LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

jueves, 7 de enero de 2010

Sed libera nos a Malo

El Padrenuestro que rezamos, ¿es realmente el Padrenuestro que Cristo enseñó o, por lo menos, el que fue recogido por los evangelistas Lucas (11, 1) y, sobre todo, Mateo (6, 9)?

Uno pertenece a esa generación que todavía lo rezó en latín, y aún en esa lengua sabe rezarlo y lo reza, bien que en privado, ya que en público pocas ocasiones se ofrecen.

Luego vino la versión postconciliar, que es la que se reza en Misa, y que no deja de causarme serias dudas.

Sobre todo, el final. Ese " y líbranos de mal", ¿es una buena traducción del "sed liberanos a Malo"? ¿Es una traducción inocente? Porque una cosa es el mal y otra el Malo. Y ya se sabe que quien deja de creer en el Demonio no tarda mucho en dejar de creer en Dios.

Lo que en Mateo se lee efectivamente no es el mal sino el malo: ἀλλὰ ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπὸ τοῦ πονηροῦ.

Pero no sólo el final: ese panem nostrum quotidianum da nobis hodie es la versión latina del original griego:
τὸν ἄρτον ἡμῶν τὸν ἐπιούσιον δὸς ἡμῖν σήμερον·

Sí, ya que todo viene de Dios, también nuestro alimento cotidiano. Pero, ¿no es bastante pedestre y alicorta esta petición puramente alimenticia? ¿Acaso no nos ganamos ya nuestro pan con nuestro sudor? ¿Es ésta una petición de verdadero alcance universal y supratemporal?

He aquí cómo traducen este versículo Juan Mateos y Luis Alonso Schökel: nuestro pan del mañana dánoslo hoy, (o "danos hoy el pan del mañana", en la versión en solitario de Schökel) explicándose en nota que pan del mañana es el verdadero sentido de
ἐπιούσιον (epiousion): "Se pide que la unión y alegría propias de la comunidad final (banquete mesiánico, 8, 11) sean un hecho en la comunidad presente."

Esto, desde luego, es menos ramplón, menos sanchopancesco, y tiene más enjundia escatológica, más significado eucarístico.

Dios mío, ¿qué Padrenuestro estaremos rezando?




is délmais délivre-nous du malivre-nous du mal

12 comentarios:

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Yo lo aprendí en español, pero también he visto, en las escasísimas ocasiones en que he asistido a misa en los últimos años, que lo han modificado: "perdona nuestras ofensas",en vez de "nuestras deudas", etc. Cuando lo esencial en este tipo de cosas, supongo, es mantener una continuidad, un sentido de tradición.

Enrique Baltanás dijo...

Efectivamente, ese que señalas es otro punto polémico. Lo de "deudas" y "deudores" podia entenderse como algo puramente económico. Y ningún banco nos va a perdonar nada, ni nosotros mismos tenemos el deber de perdonar ninguna deuda (salvo casos especiales o excepcionales).
Entonces se recurrió a las ofensas.
Pero la solución en castellano no es muy feliz.
El sentido no obstante parece estar bastante claro. Pedimos a Dios que perdone nuestras ofensas a Él (nuestros pecados) tanto más cuanto nosotros mismos estamos o debemos estar dispuestos a perdonar a los que nos ofenden, calumnian, agreden...
Pero decir esto en una frase en buen castellano no parece fácil.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Donde Jerónimo tradujo "supersubstantialem panem" ("pan necesario para el sustento"), con su sentido espiritual claro, san Cipriano puso "quottidianum", que se acerca más al puro alimento material. Estas divergencias ya provocaron conflicto ya en el siglo XVI, cuando humanistas reformistas como Erasmo y Polidoro Virgilio, entre otros, se permitían hacer ediciones comentadas de la "Dominica precatio" defendiendo con criterios filológicos lecturas alternativas a la Vulgata. Si vieras la que se armó en el XVI porque Erasmo editó, en el comienzo del Evangelio de Juan, "In principio erat sermo", en vez del canónico "verbum". Según él, "sermo" cuadraba mejor al griego "lógos". Supongo que lo que se ha pretendido con la versión española oficial es acercarla más al lenguaje coloquial, aunque ello suponga rebajar parte de su sentido original.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Cuánta y qué oportuna erudición, Antonio. Supongo que cualquier intento de retocar un texto sagrado causa turbulencias. Por eso lo mejor es dejarlos tal como están, para que sedimenten y creen memoria, que es de lo que se trata.

Joaquín dijo...

Dios no es filólogo...

Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan (Mt 6, 7-8).

José R. Suárez dijo...

Esta entrada más bien es para junio. Prográmela para entonces, cuando abundan las exaltaciones eucarísticas, corpuses y demás adoraciones eucarísticas.


post Scritpum Por cierto, interesante.

Ula dijo...

No soy erudita pero siempre me ha preocupado este rezo. Cuando acudo a misa, en raras ocasiones, y levanto las manos con la nueva versión, me quedo como siempre, ansiando ser escuchada en su verdadero sentido, el que mi pobre espíritu ofrece con todas sus ganas.
Y despues de leer los comentarios, llego a la conclusión de que se debería mantener la primera versión que se conozca. El mito tiene su poder en el momento en que se inicia el ritual, en el momento de la creación.
Un placer esta lectura.
Saludos.

Anónimo dijo...

perdona como yo te perdone

Anónimo dijo...

¿Cómo pueden mezclar la religión y su empecinamiento en la tortura? Ya sabemos, por desgracia, hasta dónde son capaces de llegar.

JG-M dijo...

Me parece increíble que aun andemos matizando cosas de la biblia: debía ser un tema primordial y urgente para la iglesia y para los cristianos. Me resultaría penoso pensar que no rezo bien el padre nuestro: ¿podrías proponer, Enrique, una tradución lo más exacta posible desde tu punto de vista? Me encantaría rezarlo a partir de ahora traducido por un amigo.

Enrique Baltanás dijo...

Quizás he exagerado un poco. La versión litúrgica actual es esencialmente la misma que Cristo enseñó a sus discípulos. De lo que se trata es de pequeños detalles o ajustes de traducción.
Yo no puedo decidirme por ninguna versión porque carezco de competenencia o autoridad (recuérdese que este post tiene la etiqueta de "catálogo de ignorancias").
Como ya ha intervenido aquí un latinista, Antonio Serrano Cueto, falta que lo haga un helenista y nos diga su opinión sobre el término ἐπιούσιον
Hala, Ángel, anímate.

Joaquín dijo...

Enrique, el tema forma también parte de mi particular catálogo de ignorancias... Además de un latinista y de un helenista, ¿sería mucho pedir que se asomase también un arameísta, que explique las palabras del Señor que pudiesen subyacer al texto griego supérstite? He leído que el "perdónanos nuestras deudas" es mucho más fiel al hipotético arameo subyacente.