LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

lunes, 8 de agosto de 2011

UN DÍA, CUALQUIER DÍA


Un día, cualquier día, es como un mar inmenso. Este de hoy, con la lluvia, acentúa su apariencia marina. Llueve, llueve mansamente. Durante todo el día, con breves escampadas. Y cada minuto es como una gota de lluvia, como una ola de ese mar gigantesco. El día, hoy, empezó de noche. Y su tarde parece inagotable. Ante una mesa, escribo. Mejor dicho, intento escribir. Pero no escribo. Sólo pienso, recuerdo, repaso los avatares de este día en que no me ha sucedido nada notable, ni milagroso, ni trágico. Nadie ha muerto. Nadie ha nacido. Nada ha cambiado mi vida. El día, éste de hoy que todavía dura, es universo inagotable, donde todo sucede pero nada sucede. Intento hacer recuento de este día que acaba en esta tarde que no acaba nunca de pasar. Y no lo consigo. El día es como un mar inmenso, con olas incontables que, por el momento, no llegan a cubrirme. Pero sé que un día el mar me cubrirá, y yo no habré acabado de contar las olas.

5 comentarios:

cb dijo...

Ayer las Lectura hablaban de tormentas y de olas, y me acordé de la tormenta en la bóveda. También hablaban de fuertes vientos y soplos suaves, y de miedo.
Siempre me parecieron muy duras las palabras dirigidas a Pedro, ese "Hombre de poca fe ¿por qué has dudado?", después de que se ha tirado de la barca, y de que le pide "sálvame", sólo por acobardarse un poco al ver el mar tan negro por debajo, qué menos ¿no?...
Ayer me pareció entenderlo, o al menos no me parecieron nada duras. Es verdad, no es tirarse, no es pedir ayuda, es no mirar para abajo. Pero aunque sean merecidísimas (que siempre lo son, la fe de verdad es una cosa dificilísima), en lo que me fijé ayer es en que a la vez que se lo dice le tiende la mano y le sujeta, y lo devuelve a la barca. A mí con eso me vale, que me diga lo que quiera, que tendrá razón.

Hace poco E. Baltanás decía que cada instante es un milagro. La lluvia, si no era metafórica, es un milagro y de los buenos. Por aquí desde luego lo sería.

No sé si hace mucho al caso lo que acabo de leer en Les ruins du ciel, pero te lo mando de todos modos para animarte con Bobin: "L'écriture est une mendiante qui donne une pièce en or à chaque passant".

Gracias por lo que me toca pues, y feliz verano de nuevo

L.N.J. dijo...

Preciosa entrada, sensible y sencilla.
Lo repito: preciosa.

L.N.J. dijo...

Preciosa entrada, sensible y sencilla.
Lo repito: preciosa.

Matías dijo...

Es un nonólgo que trasciende el yo, abriéndose como un espejo ante todos, con su fuerza moral. Percibo un giro existencial en sus entradas.

Ana dijo...

Comparto mucho, lo expresais mejor, tanto la entrada como el comentario exelente de cb. Gracias, me ayudan. y esa es la grandeza de la creación, poder transmitir vida a través de las palabras. En este transitar por la existencia que nos es dado a todos, donde tendremos que vivir con las preguntas esenciales y mecesarias.