LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

domingo, 31 de marzo de 2013

PASCUA DE RESURRECCIÓN

Cristo muere porque rehusa someterse a la ley de la violencia, la denuncia en todas sus declaraciones, y los hombres, rechazando su Revelación, vuelven forzosamente su violencia contra él. Esgrimen contra él la ley del mimetismo violento. Hacen de él un chivo expiatorio más.

Ese es el fundamento antropológico de la Pasión, y nada más. Si no hubiera más que lo humano en la Pasión, la voz de Cristo habría sido sofocada, o se habría convertido en una divinidad pagana como las otras, un chivo expiatorio sacralizado. Su palabra verdadera no habría llegado hasta nosotros.

Si su voz fue escuchada, si los discípulos fueron recobrados, y si, en lugar de juntarse con los perseguidores, como comenzaban a hacer en el transcurso de la Pasión, finalmente proclamaron la inocencia de Jesús, es gracias a la resurrección, y al Paráclito que les enseñó la verdad. 

Réné GIRARD, Cuando empiecen a suceder estas cosas..., Madrid, Encuentro, 1996, p. 109.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Enrique,

es verdad. Y sólo la verdad es creíble. Que los que no creen se pregunten si verdaderamente hay otra cosa más dulce y hermosa de creer.


CB dijo...

Ele, ahí queda eso.
Un poquito de socioantropología francesa y de chivo por acá, unas gotas de deseo, mimético por supuesto, por allá... y de remate una guinda de violencia, mimética faltaría más: se agita y se aplica a la historia de la humanidad entera, la historia de la literatura entera, la historia de las religiones entera y por fin al cristianismo, que nadie se había enterado bien de qué iba hasta que este señor lo explicó.
Nunca un sistema más elemental y más artificioso fue más rentable (Hegel, o Marx o Kant, los pobres, se lo trabajaron bastante más).

Enrique Baltanás dijo...

No sé por qué me parece, vamos, me da la impresión, de que Monsieur Girard no es plato de tu gusto.
En serio: a mí me inspira también un poco de recelo que una teoría pueda explicarlo todo, desde el cristianismo a la anorexia, desde la moda hasta la homosexualidad....
De todos modos él dice literalmente en ese mismo libro que "las tres cuartas partes de lo que digo están en San Agustín."
Por el momento, la hipótesis de Girard me sigue pareciendo enormemente..., no sé, sugerente...

CB dijo...

¿Tanto se nota?

Será que me busco el deseo mimético y no me lo termino de encontrar, a mí me basta con que alguien prefiera pechuga para pasar a preferir el muslo. Y el salto del deseo mimético a la violencia mimética, como poco es un buen salto (por otra parte, que la clave de la Historia se encuentre en la rivalidad, ya lo han dicho muchos antes, sólo que con menos suerte). Y en cuanto a la resolución del conflicto social mediante el mecanismo del chivo expiatorio, pues dependerá del tipo de sociedad, del grado de primitivismo y del tipo de conflicto. Demasiados "dependes" para una pretendida ley universal.
Bastante más Levy-Strauss que San Agustín me parece a mí, que ya sé que no estoy en onda, pero bueno.
Centrándonos en el texto que nos pones, ya sólo el principio tiene tela: "Cristo muere porque rehusa someterse a la ley de la violencia", como si fuera un mártir del pacifismo, y se queda tan fresco. Una cosa es que Cristo no se someta a la ley de la violencia, y otra muy distinta es que muera por eso. Y así siempre con Girard: una partecita de verdad y a su amparo otra enorme de montaje, y de reduccionismo, y de simplificación, y de pasar por alto. Todo ello con una terminología deslumbrante y novedosa, que eso no se le puede negar, el saber fabricar fórmulas brillantes, tan brillantes como "deseo mimético", o "rivalidad mimética": a su lado, todo el complejísimo mundo de la emulación, o el viejo asunto de las afinidades electivas, o el no menos complejo de nuestra naturaleza deseante (de lo que no tenemos, no de lo que tiene el otro), o el de las muchas clases de deseos (entre ellos incluso el del sacrificio, no del chivo sino de uno mismo), se queda descolorido, o borrado de un plumazo. Es tan chulo eso del "deseo mimético"...
Y seguimos: Ese es el fundamento antropológico de la Pasión, y nada más". "Y nada más", hala, ese es también Girard.
O: "Si en lugar de juntarse con los perseguidores, como comenzaban a hacer..." No será más bien como necesita Girard que comenzasen a hacer para que la violencia mimética no se le vaya al carajo?

