LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

lunes, 13 de agosto de 2007

Liberales y comecuras

La Historia de España ha conocido todo tipo de regímenes: el feudalismo, el anarquismo, el socialismo, el capitalismo canalizado... Ahora, lo que no ha conocido nunca es un régimen liberal.
Se tiene la impresión de que nuestros liberales del siglo XIX eran muy poco liberales. Se les ve poniendo arenceles, medidas proteccionistas, absorción de cada vez más actividades por parte del Estado, tasas, impuestos, regalías... Más que liberales, eran jacobinos y comecuras, y lo que más les gustaba era vaciar los conventos, bien directamente mediante la degollina de frailes, bien mediante desamortización de los bienes que dieron en denominar de manos muertas (las suyas sí que eran vivas).
Tal confusión culmina en la famosa frase de Indalecio Prieto: "Soy socialista a fuer de liberal". ¿Alguien puede creer que don Inda hubiese sido alguna vez verdaderamente liberal? Lo que hay que entenderle es "soy tan demagogo que me he hecho socialista".
El liberalismo nunca se ha aplicado en España. Franco quiso aplicar la Doctrina Social de la Iglesia, que es un socialismo de sacristía y agua bendita. Un socialismo como de derechas, muy vertical pero que creó un formidable Welfare State, aunque fuera de secano y con botijo y del que, por cierto, todavía "disfrutamos".
A ese socialismo de derecha le ha sucedido un socialismo de izquierda. Zapatero ha creado la paga por hijo como Franco creó la paga del 18 de julio. Uno quiere implantar la EPC como el otro implantó la FEN. Naturalmente, el socialismo de izquierda es mucho más intervencionista que el de derecha, y Fernández Ordóñez nos sometió al IRPF, hasta entonces inexistente, pero desde entonces cada vez más voraz.
Cuando uno escribe "Dale la mano al Estado y se te comerá el brazo", enseguida surge el pánico, o sea, la llamada a la prudencia. El principio de subsiedaridad, la función social de la propiedad, el justo medio, el equilibrio proporcional... Si uno invoca la privatización de toda la enseñanza, desde la guardería a la universidad, los padres dicen que ya se conformarían con el cheque escolar, ya...
Quizás no estamos preparados para la libertad. O tal vez para lo que no estamos preparados es para la responsabilidad.

10 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Excelente artículo. Muy lúcido. Lo suscribo todo.

canalsu dijo...

Y así vivimos, distraídos bajo la blanca camisa abotonada del poder. A empujones por ver o estar cerca del que rechaza concienzudamente una ración de langostinos a 27 euros aunque no le importe poner en factura un avión del Estado con su tripulación y combustible para pasar un ratito en Londres con su familia. Y se nos cae la baba.

Por cierto, Enrique, llevo tiempo intentado explicarme el gesto del presidente cada vez que levanta el puño. Si te fijas, no lo cierra, lo hace con el pulgar hacia arriba. No lo veo con la contundencia del signo conocido, tiene menos firmeza, es más laxo, más caído hacia atrás…vaya que no quiero comparar, pero me recuerda a la mariconada con la que Hitler respondía al saludo fascista que él mismo impuso

Jesús Beades dijo...

Sigue sorprendiéndome su liberalismo, don Enrique, pero me apunto, me apunto. Ahora: yo funcionario, por favor.

Enrique Baltanás dijo...

Así me gusta, sr. Beades: que el humor no decaiga. ¡Viva la paradoja!

Enrique Baltanás dijo...

La gestualidad de Zapatero es digna de detenido estudio, precisamente por lo que ella tiene de eso, de demorado estudio. Porque, ¿y ese cogerse la mano izquierda con la derecha, y esos giros a derecha e izquierda? Un maestro de gestos. Lástima que Rolland Barthes haya muerto, que si no menudo análisis semiótico nos haría.

Enrique Baltanás dijo...

Así me gusta, sr. Beades: que el humor no decaiga. ¡Viva la paradoja!

