LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

viernes, 19 de junio de 2009

El hombre más humilde del mundo

No sabe uno mucho de don Vicente Ferrer, que acaba de fallecer.

Acaso que practicaba el buenismo en la India (lo cual es infinitamente mejor que predicarlo y no practicarlo, como hace Zapatero en España, sin ir más lejos).

Que era exjesuita... pero hace tiempo que la diferencia entre jesuita y exjesuita se me ha vuelto un tanto borrosa.

Que hablan de él hoy en la radio y la televisión como de un "santo", y a lo mejor lo era, y hasta mártir, pues escogió al final el camino del matrimonio...

En fin, no sé, no tenía un juicio del personaje, y sigo sin tenerlo... A lo mejor porque este tipo de personajes le interesan poco a uno...

Pero hoy, al salir en los telediarios la noticia de su óbito, veo y escucho un corte grabado suyo en el que dice literalmente, sin asomo de ironía (me froto los ojos): "Yo soy el hombre más humilde del mundo..."

Y a uno, la verdad, se le empieza a resquebrajar el personaje, antes incluso de comenzar a alzarle la peana.

Pero a lo mejor el hombre tuvo un momento de debilidad, más que nada mental, y tuvo la mala suerte de que lo recogieran las cámaras...

Como quiera que fuese, que Dios tenga piedad de su alma. Como la tenga también de todos nosotros, pecadores.

Y de mí más que de nadie, que soy el más grande pecador del mundo...

17 comentarios:

Antonio Rivero dijo...

"Yo soy el hombre más humilde del mundo..."

Pues si él era humilde, con esa frase a sus espaldas, yo soy más que santo, ni el propio Dios vamos.

(Risas)

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Nunca sabré, y creo que moriré antes, realmente quien fue Vicente Ferrer.

Espero que esa "leyenda" quede aclarada.

En parte estoy de acuerdo con Antonio, sólo en parte, me faltan argumentos.

Ladrón_De_Versos dijo...

Tampoco conozco nada de Vicente Ferrer.

Pero si practicaba el buenísmo... ya es digno de valorar.

Servir al prójimo entregando nuestras labores e incluso nuestra propia vida es una de las tareas de esta vida, sino la única.

Con respecto a Antonio Rivero... "Yo soy el hombre más humilde del mundo." Es una expresión cotidiana, es decir, si no está dicha desde la soberbia, la vanidad o el narcisismo, es más que aceptable.

No creo que una persona entregada al prójimo no sea humilde.

Saludos!

Anónimo dijo...

¿Y de un corte de grabación, es decir, sin más contextualización, cabe extraer todo lo que afirmáis y dejáis entrever? ¿No deberíamos ser más cautelosos o prudentes, que diría Aristóteles, o humildes y modestos, que viene al caso, cuando se trata de valorar el modo como los demás se ven a sí mismos desde un punto de vista ético o moral? ¿Qué singular vanidad o engreimiento nos conduce a decir lo que decimos de alguien que no conocemos lo suficientemente de él como para saber si su percepción de sí es falsa o inadecuada? ¿Qué soberbia ignorancia, o arrogante pereza analítica, en materia de lenguaje moral, nos lleva a pensar o creer que ser humilde y reconocerlo es contradictorio? ¿Qué es lo que verdaderamente nos abofetea la sensibilidad cuando oímos a alguien reconocerse como limitado y débil? ¿Qué está ocurriendo en nuestras sociedades democráticas para que desde la paradoja de una humilde arrogancia se tienda a considerar a algunas personas como ejemplares de la premoderna arrogancia de la humildad?

José Miguel Ridao dijo...

Humilde o no, yo me quito el sombrero ante ese hombre y lo que ha hecho. Más que una crítica, merece un homenaje.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Curiosa virtud esta de la humildad: los que la tienen creen que no la tienen y los que no la tienen creen que la tienen. Si hubiera dicho: SOy soberbio, acabaríamos considerándolo humilde.

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Me quedo con tu elegante declaración de escepticismo, Enrique, que no me parece nada irrespetuosa hacia el personaje. Sin duda esta clase de personas hace una gran labor; pero también parece que para llegar a ciertos tipos de santidad personal es necesario que existan circunstancias tan horribles como las que ha atendido este hombre. Es esa espiral miseria-caridad que parece realimentarse a sí misma y que no tiene visos de llegar a acabarse alguna vez. Y que conste que tampoco estoy en contra de la caridad.

Antonio Rivero dijo...

El comentariode antes era broma pero lo mejor ante la duda no juzgar. Yo no le conocí, lo mejor era el hombre más bueno y mas humilde del mundo o lo contrario. Siempre será un misterio.

Enrique Baltanás dijo...

He incurrido en el mál gusto de criticar o no dar una imagen demasiado positiva de alguien que aún está de cuerpor presente. Lo reconozco, humildemente.
Lo que no quita que el personaje me siga suscitando enormes reservas. Y eso al margen de una frase aislada que bien pudo ser un lapsus o algo meramente desafortunado en según que contexto.
Es que cuando escucho el coro de los unánimes me sale enseguida la vena más disidente.

Adaldrida dijo...

una cosa es practicar el buenismo y otra ser bueno.
Es que dan ganas de ponerlo todo entgre signos de interrogación, y eso no es altanería.
Y todos tenemos derecho a expresar nuestra opinión.

Joaquín dijo...

Realmente es que es muy difícil ser santo reconocido. Lo tienen bastante difícil Juan Pablo II y Teresa de Calcuta, porque todos los teníamos por buenos oficiales. Para ellos el ejercicio de la humildad, con tanto foco encima, les era más arduo. Otra cosa es Vicente Ferrer, cuyo caso desconozco por completo.

LFU dijo...

Yo solo dire, como antiguo alumno de los jesuitas, que la frase sobre la condicion de exjesuita es antologica.

Por lo demas, brille para el la luz eterna.

Olga B. dijo...

Tan cierto es que una cosa es el buenismo y otra ser bueno, como que una cosa es predicar y otra dar trigo. Yo me quedo con los que, además de rezar, intentan hacer algo por los otros. Parece que es el caso de este hombre, pero no lo conozco muy bien.
De todas formas, nadie es perfecto, la frase no parece un acierto. Y me quedo también con la elegante lectura de José Manuel Benítez Ariza y sus consideraciones sobre la espiral miseria-caridad.
Saludos.

canalsu dijo...

Me sumo al desconocimiento general sobre el personaje, pero parece que, por esos mundos dejados de la mano de Dios, era bastante conocido.

Adaldrida dijo...

Pues yo, aunque me contradiga un poco, cada vez veo menos clara la frase sobre el exjesuitismo. Me refiero a que tiene su indudable miaja de mala leche. No conozco mucho a los jesuitas, pero soy católica y mpienso que las suspicacias entre nosotros son las que más daño hacen luego. Un primo mío, navarro recio y cabal, habla maravillas de los jesuitas navarros. Será por algo.

Capitán dijo...

Creo que la frase que viene al caso es "Por sus obras los conoceréis", y en este caso me temo que hay pocas dudas.

La Fe es un regalo de Dios, nadie puede ser criticado por no tenerla.

Saludos

Enrique Baltanás dijo...

No importa contradecirse, importa buscar la verdad.
Lo malo del blog (y lo bueno) es que no es un libro, y tiende uno en él a hacer juicios sumarísimos. Todo, claro, habría que matizarlo mucho.