LEED estas palabras de
Lutero en sus
Comentarios a la epístola a los gálatas:
"Todos los profetas vieron esto en su espíritu: que Cristo había de ser el mayor de los bandidos, de los ladrones, de los ensuciadores del Templo, el más asesino, el más adúltero..., tal, que nunca habría uno mayor en el mundo."
O estas otras, algo más adelante, en el mismo lugar:
"Dios envió al mundo a su hijo unigénito y puso sobre él todos los pecados de los hombres diciendo: 'Sé Pedro, el negador; sé Pablo, el perseguidor, blasfemo inductor de violencia; sé David, el adúltero; y ese pecador que comió la manzana en el paraíso; y ese ladrón sobre la cruz; en una palabra, sé tú la persona que ha cometido los pecados de todos los hombres'."
Y ahora, volved a leer el poema de
Jorge de Sena. Fue a la luz de estas citas de Lutero cómo volví a leer esta olvidada y no olvidada traducción mía de 1999. Cruce de textos. ¿Legítimo? ¿Arbitrario? No sé. Ah, la extraña vida de los textos, esos vasos comunicantes. Ah, la lectura, ese misterio. Ah, imprevisibles recodos de la memoria. Y de la desmemoria. Y del alzheimer.
2 comentarios:
Sí, se entiende. De hecho, yo creo que con el comentario que hiciste ya se veía. El problema es que quizás sea un poema demasiado "tremendo" para nuestras sensibilidades burguesas jeje, pero vamos, hay momentos en que Papini o Bloy no son menos tremendos.
El poema de Jorge de Sena se queda muy atrás de la poderosa intuición de Martín Lutero, expresada de forma tan vehemente. Presiento que leer a Lutero en alemán debe ser una experiencia única, como leer a Santa Teresa (servata distantia) en nuestra lengua.
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