LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

jueves, 17 de agosto de 2006

Yo fui de las SS o cómo vender un libro


"Sin leyenda no se pasa a la historia", decía Antonio Machado. Y es cierto. Lo primero que debe hacer un escritor en nuestros días no es escribir una gran obra, sino rodearse de una formidable, llamativa y, si puede ser, escandalosa leyenda. No importa el cómo, no importa el qué, lo que cuenta es que el escritor se convierta en personaje. Controvertido, a ser posible. La obra, luego, es una añadidura. Pasto para eruditos y críticos literarios.
Esto, entre nosotros, lo sabía bien Cela, y lo puso en práctica de maravilla.
Los libros no se venden por lo que digan sus páginas, sino por lo que la gente diga de ellos en la sala de estar o en el café.
Y cuando la leyenda se agota... hay que darle otra vuelta de tuerca.
Günter Grass ya contaba con su inefable aureola de defensor de causas justas y de conciencia crítica de la izquierda (es algo así como el Goytisolo de Alemania) pero, agotado su estro estrictamente narrativo, se ha propuesto publicar sus memorias.
Antes de que el libro llegue a las librerías y a los supermercados, "se filtra" que el propio Grass revela (revelación sensacional, estupefaciente, morrocotuda) que en su juventud, a los dieciocho años, perteneció a un batallón de las SS.
Gran revuelo. Gran polémica. ¿Le deben retirar el Nobel, sí o no? Tanto impacto periodístico ha tenido la cosa, que la editorial ha decidido adelantar la distribución del libro.
¿Es significativo lo que un hombre hace a los dieciocho años? Buena pregunta. Que nadie logrará responder.
¿Es cierto que la inmensa mayoría de los alemanes apoyaron a Hitler? Gran cuestión, que necesitaría de muchos análisis, exposición de antecedentes, circunstancias históricas... demasiado complicado para resolverlo en una polémica periodística.
Pero lo que importa es lo que importa: vender el libro. Y que la gente hable, aunque no llegue a ninguna conclusión.
¡Ay, si Suso de Toro pudiese demostrar que en su juventud perteneció, por lo menos, a la Guardia de Franco!

4 comentarios:

Salva Pérez dijo...

Completamente de acuerdo. Hace unos días publiqué un artículo en mi blog sobre un tema parecido, esta vez sobre Los versos satánicos y El código da Vinci, en el que intentaba separar los textos literarios de "lo otro". Te invito a leerlo, se titula "El Codi da Vinci i Els versos satànics", en www.salvaperez.blogspot.com. Un saludo.

Mora-Fandos dijo...

Otro que se suma a tu opinión. Un mínimo sentido del decoro, moral y estético -que en el fondo coinciden- hacen que uno se tome más en serio su vida. Si Grass hubiera sido capaz de aclarar su conciencia de un modo verdadero, no nos vendría ahora con estas movidas. Pero cuando todo parece reducirse a una cuestión de qué pensará la opinión pública, te hace pensar qué tipo de conciencia tiene este señor; y lo peor, por qué ha ido de conciencia crítica durante décadas.

Esto me reafirma en que la religión es algo mucho más sano que la alzada y bajada de valores ideológicos: hoy eres Nobel y Príncipe de Asturias, mañana un monstruo: ¿y dentro de ti qué hay?

Enrique Baltanás dijo...

Se dice en el Kempis: "No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más."
Pero me temo que GG no ha llegado aún a esa conclusión.

Salva Pérez dijo...

Objetivo cumplido: GG ya ha agotado la primera edición de sus memorias. Perdemos todos.