LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

miércoles, 10 de junio de 2009

¿En defensa de la vida?

Algo que me incomoda de los manifiestos, libelos, declaraciones... antiabortistas es eso de, y escrito además con mayúsculas, Defensa de la Vida.

Que yo sepa, la vida no está en peligro. Al menos, en este planeta.

Lo que verdaderamente está en riesgo no es la Vida, ni siquiera la de la especie humana, sino la de éste o aquel, la de Juan o Paula o Jessica o Luis Miguel, o la de aquel a quien aún nadie se molestó en nombrar, la vida personal e intransferible. La de aquel que será un lelo o un genio, un músico o un fontanero, un cuerpo vigoroso o enfermizo, lo que fuere o haya de ser, pero único e insustituible: algo sagrado e inviolable.

Defender la Vida, así, en mayúsculas y en globo, es acercarse peligrosamente a los que hablan de "material humano".

7 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Buena entrada Enrique.
La defensa de la vida, es hablar de la defensa de los vivos, de cada uno de nosotros.

Todo lo general es erróneo, lo particular genera dudas.

Un fuerte abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Hablaremos, pues, de la defensa del nasciturus.

Ricardo Arjona dijo...

Enrique, el día que se hable del feto como de una persona individual, el aborto tendrá los días contados, por eso el empeño en indicar que el feto no es vida "humana".

Muy buena reflexión, ojalá se extienda, ojalá la extendamos.

Natalia Pastor dijo...

Los conceptos generalistas y maximalistas,son caracterísricos de los apologetas y de los dogmáticos.
La vida es personal e intransferible y,como bien dices,Enrique,sagrada e inviolable.
Siempre me acuerdo de aquella cita de Ernesto Sábato;" La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse".

Saludos.

Anónimo dijo...

Será que cualquier consigna, por noble que sea, no es más que mera palabrería. Y demasiado a menudo se confunden consignas con verdaderas ideas, las únicas que sirven para dar peso y medida justa a las palabras.

Jesús Aparicio González dijo...

Tienes razón Enrique, muchas veces velalmos con eufemismos y abstracciones lo que tiene nombre y apellidos y pasa a nuestro lado una mañana sin nosotros saberlo. Una vida concreta que nos incumbe y es tan real como todo lo humano y lo divino.
Un abrazo

Fón dijo...

es hilar muy fino...