética, con el nombre más propio que quepa imaginar, esta bitácora?
Sí, éste y no otro es el sentido de esta botella de náufrago, de esta singladura incierta por un mar proceloso, de este cuaderno de bitácora fragmentario, de este arcón de minutos perdidos.
Al margen de las vías. Gracias, maestro Barrero.

domingo, 24 de abril de 2005

Dinosaurios y gallinas

Los niños de ahora conocen mejor a los dinosaurios que a las gallinas.

Acerca de la sinceridad en el arte

Palacio Valdés en su discurso de ingreso en la RAE (ca. 1900): “Sólo las obras vividas llevan el sello de la originalidad que las hace inmortales... Toda nuestra obra literaria debe ser en este sentido una vasta y magnífica confesión.”
“Ser sincero es ser potente” dice R. Darío en el Canto errante.

Una conferencia de Bousoño

Decido "quemar" mis diarios de años recientes. Lo escribo entrecomillas, lo de "quemar", porque lo que hago en realidad es borrarlos de la memoria del ordenador, que así es como se queman hoy los borradores. Pero rescato algunas anotaciones. Ésta, por ejemplo, del 25 de febrero de 1998:
"Por la tarde, conferencia de Carlos Bousoño sobre Aleixandre y el 27 en la Diputación. Absurda, esperpéntica, hilarante. Proclama su fe en la teoría orteguiana de las generaciones “porque siempre se cumple”. Salinas y Guillén no son del 27, sino los más viejos de la generación de JRJ. Parece que va a explicar esto pero empieza a hablar de lo que él llama la razón físicomatemática, que dice que nace en el siglo XIV (Arquímedes y los geómetras griegos desaparecen de un plumazo), del muro de Berlín (cuya caída él pronosticó muchos años antes), del centralismo y de la descentralización, de Marcuse y de Gorbachov, de la Escuela de Frankfurt, de la razón vital, de las revuelta estudiantiles del 68, del integrismo islámico, de cómo da él sus clases, del surrealismo (el mayor acontecimiento poético de la historia, después de Homero)... El público comienza a dar muestras de impaciencia o de puro pitorreo. Alguien levanta la mano y dice que él ha venido a oír hablar de Aleixandre... El académico y laureado poeta lee los versos iniciales de un poema de Aleixandre (de los tres que nos han repartido en fotocopia, de los demás dice que no hay tiempo, que los leamos en casa): “Sin luz”, donde se habla de un pez espada habitante de las profundidades marinas. “Yo le dije a Vicente que quitara lo de pez espada, que lo dejara en simplemente pez, porque el pez espada vive en aguas superficiales, como todo el mundo sabe, no en las profundidades abisales. Pero no me hizo caso.” Yo creo que porque no le hizo caso es por lo que ahora, en venganza, no habla de Aleixandre, supuesto tema de su conferencia. Termina con una chorrada idéntica a la que empezó, pero absolutamente contraria, “la teoría de las generaciones es falsa, pero es muy útil, yo también la utilizo, pero es falsa”, lo que deja al público aún más perplejo y divertido. Mi duda es si este hombre ha sido siempre tonto, o su chaladura es sólo achaque sobrevenido de su vejez. Espero que cuando yo tenga su edad mental (la del chocheo) nadie me invite a dar conferencias o, por lo menos, que conserve la lucidez suficiente para no aceptarlas. Pero quién sabe"

martes, 19 de abril de 2005

Ireland

No sé muy bien quién fue John Ireland, pero dejo anotada aquí esta frase suya, pescada al azar:

"Trabaja como si todo dependiera de ti, y reza como si todo dependiera de Dios".

miércoles, 13 de abril de 2005

En vez de Cristo, Ghandi

Mi hijo G me cuenta lo que hacen en la clase de religión. Ven un vídeo sobre Ghandi. "¿Y lo comentáis?" "No, sólo lo vemos". Mi hijo asiste a un colegio privado, laico, pero donde la religión (católica, of course) es asignatura obligatoria para todos. Nunca he sabido por qué.
¿Quién será la profesora de religión? ¿Una licenciada en Filosofía o en Teología, o en ambas cosas? ¿Una profesora (porque al parecer es mujer) de Tecnología a la que faltan horas para completar su horario?
Me parece muy bien que los obispos reivindiquen el deber de ofertar la asignatura de religión, pero mejor aún harían en garantizar o procurar que se garantice el contenido de esa asignatura, sus programas, su rigor intelectual. G nunca ha oído hablar de los atributos de Dios (omnisciencia, omnipotencia...), ni del misterio de la Trinidad, ni de las vías demostrativas de la existencia de Dios, ni de sus contraargumentos, ni de nada. Aún no ha visto la Pasión de Mel Gibson, pero ya se ha tragado entero el vídeo sobre Ghandi. Jo.

Alto jornal

Decepción, ahora, al releer la poesía de Claudio Rodríguez en la antología que, bajo el título de uno de sus más celebrados poemas, "Alto jornal", ha preparado y prologado Vicente Gallego en Renacimiento. Bien es verdad que la poesía de Rodríguez nunca fue santo de mi devoción. Pero esperaba, o deseaba, mejor, que ahora se me revelara su conque, que se me cayera la venda de los ojos o se me abriera el corazón o se me afinara un gusto quizás estragado por los apresuramientos o el olvido. No lo he podido conseguir. Me parece ahora, aún, Rodríguez un poeta palabrero, con el encanto del borracho ingenioso y decidor que oímos en las altas madrugadas ociosas. Acierto, eso sí, en el fraseo personal, pero vacío de médula y almendra.
Quizás la razón de este despego por su poesía me la brinda el propio antólogo: "Resulta imposible -dice VG en un prólogo que titula "Acción de gracias"- leer a Claudio Rodríguez desde fuera, desde la razón, desde la inteligencia."
Reseño, eso sí, un poema que sí que me ha gustado: el titulado "Eugenio de Luelmo".
En cambio, el celebérrimo "Con media azumbre de vino" me ha parecido digno de los juegos florales de la vendimia de Toro (Zamora).