LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

miércoles, 22 de abril de 2009

Sala de profesores

En la facultad de Filología de Sevilla no hay sala de profesores. Mejor dicho, existe una, con su rótulo y todo, pero desde tiempos inmemoriales (cuando empezó la masificación) se viene usando como un aula más. La masificación ya no existe, pero la sala de profesores tampoco. Los maliciosos opinan que no se quiere habilitar para que los docentes no coincidan ni se reúnan y así no conspiren ni se concierten contra las autoridades académicas. Divide y... ya se sabe. Así que cada uno permanecemos en nuestro cubículo (vulgo, despacho) cuando no estamos en clase. Y últimamente, ya ni siquiera tenemos cafetería donde coincidir. Nos hemos convertido en mónadas.

En cambio, en el instituto, sí que tenemos sala de profesores. Es ahí, más que en los departamentos, donde pasamos la mayor parte del tiempo. Me gusta pensar que la sala de profesores del instituto es la verdadera universidad, si es que la universidad es la universidad o comunidad de los saberes. Con el de física, hablo del big bang y de los agujeros negros; con el de biología, que cree que el darwinismo es verdad inconcusa, discuto este año más de lo habitual; con la de francés, converso de cuando en cuando en esa lengua para desoxidarla; con la de filosofía, hablamos de Schelling (sobre quien ella hizo su tesis) o de Bergson o de quien se tercie; con el de matemáticas... hablo de la Semana Santa de Sevilla y de la ruta de los bares de tapas... Con el de gimnasia, hablo de novedades literarias. Con el de religión no hablo nada, porque en el Nocturno (perdón, Secundaria de Adultos), no hay religión (la asignatura, digo). Ah, y con Ridao (felicidades, neopadre) comento los blogs...

Por supuesto, además de preguntarnos por los viajes que hacemos o por asuntos de familia, también dedicamos no poco tiempo a despotricar de la Junta y de lo mal que está la enseñanza. Pero de conspiraciones, nada, y de rebeliones, menos. Simples desahogos. Melancolía.

Total, una tertulia. Para los que no tenemos tiempo de asistir a una tertulia.

8 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

¿Te puedes creer, Enrique, que echo un poco de menos la sala de profesores? A lo mejor tiene algo que ver que la alternativa doméstica que tengo no es muy alentadora. A mí me pasa igual que a ti, en mi universidad (la Pablo de Olavide), no hay sala de profesores y malvivo en un edificio aparte, en una especie de celda de castigo, privado de contacto conspiratorio con mis colegas.

Por cierto, has cometido un error imperdonable. ¿Acaso no sabes que ahora se llama Enseñanza Secundaria de Personas Adultas (ESPA)? ¡¡Adultos!! Ve haciéndote a la idea de que no te puedes permitir tal lenguaje sexista. ¡Y tienes la osadía de publicarlo...!

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

¿Ridao en persona da tantos premios como en los blogs?
En mi Instituto, la sala de profesores es diminuta, por lo que apenas sirve para conversar. Además, los horarios están tan bien hechos (quién los hará, je, je) que ningún profesor tiene horas libres.
Eso sí, siempre hay un ratito para conversar con el compañero de Filosofía, que me presentó a Sandor Maray, o el de Francés, que -curiosidades- es un auténtico especielista en narrativa norteamericana.
Unn saludo.

Antonio González dijo...

En la sala de profesores paramos poco. Y no parimos nada. Esa sala es el cuarto de las herramientas: podemos dejar las propias una vez que les hemos hecho un hueco a base de empujones a las de los compañeros. Pero vayamos a las aulas... La pregunta que más veces me han formulado este curso en las de Bachillerato: "Antonio, ¿tienes un clínex?"

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Cierto Jesús, cierto.

Mañana, hoy, podéis hablar de la nueva Consejera.

Un abrazo.

Ignacio dijo...

Pero ¿no es verdad inconcusa el darwinismo?

Enrique Baltanás dijo...

Sobre el darwinismo, Ignacio, tendremos ocasióin de debatir próximamente. Y estás invitado.

Ignacio dijo...

El otro día hablaba yo con nostalgia en mi blog de otro tipo de tertulias, los foros de internet, que por la velocidad con que evoluciona todo últimamente se han quedado como fósiles de otra época, con lo que yo he disfrutado en ellos.

Estas miniconversaciones en la tratienda de los blogs no me convencen nada cuando me acuerdo de las sutilísimas, apasionantes, monumentales zapatiestas a veinte bandas que he ayudado a organizar no hace tanto.

canalsu dijo...

Enrique ¡presidente del gobierno!