"La historia política y filosófica de Occidente durante los últimos 150 años puede ser entendida como una serie de intentos -más o menos conscientes, más o menos sistemáticos, más o menos violentos- de llenar el vacío central dejado por la erosión de la teología."
Esta luminosa intuición de George Steiner (en Nostaglia del Absoluto, Madrid, Siruela, 2004, 7ª ed., p. 15) no deja de ser menos luminosa porque las conclusiones no estén a la altura.
Después de tres capítulos deslumbrantes, dedicados, respectivamente, al marxismo, al psicoanálisis y a la antropología estructural de Lévi-Strauss, tres ideologías de origen judío, por cierto, no importa demasiado que se pierda por otros derroteros en los dos capítulos finales. Sobre todo en el último, ¿Tiene futuro la verdad?, algo desconcertante.
No importa, digo, porque la intuición ya estaba allí.
4 comentarios:
Visto lo visto es probable que la verdad no tenga futuro (rectifico: puede que se haya renunciado a abrazarla, peor para la civilización si así fuera), pero late en el fondo de todo hombre. No es sino la acomodación entre lo que se piensa y lo que es. Realismo frente al aciago idealismo inaugurado en el siglo XVII.
Estoy muy de acuerdo, Enrique, con tu apreciación. Es lo que tiene Steiner. En algún otro lugar dice que él solo puede acompañar a Jesús hasta el sepulcro. Acompañarlo hasta ahí, para un judío, no es poco. Pero eso supone no aceptar "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Y la verdad entonces queda en algo sumamente problemático para la vida concreta de la persona.
El título del libro de Steiner está mal traducido. Debería ser "El triunfo de lo absoluto".
Perdón. "Nostalgia de lo absoluto"
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