LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

jueves, 17 de junio de 2010

CUESTIONES DE ESTADO



Buena prueba de que la democracia (o partitocracia) no es un sistema tan perfecto como imaginamos es el de las llamadas "cuestiones de Estado".

De vez en cuando se oye decir que tal o cual cosa es una cuestión de Estado, y por tanto suprapartidaria.

La enseñanza es una cuestión de Estado, y la política exterior, y el terrorismo, y el ejército, y la justicia, la economía... que esta sí que va siendo una cuestión de Estado... de supervivencia. Vamos, que casi todo.

Pero rara vez se alcanza un acuerdo de este tipo.

Y es que la lógica del sistema está hecha para la división, para el enfrentamiento. Basta que un partido diga blanco para que el otro diga negro. Un ejemplo: antes (antes de ZP), el PSOE quería un plan hidrológico nacional; bastó que Aznar lo pusiera en práctica para que el PSOE mudara de posición radicalmente.

¿Tiene esto alguna solución? Por lo menos, yo no la sé.

9 comentarios:

JuanMa dijo...

Para nuestra desgracia, tienes más razón que un santo.
Por eso tampoco se reconocen los errores de las políticas propias, aunque hundan al país. Tiene que ser siempre el contrario el que le dé la vuelta a las cosas, si se atreve, que siempre hay alguien dispuesto a reaccionar.
Y tenemos que suponer que cualquier partido quiere el bien común.

marinero dijo...

El sistema de partidos tiene claras imperfecciones. Eso mismo ocurre con la sociedad humana, donde las razones son -¡tantas veces!- poco claras y variables, y esto último en función de criterios no pocas veces interesados.
El sistema de partidos, que no es más que una manera (ni mejor ni peor que otras posibles) de dar una expresión concreta al hecho de que en la sociedad existen no sólo distintas opiniones, sino distintas sensibilidades, frente a la convivencia, e incluso frente a la misma realidad, ¿es causa o al menos agravante, o más bien -como yo creo- sólo reflejo de las dificultades creadas por esas naturales diferencias?
La convivencia política no es fácil; ¿lo es más la convivencia sin adjetivos?
No pidamos peras al olmo: no las da. Pero eso no es culpa del olmo..., ni de las peras.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Pues yo veo que el problema no es la democracia, sino los partidos, que tienen mucho de antidemocrático y de ideológico.

Gonzalo Gragera dijo...

En la vertiente de Jesús Lobato,la solución reside en la eliminación de las ideologías que nublan el raciocinio.

¿Es necesario por tanto en la democracia representativa el suprimir los partidos políticos en el Parlamento y colocar en su lugar a hombres cualificados cuya única herramienta política sea su lógica y su razón,vulgo sentido común?.

¿Si fuese posible tal logro estaríamos ante una Utopía?.

Mora Fandos dijo...

Enrique, menudo tema has sacado. Con todas sus imperfecciones, me quedo con la democracia. Creo que hay que mirar menos hacia los partidos -que ya tienen demasiado protagonismo: sobre todo a sus vedettes- y más hacia la sociedad civil, hecha de personas e instituciones vivas.

marinero dijo...

No sé si "Gonzalo Gragera" se da cuenta de las implicaciones de lo que dice. Habla de "colocar" en el Parlamento a "hombres cualificados cuya única herramienta política sea su lógica y su razón,vulgo sentido común". ¿Y quién decide quiénes son esos hombres? ¿Y les obligamos a ejercer la función política incluso si no desean hacerlo? ¿Y con qué autoridad? Todos querríamos ver en el gobierno a los mejores, supongo. El problema surge a la hora de concretar quiénes son esos "mejores", quiénes han de decidirlo, y -si no son profesionales que hayan elegido la tarea política- si podemos imponerles una labor que a lo mejor no desean. El sistema de partidos es una respuesta a esas preguntas; no digo que sea la única, ni siquiera la mejor, pero es una respuesta. En su lugar hace falta otra, no basta con buenos deseos.

Enrique Baltanás dijo...

Esperar una sociedad política perfecta es esperar la cuadratura del círculo, sin duda. Pero se puede estar más lejos o más cerca del modelo teóricamente perfecto. La España actual cada vez se aleja más en tanto que hay una creciente disociación entre la clase política y la ciudadanía. Según se ve en las encuestas.

Gómez de Lesaca dijo...

La democracia no es sólo partidos. Es también la división de poderes, las libertades, la seguridad jurídica, la propiedad privada,la libertad de elegir...Pero también la existencia de partidos.

Sin éstos no ha existido ni un sólo ejemplo de democracia en la Historia.

Y naturalmente tienen que representar ideologías, determinadas visiones del mundo y defender ciertos principios e intereses. Y no esto no es pernicioso necesariamente.

Otra cuestion es el nivel de la llamada clase política y su espíritu cívico, los sistemas electorales, las listas cerradas o no, su financiación, su relación con el electorado. Ahí entramos en el caso, por ejemplo, de España.

Y también el temple de la propia sociedad civil. Si existe o no y lo que está dispuesta a tolerar.

Saludos.

Gonzalo Gragera dijo...

Marinero,jamás he hablado de nada.No he afirmado lo que usted entrecomilla,simplemente he lanzado una pregunta.Por otro lado, gracias por dar nuevas salidas a mi pregunta,era ese mi objetivo y no la discusión o el debate pues debido a mi edad (18 años) no soy nadie en este foro para confirmar verdades.En cuanto a sus preguntas:

¿Quién decide a esos hombres?.
El electorado.

¿Y les obligamos a ejercer la función política incluso si no desean hacerlo? ¿Y con qué autoridad?
No hay necesidad a que no deseen hacer política.
Con la autoridad de la soberanía.

Por tanto,no son necesarios los partidos según sus preguntas y sus afirmaciones.

Un saludo.