LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

jueves, 16 de agosto de 2007

El contador de las mujeres muertas

Cada quince días, o a veces con menor intervalo, el telediario abre con un titular que ya nos sabemos de memoria: "Nuevo caso de violencia de género en..." Y sobreimpreso en la pantalla o subrayado por el locutor, el recuento de víctimas: "Ya van 48, ó 36, ó 67... mujeres muertas en lo que va de año".
Unas veces dicen "violencia de género", otras "violencia doméstica", nunca "crimen pasional", que es como estas cosas terribles se llamaron desde siempre. Son crímenes espectaculares (a veces delante de los hijos), y no por dinero (como los de las mafias o los atracadores) ni por poder (como los atentados terroristas). Son crímenes movidos por la pasión descontrolada y desviada. Porque es esto lo que pasa: que previamente han fallado todos los controles. El caballo se desboca cuando no se ha aprendido a montarlo y a llevar bien sujetas las riendas. Esto también se ha sabido desde siempre.
Las causas son complejas, pero algunos se contentan con una palabra mágica de virtudes taumatúrgicas: machismo.
¿Ser macho es ser culpable? Sí, o cuando menos es ser sospechoso. Se es proclive a pasar de la potencia al acto, de la sospecha a la prueba, de la discusión a la pistola. Demasiado simple para ser cierto. Y ya se sabe que la peor mentira es la que se presenta con algunas dosis de verdad. La media verdad engaña mucho mejor que la mentira a secas. Los varones segregan testosterona, que es hormona competitiva y protobélica, y suelen poseer mayor fuerza física que las hembras. Bien, ¿y qué? Porque no creo que haya nadie que crea que la testosterona es la culpable. Si así fuera, bastaría inventar una vacuna, un antídoto, un algo... o emascular a todo varón que se pasase un pelo, pero un solo pelo. Yo me temo que el problema no es biológico sino moral.
Ya oigo a algunos decirme que en efecto el asunto no es de biología sino de ideología. La "ideología machista", que tendría como primer y casi único postulado el de que el papel de la mujer es el de vivir sometida al varón. El varón manda y la mujer obedece. Y si no... la lata de gasolina o el cuchillo filetero de la cocina doméstica.
Nos vamos engañando y enredando, entre números y estadísticas, consolándonos con fórmulas y latiguillos. La ducha de noticias nos golpea la piel, quizás nos acelera el corazón, pero nos deja el cerebro intacto y con las mismas telarañas.
También caen como chinches las gentes en las carreteras, por mucho radar y mucho carné por puntos y mucha campaña publicitaria impactante y multimillonaria. Y aquí también hay contadores de víctimas, alarmándonos en los luminosos de las carreteras. Y hay también fórmula y latiguillo: el alcohol, la velocidad, la imprudencia... O sea, medias verdades y pases toreros para trincarnos más impuestos y encima hacernos sentir culpables.
Quienes han creado el problema no encuentran la solución. Sólo conocen latiguillos manidos y estadísticas cocinadas. A falta de diagnósticos, buenos son contadores. Así parece que en verdad hacen algo.

5 comentarios:

jose luis gonzález dijo...

Es, sin duda, un tema problemático, pero en el hay por lo menos una conciencia social sobre el problema. En otros tipos de muertes, más numerosas -como, por ejemplo, todos los abortos que se practican en clínicas clandestinas en fetos de varios meses- nadie dice nada, y si dice algo alguien, la izquierda le llamará retrógrado y acosador de mujeres, y la derecha se hará la indiferente. Aparte de cuál sea nuestra posición religiosa, creo que es un tema que trasciende la religión. Está bien que haya una cierta libertad en determinadas condiciones o en los estados iniciales del parto, pero ¿somos conscientes de que no estamos equilibrando bien los valores de vida y libertad, de que diariamente se producen muchas muertes sobre las que nadie dice nada?

Joaquín dijo...

Pueden consultarse datos atroces en los sitios web de UNIFEM (O.N.U.) y de la campaña "Stop domestic violence against women" del Consejo de Europa.

La impresión que se extrae es que la violencia doméstica es un problema extendido en todo el planeta, con mayor o menor intensidad, lo que es indicio de que supera la dimensión cultural "local", y depende decisivamente de un factor incontrolable: el animal que llevamos dentro.

Curiosamente, todos estos organismos internacionales eluden analizar las causas más profundas de la violencia. La carencia de una moral bien interiorizada, y la falta de un entorno doméstico humanizado, como apuntas, Enrique, se me antojan decisivos.

toi dijo...

no consigo entender eso que dices de "quien ha creado el problema no consigue solucionarlo"
¿la culpa es de los de siempre? los políticos son muy culpables de muchísimas tropelías, y si son del partido de la corrupción, el PSOE, mucho mas. Pero de verdad que no entiendo su porción de culpabilidad aquí. El único culpable es la mala bestia hedionda y maricona cobarde que efectiva y homicidamente ataca y con frecuencia mata a las mujeres.

Espero no molestar con mi cuestión, no es esa mi intención, pero me gustaría que me explicaras, si lo ves oportuno, quienes son esos que han creado el problema ¿me he equivocado y no te refieres a los políticos?
Gracias.

Enrique Baltanás dijo...

Con mucho gusto 1intento responder, toi. Los que han creado el problema, o lo han agravado, son todos aquellos (ideólogos y políticos) que durante décadas han ido debilitando y socavando la familia a través de numerosas formas y predicado y fomentado la rivalidad en vez de la amorosa unión. Siempre habrá violencia, siempre asesinos y ladrones, pero en vez de ponerle coto y límite, algunos echan gasolina ideológica. Comprendo que este es un tema tan complejo que habría que escribir un libro para dar una respuesta adecuada. Por otra parte, no olvidemos otras víctimas, niños, ancianos, padres maltratados por sus hijos...

toi dijo...

Lo primero, muchas gracias por responderme.

Leí no hace mucho un artículo muy lúcido de Juan Manuel de Prada que iba en la línea que tú argumentas.

Tienes razón en varias cosas (en realidad en todas). En que la familia está en crisis. Y especialmente en que es una institución que tiene muchos enemigos.
Y, por rematar, en que el tema es mucho mas complicao de lo que podamos enunciar aquí.
Pero sí que ayuda poco la falta de política educativa, incluso agresivamente inculta, que ya Felipe pergueñó, decepcionando a todo el que se creyó su cuento de que iba a convertir España en un país lleno de Cultura y de mariposas y progreso. Tampoco parece que a Aznar le diera tiempo, pobre, solo ocho años, de arreglar el tema (algún día debería dar muchísimas explicaciones), y lo que está haciendo zetapeta mejor no comentarlo, posiblemente de los periodos mas negros de nuestra Historia.
En fin, que tienes razón... lo que pasa es que el verdadero y último culpable es el animal cobarde que perpetra la violencia.