LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

sábado, 9 de febrero de 2008

La poesía hermética es un fraude

El escritor Eduardo Jordá acaba de publicar un nuevo libro de poemas, titulado "Instante", y con ese motivo el periodista Alfredo Valenzuela le ha arrancado las siguientes declaraciones que por su interés reproducimos:
Jordá ha insistido en que "toda la poesía hermética o incomprensible es un fraude, igual que ese vocabulario pseudo-científico que usan los adivinos y los parapsicólogos para engañar a los incautos y sacarles unas perras; la verdadera poesía debe ser fácil de comprender." "Cuando no entendemos un verso o no conseguimos saber de qué nos está hablando un poeta, y nos preguntamos si nos está describiendo una PSP o una angina de pecho, eso es señal de nos están tomando el pelo; hay mucha charlatanería disfrazada de poesía, aunque en realidad no es más que un engañabobos", ha añadido.
Al poeta le gusta que la poesía "cuente cosas, describa lugares y situaciones y sirva para reflejar la complejidad de la vida" y le desagrada "la poesía que reivindica o que sermonea, o la que da instrucciones, o la que grita con un megáfono, o la que se lamenta, o la que parece el producto de una sesión de terapia psíquica en un sanatorio mental".
Jordá ha concluido asegurando que prefiere "la poesía que le habla al lector en voz baja, como en una conversación agradable en un bar, mientras suena de fondo una canción de Paul Simon, por ejemplo, o mejor aún, de la 'Incredible String Band'."


O sea, que seguimos como en el XVII, con la batalla entre claros (Lope, Quevedo...) frente a oscuros (Góngora y sus imitadores). Para que luego digan que el tiempo vuela, que la historia cambia...
Las declaraciones completas pueden leerse aquí.

20 comentarios:

Joaquín dijo...

Creo que la poesía vive en un momento de crisis de utilidad. En muchos pasajes que puede que no entienda a Góngora, pero sus palabras e imágenes me producen un gran placer estético y poético. Y en cuanto a Quevedo, ¿poeta claro? No lo tengo tan ídem.

Juan Antonio, el.profe dijo...

Yo -aunque no sea nadie- estoy de acuerdo con Jodrá en su análisis de la poesía hermética actual. Pero no creo que sea comparable a la polémica barroca; como Joaquín, no comparto que Quevedo sea un poeta (siempre, al menos)claro, ni considero que el hermetismo de Góngora sea comparable al de cierta poesía actual (esa que no se sabe si describe una PSP o una angina de pecho). Entre el culteranismo barroco y el hermetismo neovanguardista considero que existen muchísimas diferencias. Eso sí, al final hay polémicas siempre, y son tan habituales como inevitables: para gustos, colores.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Tiene bastante razón Jordá, pero no obstante hay grandísimos poetas que no son tan claros. Pienso en Blake o Cirlot, por ejemplo. Recomiendo la lectura del último libro de Jordá, Instante, y hallo un nuevo motivo de afinidad con él al descubrir su gusto por The Incredible String Band, que es maravillosa. Otra pista: dad con alguna grabación del que fue su alma, Robin Williamson. Por ejemplo, Songs of Love and Parting.

marcos dijo...

Las palabras de Jordá son una patraña, siento decirlo. Según su argumento, no ya Góngora, sino el mismo Lope o Quevedo son una farsa, pues son multitud los poemas de ambos que ni Jordá ni la mayoría de nosotros "entendemos" en el sentido que él le da a la comprensión. En primer lugar, habría que ver qué entiende el por entender y por hermetismo, pues ambos conceptos son relativos: hay poemas de Góngora profundamente herméticos, impenetrables, pero que se entienden diafanamente con una explicación filológica adecuada. En segundo lugar, afortunadamente la poesía tiene sus propias claves, alejadas de la novela y el relato, y en no pocas ocasiones la comprensión viene en términos de sensibilidad, de sensaciones.

Saludos

gutiforever dijo...

Coincido con Jordá, pero no sólo en lo referente a la poesía,si no en lo que supone de fraude ese falserío impostado de supuestos cultismos y estilismos fatuos,que lo único que ocultan es un vacio de ideas.
Tanto artificio,es puro onanismo mental,que desgraciadamente los juntaletras de nuevo cuño,denominan "estilo" y "deconstrucción del lenguaje".
Y lo terrible es que esta farsa empozoña el discurso de los políticos,los empresarios y hasta de los futbolístas.
Hay que joderse...

Anónimo dijo...

¡Hay que Jorderse!

Counter-Revolutionary dijo...

Difícil cuestión la de la claridad. En principio, creo que la claridad es componente esencial del buen estilo, nadie debe ser voluntariamente ni negligentemente óscuro. Pero, después de eso, hay tantas cosas que cuesta tanto, o es imposible, decir claramente...Por otra parte, la claridad tampoco debe entenderse por "el lenguaje de la calle", sino por la facilidad de comprensión, una cierta amabilidad, cortesía del autor. No cáigamos tampoco en aquello de que para que algo sea claro necesite estar vacío.

Joaquín dijo...

Creo haber oído, o leído, que eso de la "línea clara" en poesía actual es un concepto tomado de los comics, y en concreto del dibujo claro por antonomasia, el Tintin, que os acordaréis que estaba de moda entre la progresía de hace algunos años (los carcas y casposos leían Astérix, o peor, el Capitán Trueno). También hay un poeta modélico de linea clara, L.A. de Cuenca, por su afinidad con la cultura visual y pop.

