LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

domingo, 18 de marzo de 2007

Savater y el alma eterna (Notas de lectura, 1)

"Las engañifas sobrenaturales me fastidian casi como ofensas personales", afirma Fernando Savater en su libro La vida eterna.
Y, ¿qué hombre bueno, cabe preguntarse, no compartiría este horror por la mentira? Pero la cuestión es que, tal y como Savater lo escribe, parece como si las engañifas fuesen siempre las sobrenaturales y nada más que las sobrenaturales. ¿Es todo lo concerniente a lo sobrenatural una engañifa, o hay engañifas en todos los terrenos? ¿Por qué considerar ofensivas sólo a las sobrenaturales ?
Este libro parece escrito con cierto apresuramiento, quizás por encargo editorial, al rebufo de cierta moda puesta en marcha por el famoso libro de Gilles Kepel, La revancha de Dios. Lo cierto es que FS incurre en contradicciones o en argumentaciones insuficientes de las tesis que pretende sentar.
FS parte de una premisa: Dios no existe, porque no es demostrable y, además, no es conveniente, pues la creencia en el otro mundo impide la afirmación plena de éste.
De los creyentes, en realidad, deberíamos decir que son los verdaderos incrédulos, pues descreen de la evidencia de la extinción total que comporta la muerte (p. 116). Sólo son admisibles, afirma FS, las creencias empíricamente comprobables, basadas en evidencias científicas: "los parámetros científicos son el método mejor para adquirir creencias justificadas" (p. 35).
Ahora bien, que Dios no es "demostrable" (al modo físico-matemático) ya lo sabíamos, y no de ahora, sino desde siempre. El exagerado papel que FS le otorga a los "parámetros científicos" no puede hacernos olvidar los siguientes hechos:
a) La ciencia puede explicarnos (cuando lo consigue) de qué está hecha la materia y cómo está hecha, pero no puede ni podrá nunca alumbrarnos sobre el porqué ni sobre el para qué. La ciencia no puede dar cuenta de la cuestión del sentido. Y una vida sin sentido no es más que eso: un sinsentido.
b) La ciencia es de suyo falible. Experimental. Lo que hoy se ve como cierto mañana puede ser que no lo sea. La ciencia es siempre, por definición, un saber provisional y relativo.
c) El hombre ha buscado siempre encontrar un sentido a su vida, a su posición en el cosmos, a su origen y a su finalidad. Las armas de la razón le han proporcionado dos vías complementarias: la teología y la filosofía. Y ambas cuentan ya con unos miles de años de andadura, lo que algo querrá decir. La prueba, el que el propio Savater haya tenido que escribir este libro. El tema, por lo que se ve, no pasa de moda, a pesar de los milenios trancurridos y los millones de páginas escritas.
Pero Savater ignora o desprecia toda esta larga tradición reflexiva, y en todo caso la omite sin discutirla siquiera. Se limita a constatar que Dios no existe. ¿Por qué? Porque nadie lo ha visto ni lo ha experimentado. Según él.
Aquí el filósofo se pone al nivel del astronauta. Del astronauta soviético Gagarin, que manifestó que en su viaje por el espacio no se había tropezado con Dios. Cerremos las cátedras de metafísica y ampliemos las de aeronáutica.

3 comentarios:

Joaquín dijo...

Estuve hojeando el libro en la Casa del Idem y, a ojo de buen cubero me pareció eso, una publicación oportunista. Ya me gustaría que Savater nos contase en qué condiciones materiales los ha redactado (¿en el avión, en la ducha...?).

Peter dijo...

Menudo descubrimiento el de Savater. Los materialistas deberían exigirle un canon por derechos de autor.

Lopera_in_the_nest dijo...

Lo que Vd. establece como "hecho" son meras suposiciones. Claro que estoy suponiendo que "hechos" son premisas no demostrables sino en si mismas.

¿Porqué asevera que "La Ciencia no puede ni podrá nunca alumbrarnos sobre el porqué ni sobre el para qué"?. Hace ya mucho tiempo (bueno poquísimo en comparación con la existencia del ser humano sobre la Tierra) que se afirmaba que muchas de las incógnitas que la Ciencia "nunca" podría despejar, ésta ya las ha despejado.

No es cierta su afirmación:
"La ciencia es siempre, por definición, un saber provisional y relativo", en el sentido que Vd. la propone. Lo que es provisional son los modelos que ha ido proponiendo para explicar la Naturaleza, pero el concepto de provisionalidad está directamente relacionado con el de Progreso Científico, es decir, modelos que sustituyen a otros que explican mejor la realidad que nos rodea.

El tercer "hecho" parte de una afirmación díficil de probar: eso de que el hombre SIEMPRE ha buscado una respuesta a la trascendencia. Que una teoría, o un modo de enfrentarse a lo "ignoto" cuente muchos años, no le da ninguna categoría de dogma.

En mi opinión se debe seguir estudiando, contrastando las ideas, apreciando (o sea no despreciando) todo aquello que venga del trabajo riguroso e intelectual, pero sentar como verdad indiscutible cualquier "hecho no contrastado" es un obstáculo muchas veces estúpidamente insalvable.