Y de su interpretación del Quijote, mejor ni hablar.

gatoflauta dijo...

En fin, es un cierto consuelo el que no sólo yo mismo, o ciertas ideas mías, impulsen a CB a reaccionar de un modo digamos poco comprensivo. Mi impresión personal es que Girard, se equivoque o no en lo que dice, no tiene la intención al decirlo de atacar a nadie, y menos todavía al cristianismo; yo diría que todo lo contrario. CB, sin embargo, reacciona como si en efecto Girard pretendiese lanzar un ataque, y hasta casi como si el ataque se dirigiese personalmente a ella misma, o al menos a sus propias ideas. Parece difícil entenderse con alguien tan extraordinariamente susceptible, y no me extraña ahora su reacción, para mí claramente desproporcionada e injusta, a mis propios comentarios.

Yo tengo mis ideas, ciertamente, pero respeto el derecho de quienes tienen otras a disentir de las mías, como igualmente respeto (y aprecio) a las personas que me parecen valiosas, aunque piensen de un modo muy distinto al que pienso yo. Es difícil pensar que ése sea el caso con la propia CB, dada su facilidad para el anatema. Una cosa es que a uno no le gusten determinadas ideas (algo del todo razonable); otra muy distinta es que fácilmente se enfurezca sólo porque alguien, sin faltar al respeto a nadie, piensa distinto y lo dice. Y en esto cae CB, me temo, con Girard, como cayó conmigo. Y no es una buena cosa. Es tender a interpretar lo que no nos gusta siempre en el peor sentido; mala cosa, ya digo. En contra del viejo y cínico refrán "Piensa mal y acertarás", yo replicaría "Piensa mal y te estarás equivocando siempre, incluso cuando aciertes". Hay una gran diferencia no sólo entre lo que dice Enrique en su último comentario y lo que dice CB en el suyo, sino también (y hasta sobre todo) en el tono. Y no creo que ella acierte en esto. Algo me consuela, repito, el ver que la china no me ha tocado sólo a mí.

CB dijo...

Usted perdone, pero aquí la que piensa distinto y lo dice, soy yo, y el que se resiente y llega al colmo de la susceptibilidad (y de la presuntuosidad, queriendo hacer cuerpo con Girard)es usted.
Y claro que no pienso que Girard ataque al cristianismo, y mucho menos a mí personalmente (ese es su tic particular, no me lo achaque a mí, por favor). Lo que creo es que el concepto de deseo mimético (y el de rivalidad y violencia que se le asocia, como si de lo uno necesariamente se derivara lo otro), brillante sin duda en el campo de las ciencias sociales y utilísimo para el estudio de los comportamientos de masas, no es aplicable sino con muchas matizaciones y correcciones a la comprensión del cristianismo. Matizaciones y correcciones por otra parte tan frecuentes en la obra de Girard, que puede que le vinieran bien para evitar confusiones unas buenas retractaciones (con sus reprehensiones y sus defensiones), como hizo el mismo San Agustín, en vez de forzar las cosas como lo parece a veces -esa es mi impresión- para mantener la teoría intacta. Podría decirle también, ya que eso veo que no lo ha entendido, que hay conceptos como el de emulación (que incluye la admiración) o incluso el de imitación (imitación de Cristo en el caso de los cristianos) que me parecen bastante más adecuados hablando de hombres libres -no autónomos, pero sí libres- que el de mímesis.