Me gustaría ser provocativo, porque pienso exactamente a la inversa de la idea vulgar: Góngora es el modelo de poeta claro, y Quevedo el de poeta oscuro. La "Fábula de Polifemo y Galatea" es clara, límpida (sólo que tal vez no sepamos leerla), mientras que cualquier soneto quevedesco es de una oscuridad o hermetismo conceptual estremecedor...

Morgenrot dijo...

Pues con el permiso del Sr: Valenzuela, mi modesta opinión es la siguiente:

Usted no es poeta.

Al menos, para lo que yo, una pobre doña nadie entiende por POESÍA. Y me quedo tan ancha...

Con mis respetos para D. Alfredo Valenzuela y saludos para el autor del blog.

Enrique Baltanás dijo...

El texto de Jordá (no de Valenzuela)es una entrevista periodística, donde no se puede matizar como en un ensayo.
Supongo que se pueden distinguir varios tipos de "oscuridades":
1.- La involuntaria y sobrevenida: no entendemos el Cantar de Mio Cid porque han pasado muchos siglos y la lengua ha cambiado.
2.- La que se refiere al significante y no al significado. Góngora, por ejemplo, es claro en su argumento, pero muy difícil en su expresión.
3.- La que abarca significado y significante: no sólo está oscuro el lenguaje, sino el concepto. Es, creo, a la que se refiere Jordá.
Por último cabría añadir, quizás, que todo texto es "algo" o "en algo" oscuro, o tiene algo que el lector a simple vista no ve y necesita que otro lector (el crítico) le aclare. ¿Qué sería del Quijote sin sus comentaristas a través de más de tres siglos, y que han ido arrancándole secretos o poniendo de relieve aspectos que habían pasado inadvertidos?

gutiforever dijo...

Enrique; una coas es desvelar o interpretar las secretas intenciones del autor, y otra, ami modesto juicio, el oscurantismo estilista que no es otra coas que la nada envuelta en artificios.
Sobre este asunto, ya tuvieron una agría poléremica con reto a hostias incluidas, entre Pérez-Reverte y Umbral.
Incluso Umberto Eco, en un artículo en "La Stampa" de hace varios años, criticab "el vacuo ejercicio de estilo sin nada que contar".

Juan Manuel Macías dijo...

¿Es que la poesía se tiene que comprender? Creo, humildemente, que la distinción entre forma y fondo, referida a la poesía, es una de las peores lacras escolásticas de occidente.

Morgenrot dijo...

Como cada uno tiene sus gustos y preferencias, es un debate sin que se termine decidiendo nada, como en casi todos los debates.

Yo me quedo con LA BELLEZA DE LA PALABRA, no vacua; con la expresión sutíl; con el leer entre líneas; con el esfuerzo de interpretación. Y con la necesidad de explicación por el autor o por el crítico.
Si no existe esa explicación por parte del entendido, me quedo con lo que, tras varias lecturas, haya "visto" en el cuadro que, en definitiva, es una poesía.

Morgenrot dijo...

No es que se deba entender en un sólo y estricto sentido, a cada cual le deja un mensaje; unido a al juego de palabras que debe poseer belleza en sí.

Todo tiene continente y contenido.

Enrique Baltanás dijo...

Gracias, Morgenrot, por este último comentario, número catorce: uff, salimos del 13 (yo no soy supersticioso, pero...).
Y yo no estoy en contra de la poesía difícil, pero si de la inane cuando además, pretende hacer pasar por profundo lo que es simplemente absurdo.
Micer Macías: me temo que no hemos superado el "fondo y forma", aunque lo llamemos de otra manera: contenido y expresión, significante y significado... Y es que el género humano lleva siglos y siglos dándole vueltas y vueltas a las mismas parejas: cuerpo y alma, vida y muerte, razón y fe, el ser y la nada, corazón y cabeza...

TOMÁS dijo...

¿Y si la claridad, con Claudio Rodríguez, viene del cielo?
http://tropicodelamancha.blogspot.com

berti dijo...

No estoy de acuerdo con Jordá. Actualmente la claridad es casi absoluta, para algunos, de hecho, demasiado extrema... A mí me gusta la poesía ficción, pero hay sentimientos complicados u oscuros que pueden ser mejor expresados mediante tecnicismos disimuladores o exactos... No le veo el problema ni al verso fácil ni al difícil, habrá que juzgar cada poema individualmente, pero no en abse a criterio (el mío es el de la fuerza o la emoción).

Jorge Valdovinos dijo...

Que falta más grande de lucidez.
¿Aquella poesía que habla en voz baja como si estuviera en un bar? Por favor, de qué estamos hablando? ¿Poesía que no se arriesga? ¿Poesía que no teme complejizarse por temor a que no la entiendan? Este patán es el único charlatán aquí, la poesía debe hablar como ella quiera hacerlo en cada momento particular, aunque eso significa tener que gritar, lamentarse, maldecir o hablar de la salvación...
Lo que este pobre incauto dice es que no quiere poesía, no quiere pasión, riesgo, no quiere complicarse la vida...le recomiendo que vaya a un bar, pida una buena cerveza y comience una conversación con un extraño... porque aún no está listo para abordar la verdadera poesía

Octavio dijo...

Complejizarse, dice Valdovinos. Qué manera la suya de complicarse

Anónimo dijo...

Suerte que esto es solo una apreciación muy personal vuestra. Yo disfruto toda la poesía y todos los decires. Ojala y no seas un escolástico empedernido. Saludos