Cabezota sin remedio, corazón enorme dijo...

De principio de subsidiariedad, nada de nada. El art. 128 de la Constitución se refiere a la intervención del Estado en la actividad económica sin distinguir. Es decir, incluso en sectores donde ya exista iniciativa privada.

Yo creo que es una cuestión de envidia. Envidia a quien se arriesga. Quien se juega su patrimonio y se enriquece. Por eso, incluso la derecha tradicional, no ve mal, que el Estado "le robe" la empresa, o que concurra con él, en "libre competencia" a costa del presupuesto.

Menos mal que el Tratado de la Comunidad Europea, limita el intervencionismo. Porque la Constitución es "tela" de intervencionista.

Eso de la incautación de empresas de la ley de 1 de septiembre de 1939, liberalismo puro y duro.

jose luis gonzález dijo...

Yo creo que todo esto se debería matizar. ¿Comecuras? ¿Y qué fueron los liberales en Francia o en Italia, por poner dos ejemplos? El liberalismo como práctica surgió en casi todos los países de ligas carbonarias o masónicas. Esto no quiere decir que los liberales fuesen todos masones, ni siquiera que los masones fuesen todos liberales, pero sí que casi todos los que eran una cualquiera de las dos cosas eran la otra. ¿En España? También, pero en España se vivió uno de los liberalismos, por el contexto del país, más proclives a pactar con el Antiguo Régimen, y que más respetaron la religión. La religión en España fue puesta en cuestión de modo público y consecuente en primer lugar por personajillos como Lerroux, y luego por quienes, en la República, estaban a la izquierda de los republicanos. Intervencionismo de Estado. Sí, pero no hubo ningún liberalismo puro. Y no creo que el simple mando de la economía privada sea bueno. Sobre todo porque tiene a la crematística, más que a la economía. En todo caso, el Estado, en España, no cuajó, y muestra de ello fueron los caciquismos, o consecuencia los nacionalismos. Me parece que decir que en España, a diferencia de otros países, no hubo liberales y sí comecuras, es no apreciar la Historia tal como realmente ocurrió.

San Isidoro dijo...

Habría que precisar: una cosa es el liberalismo económico, y otra distinta el liberalismo sin adjetivos, aunque los dos estén muy relacionados. Yo lo veo como un conjunto (el liberalismo) y su subconjunto (liberalismo económico).

En España hay cierto sector conservador que identifica el liberalismo económico con el segundo tipo. Yo diría que en la acutalidad el liberal es más hijo de Burke que de los liberales del XIX. Es decir es liberal-conservador.

El Principio de Subsidiariedad es uno de las aportaciones más importantes de la Doctrina Social de la Iglesia, algo poco explotado pienso yo, en la pastoral de los Obispos. Por ejemplo en Andalucía no estaría mal que alguien dijese ya, de una vez, que empresas como Egmasa son inmorales. No tiene sentido que una empresa de capital público compita en el mercado libre. Y menos sentido tiene que los empresarios lo acepten, ¿o no?. Cui prodest?.

Lo mismo con el resto de las empresas de capital público.

Yo el liberalismo puro lo considero un poco tontito, o sea, algo parecido al pelagianismo: piensan que el hombre es bueno por naturaleza y que la libertad lo solucionará todo. Y eso es falso.

Por otro lado, está el problema de la relación entre la verdad y la libertad. El liberal en sentido laxo antepondrá la libertad a la verdad y caerá en picado hacia el relativismo. Y del relativismo a la nada.

Podríamos seguir hablando de la sociedad de los valores, los derechos y el nihilismo como consecuencia. Pero todo esto daría como para otro articulito.

Enrique Baltanás dijo...

Por cierto, que interesante artículo hoy en ABC del profesor Rodríguez Braun: http://sevilla.abc.es/20070815/opinion-la-tercera/liberalismo-sentido-sensibilidad_200708150245.html