LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

lunes, 25 de octubre de 2010

ALEJANDRO LERROUX: UNA HISTORIA DE REPUBLICANOS


No conocía yo hasta ahora de don Alejandro Lerroux más que cuatro vaguedades y un tópico, el de su presunto anticatalanismo. Por eso, y porque estaba de saldo en la librería Maymen, me compré el libro del profesor Álvarez Junco, Alejandro Lerroux, emperador del Paralelo.


El libro ofrece más, bastante más, que una simple biografía política del prócer republicano. Es, en realidad, una historia del republicanismo español durante la Restauración alfonsina, de sus ideales, de sus estrategias (y aquí el plural resulta estrictamente necesario: no hubo una, sino varias), de sus fracasos. Comparecen por sus páginas numerosos personajes, además de Lerroux: Ruiz Zorrilla, Salmerón, Castelar, Ferrer y Guardia, Pablo Iglesias... El elenco completo de la izquierda antisistema.


Asistimos a acontecimientos cuasi míticos, como la famosa Semana Trágica de Barcelona, narrada aquí con brevedad, pero con rigor poco frecuente entre nuestros historiadores.


La trayectoria de Lerroux lo muestra como el arquetipo del moderno demagogo de masas. En este sentido, el libro del profesor Álvarez Junco vale como un tratado de ciencia política acerca de esta figura, ya apuntada en Roma, aún presente en la España actual y en otros países con líderes populistas.


Lástima que el libro se detenga, o pase con demasiada brevedad, por los años veinte (en los que apoyó inicialmente a Primo de Rivera),  y treinta, cuando llegó por fin a ser ministro, hasta su último gesto político, que fue el de apoyar a los alzados del 18 de julio (al mismo tiempo que, ya el 17, salía en automóvil hacia Portugal). Gesto que Franco nunca le agradeció.


Alejandro Lerroux moriría en Madrid, en su casa de la calle Marqués de Villamagna, el 27 de junio de 1949. Sólo dos años antes se le había permitido regresar a la patria por la que tan denodadamente, aunque tan equivocada y estérilmente, se batió toda su vida.