LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

domingo, 17 de junio de 2012

NUEVAS LUCES SOBRE SEGUNDA OSCURIDAD

Pocos escritores españoles actuales serán capaces de usar un vocabulario tan preciso y un caudal léxico tan abundante y rico como el que emplea Andrés Trapiello. Y esto es lo primero que llama la atención en su aún reciente libro de versos, Segunda oscuridad

Andrés Trapiello no se conforma con hablarnos de vigas, sino que distingue entre jácenas y vigas, porque aunque en definitiva todas sean vigas, no son lo mismo las jácenas, o vigas maestras, que las simples vigas. Sabe que no todos los excrementos de animales se denominan igual, y por eso se para a diferenciar las boñigas y el sirle del ganado. Al hablarnos de las barcas del Retiro, lo hace así: Igual que en el establo se recogen/ apretados los bueyes,/ amuras y cadenas entrechocan/ al débil son del agua suavemente. Pocos caerían en cuenta que no son lo mismo proas que amuras.


En Agropecuaria (Poética), se nos despliega un ancho registro de sonidos animales, igual que sucede en Heno cortado con las flores de un valle. Los ejemplos podrían multiplicarse.


El uso de palabras desusadas, o poco usadas, produce una sensación de plasticidad y de concreción, y no resultada impostado o artificial, como tantas veces sucede con Azorín.


Y eso es lo que en primer lugar llama la atención del libro. Pero no es lo único. Mañana, más.

7 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

A mí, sin embargo, la abundancia de palabras raras al leer a Trapiello me causa una sensación artificial, me da la impresión de que primero las busca en el diccionario, o las toma de una obra del Siglo de Oro, y después las acomoda. A veces encuentras en una sola página de sus diarios ocho o diez palabras tan en desuso que salvo algún erudito ningún lector conocerá. Sin embargo, con Azorín me ocurre lo contrario: su vocabulario rico no me parece impostado, me da la impresión de que conoce perfectamente esas palabras desde hace años. Además, son mucho más sencillas que las de Trapiello, seguramente han entrado en desuso más bien recientemente.

Enrique Baltanás dijo...

Me desconciertas, José Miguel. A mí me da la sensación contraria. En fin, no sé...

José Miguel Ridao dijo...

Bueno, son sensaciones; lo raro sería que estuviéramos de acuerdo en todo. Lo que sí reconozco es que Trapiello es uno de los más grandes escritores españoles actuales.

Sara dijo...

Comparto tus impresiones, José Miguel... Igual me estoy perdiendo algo maravilloso, pero es que no puedo con Trapiello!

Leopoldo de Trazegnies Granda dijo...

Enrique,
tiene mérito escribir tantos libros y además con palabras tan raras.
Sin embargo yo creo que sólo se justifica volver a utilizar las palabras en desuso cuando aportan claridad al texto, no al revés.
Tú comprenderás que la diferencia de proas y amuras en el estanque de Retiro puede ser hasta ridículo.
Un abrazo

Leopoldo de Trazegnies Granda dijo...

Enrique,
tiene mérito escribir tantos libros y además con palabras tan raras.
Sin embargo yo creo que sólo se justifica volver a utilizar las palabras en desuso cuando aportan claridad al texto, no al revés.
Tú comprenderás que la diferencia de proas y amuras en el estanque de Retiro puede ser hasta ridículo.
Un abrazo

Anónimo dijo...

A mi también me producen una sensación rara. Está claro que a Trapiello le gustan... le emocionan incluso, pero... En el Diario me parecen más justificadas, la verdad.
El libro es bueno. Quizá no sea justo que le achaquemos y afeemos su erudición agropecuaria. J