LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

miércoles, 30 de agosto de 2006

Los inmigrantes y el PIB


Es curioso, sí, muy curioso, cómo se componen los titulares, cómo se sacan conclusiones sesgadas de datos en principio ciertos. Cómo se confunde a la opinión, o se la quiere orientar en determinado sentido ofreciéndole pistas falsas.
"LOS INMIGRANTES IMPULSAN LA ECONOMÍA ESPAÑOLA", titulan. Y aclaran: "Según un estudio elaborado por la Caixa Catalunya, la llegada de inmigrantes aportó 3,2 puntos porcentuales al crecimiento por habitante de la economía española en la última década." Según ABC, "España debe a la inmigración el crecimiento económico de los últimos diez años." El Diario de Sevilla llega incluso a editorializar: "La inmigración, motor económico".
Pero vámonos poco a poco, señor hidalgo.
Si el PIB ha crecido es porque ha habido un aumento de población. Ésta es la verdadera causa, el verdadero motor. El aumento de población.
Un aumento paradójico porque, según Red Aragón, "España, uno de los países con menor tasa de natalidad del mundo desarrollado, ha tenido, sin embargo, el crecimiento poblacional más elevado de la Unión Europea en los últimos años. Entre 1995 y el 2005, la cifra de residentes ha aumentado en 4,17 millones (el 10,7%), desde los 38,9 millones de 1995, mientras que la población de la UE de 15 países avanzó en 14,7 millones (el 4%)."
Y es que, efectivamente, hay datos que apuntan que el 78,6 % de los nacimientos producidos en España son de madre extranjera.
O sea, crece el PIB porque crece la población, pero este aumento lo aportan los inmigrantes, no los españoles. Las españolas siguen alumbrando 1,07 hijos como promedio. Habría que preguntarse cuánto crecería el PIB si las españolas se decidieran (o les fuera permitido decidir) por una tasa de natalidad algo mayor.
Con todo, además, este crecimiento del PIB no es un dato enteramente positivo porque, como apunta Luis Ignacio Parada en "El arte de crecer hacia abajo", nos aleja de la convergencia con Europa, al tener que dividir la cifra entre más gente.
Así que eso de que la inmigración es un "motor" económico... vamos a dejarlo en menos, en bastante menos. Sin contar con su influjo en la bajada de salarios o en los costes sociales (pensiones, sanidad, servicios...) que impondrá en un futuro no muy lejano. O los conflictos de convivencia.
Y una pregunta: ¿se puede crecer sin inmigración? Sí, el caso, por ejemplo, de Irlanda (cuya tasa de natalidad es muy superior a la nuestra) así lo confirma.
Pero nuestros periodistas nos dicen que nuestro (pobre) crecimiento se debe a la inmigración. Habrá quien se lo crea. Porque es cierto. Pero es falso.

1 comentario:

E. G-Máiquez dijo...

Gracias, Enrique, por dejar las cosas claras. O sea, oscuras.