LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

lunes, 21 de junio de 2010

ARTESANÍA

Poeta, creo yo, es aquel, entre otra cosas, que sabe escoger las palabras por su peso, calidad, medida y resonancia. El que las labra y pule para que encajen perfectamente en el mosaico del poema. El que sabe acordarlas con otras para que sus notas armonicen y no chirríen al entrar en contacto con otras sino que, al contrario, multipliquen su aparente suma. Puesta en el poema, la palabra regala y hereda significados. Adquiere, en definitiva, un poder evocador.

Pero no se olvide: entre otras cosas.

12 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

J.S. Bach se consideraba un artesano de la música, oficio heredado de sus antecesores. ¿Hay mayor genio que él?

Mora Fandos dijo...

¿Qué Bach? Seguro que no. Me alegro de que coincidamos.
Enrique, lo que dices está en total sintonía con el ensayo de T. S. Eliot "The Music of Poetry", en On Poetry and Poets. Había una traducción a castellano del, salió hace unos quince años, en una editorial poco conocida, Sobre poesía y poetas.

marinero dijo...

Auden diferencia, a mi entender, muy bien entre lo que sólo es artesanía y lo que es algo más. Dice que el artesano, una vez adquirida la destreza de su oficio, sabe previamente, al menos de un modo aproximado, cómo será el producto -la cesta, el tejido, la vasija- una vez se termine; de ahí la parte mecánica que tiene su actividad. En cambio, el artista NO SABE previamente cómo seran su cuadro o su poema; en otros términos, su trabajo tiene una parte sustancial que no le dan previamente solucionada las destrezas adquiridas, una parte que es (en la medida en que eso puede afirmarse de la actividad humana) creación pura. Para ser artista, pues, hace falta en efecto una base de destreza técnica artesana; es cosa necesaria, pero es sólo la base. Sobre ella hay que construir, y no sirven para ello los materiales prefabricados. Y recuerdo que los cimientos de una casa son indudablemente necesarios, pero NO SON la casa: eso viene después. En resumen, dentro de un verdadero artista debe haber un artesano; pero también es cierto que debe haber mucho más, hasta el punto de que donde termina el artesano es justamente donde empieza el artista.

marinero dijo...

Un apunte: la traducción de que habla Mora Fandos se publicó en "Icaria"; el traductor era Marcelo Cohen.

Olga B. dijo...

Creo que quería decir algo muy parecido a lo que ha dicho el marinero, pero lo ha dicho ya.
Claro, esa diferencia que marcaba Auden es muy parecida a tu "entre otras cosas" final. Esas "otras cosas" nunca acabarán de enumerarse, no pueden encerrarse en una fórmula y, sin embargo, las reconocemos como lectores de una manera intuitiva. Es esa especie de "sí" ante lo leído.
De lo contrario, un buen artesano, alguien que conoce la herramienta -un filólogo con buena intención, por ejemplo, un estudioso de la prosodia y la preceptiva-, sería automáticamente un buen poeta. Y no. Automáticamente, no.

Adolfo González dijo...

Continuando lo que comenta marinero -pero sin contradecirle del todo- tenemos que reconocer que hay dos cosas en un poeta: una, el trasgo; otra, la técnica. Lo primero se tiene por naturaleza o no se tiene. Lo segundo, se va aprendiendo por el camino. Sin lo primero, se pueden escribir poemas correctos aprendiendo la artesanía del oficio, pero sólo es lo primero, unido a lo segundo, lo que curiosamente a veces consigue elevar el poema a obra de arte. Por eso, conviene darse cuenta de que el arte, en cuanto a la poesía, no sólo es el después de la artesanía, sino también el antes y el durante.
Abrazos.

Enrique Baltanás dijo...

Qué raro, estoy completamente de acuerdo con todos vosotros.

Mora Fandos dijo...

Gracias Marinero, por la puntualización. Y por la diferencia entre el artesano y el artista. Artesanía, en este sentido, es lo que los griegos llamaban tecné, lo que Aristóteles contó con tanta precisión; hace falta un poco de Platón para ascender hacia el arte. En algún sitio dice esa idea de que hace falta un poco de locura para hacer algo grande -locura no en el sentido romántico, sino en el de conexión con lo divino-.

Fernando dijo...

Hola, Enrique.

De alguna forma, tu definición de poeta se puede aplicar a quien escribe otro tipo de textos literarios, y en concreto un blog: también el bloguero redacta el borrador y a partir de ahí ha de matizar, corregir, quitar, pensando en el efecto que el texto, necesariamente corto, va a producir en su pequeño auditorio.

¿No?

José R. Suárez dijo...

Me gusta especialmente lo de saber escoger las palabras por su peso, calidad, medida y resonancia.


Post Scriptum Sí señor.

Luis Valdesueiro dijo...

En cuanto a la diferencia, propuesta por Auden, entre el artesano y el artista, y que señala marinero, se podría añadir que algunos artistas acaban de artesanos.El manantial se ha secado, pero siguen produciendo. Un ejemplo, en el ámbito de la pintura, pudiera ser Miró.

Kris Kelvin dijo...

A pesar de ser visitante habitual de su blog, es la primera vez que hago un comentario en el mismo.

Me gusta mucho, coincido en ello con el resto de comentaristas, la explicación de Auden que ha traído marinero.

En mi opinión, el poeta debe aunar oficio y artificio en sus poemas. El oficio es imprescindible y el artificio, necesario.

Cierto es que desde las primeras décadas del siglo XX se nota la preponderancia del artificio (generalmente como manifestación de supuesta originalidad) y cierto menosprecio del oficio.

Un saludo a todos.