El tono es el del que sabe que va contra corriente y se carga de valor. No el del que se enfurece porque piensen distinto a él (ese es una vez más su tic), aquí el tema, el que piensa, el centro para que usted lo entienda, es Girard, no yo: yo soy la mosca que levanta la mano (o el ala) y dice que, a ella, por muy mosca que sea, hay cosas que no le terminan de convencer. Una mosca tiene que ponerse chula para decir algo así. Y lo que hago no es anatemizar ni meter a nadie en el archivo de los sospechosos, eso se lo dejo a usted, sino poner reparos a la aplicabilidad general y todoterreno de una teoría.
El tono que me sale cuando entra usted a meter coces o a llamar reaccionario o fascista al que se expresa en su propia casa y no es de su cuerda (que eso es lo único que usted hace, todavía no le escuchado sostener ninguna teoría respecto a la que pueda disentir), creo que es bastante distinto, vuelve a faltarle oído para percibir las diferencias.
Un cordial saludo y déjese usted de chinas y de jugar a la victimita que ya está mayorcito.

gatoflauta dijo...

Sin duda soy yo el único que percibe en el tono de CB ciertos armónicos (¿cómo llamarlos?) ligeramente agresivos. En fin, dejémoslo aquí; es obvio que no vamos a entendernos. Con alguien que, como yo, "se resiente", "llega al colmo de la susceptibilidad", está lleno de tics, se dedica a meter a la gente "en el archivo de los sospechosos", a "meter coces", a "llamar reaccionario o fascista al... que no es de su cuerda", y que encima de todo eso (que ya se ve que no es poco, precisamente) se dedica (¡a sus años!) a "jugar a la victimita", sin duda -me hago cargo- es demasiado difícil, eso de entenderse. E inútil decirle que yo, incapaz de "sostener ninguna teoría respecto a la que pueda disentir", leo con placer, y más de una vez he reivindicado públicamente, a autores que nada tienen que ver con mi supuesta "cuerda", que a nadie recuerdo haber llamado nunca "reaccionario" o "fascista" (no es mi lenguaje), o que, agnóstico como soy, estoy ahora mismo leyendo entera la Biblia (y no es la primera vez). Parece claro que hablamos lenguajes diferentes, o que al menos nos referimos a personas diferentes, aunque se llamen con mi mismo nombre. Pierda cuidado CB: no volveré a contestarle. No es grato para mí, y, tal como se expresa, menos debe serlo aún para ella. Razones más que suficientes, a mi parecer, para que lo evite en el futuro.

Enrique García-Máiquez dijo...

Yo, que tengo en muy alta estima todos los juicios de CB, tus juicios, C., sólo me pregunto si has leído a Girard. Me cabe la esperanza de que lo critiques por culpa de las malas explicaciones que vamos dando unos y otros torpemente, o por algún libro primerizo suyo, o por reseñas o críticas.

El tema de la imitación de Cristo, claro que lo toca, es la salvación de la mímesis violenta, como explica Cesáreo Bandera en su ensayo sobre El Quijote.

La cita que nos trae EB es muy importante, y quiero agradecerla mucho. Porque problema puede ser que Girard explique la Pasión tan bien, solucionando tantas dudas y de acuerdo con la tradición veterotestamentaria, que parezca que se racionaliza todo. Sin embargo, hay esta lo irreductiblemente divino de la Resurrección, y que es la clave.

Anónimo dijo...

Acabo de leer con detenimiento la los argumentos filosóficos doctrinarios de Girard (más de dos hora me ha llevado), y llego a la conclusión que en lo esencial se equivoca, o peor, falta a la verdad (de forma no consciente, por supuesto): San Agustín no dijo lo que dice que dijo, no es un anatema poroso y así traslúcido del concepto de violencia, de carácter eufemístico, el que dice: "Pon la otra mejilla para que me pueda saciar; luego vendrá otro a imitarme, estate preparado". Así se conduce el aprendizaje, yo te pego por imitación. Esto a todas luces es pagano, esquivo y misionero, pero eficaz. Estaréis de acuerdo, ¿no?
Por supuesto que las dos horas de estudio han dado para mucho más. Por ejemplo, este gran hombre, Girard, tiene que ser de ascendencia española, pura intuición escolástica me lleva a esta aseveración.
Bueno, Enrique, dime si quieres que comparta contigo, con testigos, claro, mi aprendizaje.
"Mi laberinto es tu locura, buen discípulo"

Uno de la Judería