LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

viernes, 5 de junio de 2009

Donde no resuelvo el ejercicio propuesto en la entrada anterior

Bueno... la experiencia ha resultado ser, al menos para mí, de lo más curiosa.

Propuse en esa entrada un ejercicio, o juego, o prueba, y lo primero, claro, es daros las gracias a todos los que habéis participado.

En realidad, el juego se centraba en una indagación en el triángulo poeta-poema-lector. En principio, parecería que cada ángulo se corresponde. Pero no siempre es así. El poeta busca, quiere, se propone una cosa. Esa cosa tendría que ser el poema, que reflejaría la intención del autor, que sería perfectamente captada y comprendida y compartida por el lector. Tres ecuaciones sin mayor problema. ¿Sin mayor problema?

Bien. Lo que yo quería tratar en "El inmortal" es el tema del escritor o artista (por eso el poema se llama "El inmortal", como a veces se habla del "inmortal Cervantes", etc.) que sacrifica la vida, y su vida, a su obra, pero además de una forma mórbida, pensando sólo en la fama, en la posteridad, en la imagen, en lo que quedará... Este fenómeno se produce típicamente con el artista moderno, de gran repercusión mediática, porque en épocas anteriores era un caso desconocido, salvo excepciones.

En este caso, el protagonista se da cuenta, pero quizás demasiado tarde ("he tardado en saber...") y además ya no puede escapar de ese destino. Por eso es un cadáver (el artista) que trabaja para otro cadáver (su fama póstuma). El poema pretendía ser una crítica de la falsa inmortalidad del artista moderno, de esa obsesión por no ser anónimo ("El fracaso es el anonimato", le oí decir hace poco a uno). Y, por supuesto, en mi intención, nada de quevedesco ni de fugacidad de la vida.

Pero es evidente que no he logrado transmitir eso, y que el poema resulta demasiado críptico o no define ni precisa bien el tema. No debe de estar bien hecho. Mi poesía aspira a la claridad, sí, pero se ve que no siempre lo consigo.

Aunque bien pudiera ser que lo que yo quiero decir no sea lo mismo que lo que el poema dice, ni tampoco igual a lo que los lectores leen. Porque ya digo que este triángulo es bastante problemático.

Así que os concedo a todos un notable alto, y a mí me otorgo un suspenso. Espero aprobar en septiembre.

8 comentarios:

Olga B. dijo...

Pero, hombre, yo creo que en poesía nuestra intención última (si la conocemos bien, que no siempre es el caso) está volcada de una manera especial sobre los versos. No tiene por qué ser literal, no tiene por qué ser siempre claramente interpretable. Lo bueno es que los versos dejen en el lector el "no sé qué que quedan balbuciendo".
La claridad es desde luego una de las formas de la amabilidad y una muestra de inteligencia pero en poesía la posibilidad de sugerir abre muchos caminos, y no creo que se trate de "acertar" cuál es el bueno. Tal vez ni el autor acierta.
Yo sé que prefiero el poema a la explicación y en absoluto debería considerarse suspendido:-)
Saludos.

carmen dijo...

Me acabas de matar. Ya soy también un cadaver, ea.

José Miguel Ridao dijo...

Alguien dijo que cuando se publica un escrito éste adquiere vida propia. Pues eso...

Javier Sánchez Menéndez dijo...

No creo que hayas suspendido en absoluto, en absoluto.

Un juego es un juego, y lo has conseguido.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Yo soy de los que no acerté. Creo que en poesía los títulos aclaran muchas cosas y predisponen al lector a interpretar el poema de un modo concreto. Otra cuestión que me gustaría oírte tratar es si el título de un poema forma parte del poema o no. Un abrazo y me encantan tus experimentos.

José María JURADO dijo...

Enrique, eso es lo que se entiende al leer el poema, pero al decirnos tu que es criptico, nos devanamos los sesos y le hacemos, incluso, la autopsia a Eliot (que por estas cosas tuvo su purga con las notas aclaratorias). Esto es, que sale nuestro reflejo, el de cada uno, para bien o mal en el poema.

Es un juego muy divertido, como este de mi teclado de no dejarme poner tildes.

No me suspenda por ello.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Veo que llego tarde a este juego. Pero estoy con lo que decía EGM ayer: tu poesía es agua clara. Lo que no es, en absoluto, un demérito.

Enrique Baltanás dijo...

"en poesía la posibilidad de sugerir abre muchos caminos", dice Olga, y Ridao "que cuando se publica un escrito éste adquiere vida propia", y yo estoy de acuerdo con ambos. Jurado y Cotta creo que apuntan certeros en la misma direción.
Javier, gracias por el aprobado: naturalmente, aquí "probamos" todos.
Lo del agua lo tomo como elogio, José Manuel: aún no se ha inventado una bebida que la supere.