LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Cómo estudiar literatura (o cómo enseñarla)

"Cualquiera que haya tenido en sus manos las tesis universitarias que suelen redactar los estudiantes de inglés ha comprobado no sin cierta aflicción que tienden cada vez más a ver los libros a través de otros libros. Cuando deben escribir sobre una obra de teatro, un poema o una novela, sacan siempre a relucir lo que piensa sobre ella algún crítico eminente. A veces un asombroso conocimiento de la crítica chauceriana o shakesperiana coexiste con un conocimiento muy deficiente de Chaucer o de Shakespeare. Cada vez es menos frecuente encontrar la respuesta personal. La importantísima conjunción entre el lector y el texto, esa experiencia literaria esencial, cuya aparición y desarrollo espontáneos nunca parecen haber sido fomentados, es ahora directamente imposible para estos jóvenes empapados, aturdidos y acosados por la crítica."

C. S. Lewis, La experiencia de leer (título original: An experiment in criticism), Madrid, Alba, 2000, p. 129.

7 comentarios:

Bungo Bolsón dijo...

Cuarenta y seis años después, la situación es mucho peor.
Ahora, cualquier referencia a opiniones y sentimientos personales provocaría la inmediata descalificación del estudiante.

Mario Quintana dijo...

LECTURA
Esa manía de leer sobre los autores hizo que, en el último centenario de Shakespeare, se trabase entre una joven profesora del interior y este escriba el siguiente diálogo:
—¿Qué debo leer para conocer a Shakespeare?
—A Shakespeare.

gutiforever dijo...

Recuerdo que en Roma asistí a una conferencia de James Ellroy sobre literatura y cine,y a la pregunta de un estudiante con aire a Lennon sobre como debería escribir alguien que quiere dedicarse de lleno a la creación,que pautas debe seguir,en que espejo mirarse,...Ellroy fue contundente.

-Se tu mismo,y escribe lo que te salga de los cojones.

Irene Jansen dijo...

Este post me hace pasar de lectora silente a comentarista. Porque me recuerda, precisamente, a un examen suyo, cuando yo fui su alumna.

El examen era bien simple: usted aportaba la opinión de determinado crítico sobre determinada obra de lectura obligada. Nos pedía, simplemente, que comentásemos ese fragmento crítico.

A la salida del examen, como suele pasar entre los estudiantes, comentamos nuestras respuestas. Yo había afirmado que, en mi opinión, el crítico no había estado muy acertado y justificaba las razones en las que fundamentaba esta opinión. Mis compañeros me miraron con expresión de pánico. "¿Cómo se te ocurre posicionarte en contra del texto que ha puesto el profesor?". Yo estaba muy tranquila. Era mi opinión, estaba segura y no iba a cambiarla fuese cual fuese el resultado del examen.

Por cierto, me puso usted un sobresaliente. Ahora, varios años después de finalizada la carrera, comprendo mejor que nunca qué clase de filólogos pretendía formar con esa prueba. Gracias por el estímulo.

Postdata: me temo que mi blog no es para nada académico... No necesito una visita de cortesía. Llevo leyéndole desde hace más de un año en silencio, pero esta vez me sacó usted la anécdota de la boca. Saludos.

Carlospuerto dijo...

Hace tiempo, un amigo abogado me hizo una reflexión parecida.

Él no entendía porqué en la Universidad se examinaba a la gente de Manuales de Derecho, pero no del Derecho Positivo, es decir de los códigos.

Alumnos, con veintitantas matrículas de Honor, sabían mucho sobre Díez-Picazo, Lacruz, Castán Tobeñas, Jordano Barea, o la doble relevancia jurídica del testamento.

Pero se les preguntaba por el árticulo 1124 del Código Civil y desconocían su contenido.

Teniendo una fuente directa es absurdo acudir a las indirectas. Pero, en fin, de algo tienen que vivir los abogados.

Me imagino que de algo tienen que vivir los que escriben esos libros. De todas maneras, para profanos como yo, nunca está de más una buena introducción.

No diré el pecador. Pero un excompañero suyo tiene una introducción a una comedia del siglo XVII, clara, concreta y sencilla. Muy accesible. Unas 70 páginas en las que se aprende muchísimo. Para mí fue un instrumento muy útil. Y es que a veces, lo importante, no es tener muchos conocimientos, sino saber transmitirlos.

Pero a Noé no le hablaré de la lluvia.

Emilio Quintana dijo...

Ojalá alguno de mis alumnos me dijera lo que le ha dicho a usted Irene Jansen.

Anónimo dijo...

"¿Te gusta la Literatura después de estudiar Literatura?"

Esas fueron las palabras del señor Blatanás hace ya bastantes años,una calurosa mañana de septiembre. Era la bienvenida a un curso de 1º de Filología Hispánica.
Fue lo primero que copié en mi recién estrenado cuaderno, fueron las primeras palabras que oí en mi recién estrenada condición de universitaria.
Ha sido todo un reto, créame. Me licencié hace años, y a pesar de tantos profesores de Literatura y gracias a sólo unos pocos de ellos, a día de hoy me gusta la Literatura después de haber estudiado Literatura.
Filóloga hispalense anónima.