LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

viernes, 8 de junio de 2012

AHORA QUE VA LLEGANDO EL INVIERNO


En el inventario de las cosas que pasaron a mejor vida, es decir, a la vida del recuerdo, hay que hacer el apunte, ahora que el invierno nos sobrecoge con su manto de nieve, del brasero de cisco picón, ese que encendían las mujeres en las casas, por las mañanas, para ponerlo debajo de la mesa camilla, reavivando las brasas de vez en cuando —“niña, echa una firma”— con el meneo de la badila. La camilla resiste en las salas y salitas de las casas, por mucho que las revistas de decoración nos quieran imponer la mesita baja de diseño funcional que sí, que será muy decorativa, pero también muy fría. Y bajo la camilla sigue ardiendo el brasero, aunque sea eléctrico o de gas butano. Lo que se ha ido para siempre es el cisco. El cisco de encina o de olivo. El cisco picón.

Apenas pasaba octubre, y ya venían los hombres pregonando el carbón. El carbón para la cocina, para la plancha, después ya sólo para el brasero. El carbón tiznaba hasta a los nombres. Los pueblos están llenos —todavía, quizás— de apodos como Manuel El Carbonero o Antonio El Cisquero

Y sí, ahora que no viene el invierno, o tal vez sí, y no nos demos cuenta, conviene pensar en el cisco y en todo lo que desapareció con él. Un mundo.