LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

miércoles, 20 de septiembre de 2006

La poesía, las mujeres y el dichoso feminismo

Las señoras que metrifican han dejado desde tiempo atrás, con muy buen criterio, de llamarse poetisas, que rima feamente con pitonisas.

Creíamos con ello que llegaba la igualdad, que ser poeta ya nada tendría que ver con el sexo, sino sólo con el seso.

Pero no. Olvido García Valdés, que es de las que confunden con puritano anglicismo sexo con género, cree que la poesía escrita por mujeres, y, por lo visto, por cualquier mujer y por el solo hecho de serlo, goza de un plus. Ella lo explica así:

“La lengua que utilizamos y que nos hace es una lengua patriarcal, que no piensa desde la perspectiva de las mujeres, género postergado en la transmisión de conocimientos que no sean los prácticos que tradicionalmente se le han asignado (…) considero la poesía escrita por mujeres como doblemente transformadora, pues integra en el caudal común no sólo nuevas palabras, estructuras o flexiones gramaticales, sino una perspectiva propia, propia de ellas (…) si un poema nace siempre de una carencia –carencia de ser que sólo el arte mitiga– ésta resulta en las mujeres doblemente aguda.”

(Olvido García Valdés, “La procesión va por dentro: el yo como metáfora”, Conferencia para el seminario Género y Comunicación, Instituto de Investigaciones Feministas, Madrid, 10-12 de mayo de 2000.)

Su teoría queda ejemplificada en, por ejemplo, el poema titulado Y TODOS ESTÁBAMOS VIVOS, que, como la cita anterior, me llega a través de un comentario de Carlos en el casi siempre divertido blog de Vicente Luis Mora:

Juntas en la cocina sin apenas

hablar, un lugar no exclusivo

de mujeres, que sigue al parecer siendo

exclusivo. Casi nada en común,

salvo contradicciones que sujetan

y asemejan. Nos enmarca este espacio

al que creemos ya no pertenecer. De ellos

el mundo y la sala grande, conversación

de lengua reductora, el chiste sexual,

la perspectiva hollada, cierto

poder, risas, el mundo. Al mundo

salgo que es único consuelo, campos

y árboles hoy que es mayo, y la savia

estalla verde y varón según la lengua,

el mundo que consuela y el que no,

ajenos ambos hoy a mí, que camino

con daño ajeno que la vida deja.

¿Alguien puede decir dónde se encuentran en este poema las “nuevas palabras, estructuras o flexiones gramaticales”? ¿Alguien puede explicar por qué, según el poema, “la savia estalla verde y varón según la lengua”, si, según la lengua, ‘savia’ es femenino? ¿Será ésta una de esas nuevas palabras, estructuras o flexiones gramaticales? ¿Alguien cree que el chiste sexual es cosa privativa de varones? Tengo la ligera sensación de que no todas las mujeres son monjas ursulinas. ¿Alguien cree que la cocina, en los tiempos que corren, es lugar exclusivo de mujeres?

Otro día hablaremos de las verdaderas diferencias de mujeres y hombres a la hora de escribir poesía. Será un apunte largo.

(Nota: lo de "dichoso feminismo" lo digo porque, efectivamente, es una dicha poder vivir en semejante burbuja y gozar de tan gratuito plus).

10 comentarios:

Mora-Fandos dijo...

Muy de acuerdo, espero ese apunte con verdadero interés.

E. G-Máiquez dijo...

Yo también me pongo a la cola, a esperar esa entrada, pues no tengo ni barruntos de los que puedes explicarnos de la verdadera diferencia. Tómate el tiempo que haga falta (no quiero agobiar), que con Mora-Fandos esperaré en la más amena compañía.

Ignacio dijo...

Hace poco escribí yo de algo parecido, pero la literatura "de mujeres" a la que criticaba no llega a los niveles de inanidad e idiotez de este texto en renglones cortos al que me resisto a llamar poema.

Joaquín dijo...

Propongo estudiar la poesía "de hemisferio izquierdo" y la "de hemisferio derecho" (del cerebro, se entiende).

E. G-Máiquez dijo...

Una noche de insomnio da para todo y, de pronto, he pensado que tal vez lo que a Olvido le siente mal de la savia es que su masculino es sabio, y eso le recuerde las famosas parejas entre zorra/zorro; mujer pública/hombre público; etc.
Es burda, pero otra explicación no se me ocurre...

Enrique Baltanás dijo...

Muy sagaz,sí señor...
Pero, entonces, ¿el feminismo poético consiste en saltarse la ortografía a la torera? Anda, pues se dice a la torera, y no a lo torero...

nataliapastor dijo...

¿Por qué será que cada vez que una feminista de salón se manifiesta como tal, me ofende?. ¿Desde cuándo la lengua es un ente pensante?; recomiendo a Olvido que repase la evolución de la misma y su estudio comparativo. Suscribo lo afirmado por Baltanás (no pertenecemos a un género -no somos palabras, ni mercancías,...- sino a un sexo) y por Ignacio. Lo que no puedo ni podré llegar a entender es el empeño por compararnos superior o superlativamente a los hombres. ¡Somos diferentes!, ni mejores ni peores en términos absolutos; y la grandeza es que esa diferencia nos sirva para completarnos y complementarnos, no para determinar quién está por encima de quién, en una absurda competición basada en la errónea premisa de la generalización. Me extenúan estas sandeces intelectualoides "literatura/poesíade mujeres" -¿de escritura o lectura?- estilo Lucía Etxebarría; considero que en innúmeras ocasiones sólo se utilizan para justificar mediocridad. Y soy realmente mujer.

nataliapastor dijo...

¿Por qué será que cada vez que una feminista de salón se manifiesta como tal, me ofende?. ¿Desde cuándo la lengua es un ente pensante?; recomiendo a Olvido que repase la evolución de la misma y su estudio comparativo. Suscribo lo afirmado por Baltanás (no pertenecemos a un género -no somos palabras, ni mercancías,...- sino a un sexo) y por Ignacio. Lo que no puedo ni podré llegar a entender es el empeño por compararnos superior o superlativamente a los hombres. ¡Somos diferentes!, ni mejores ni peores en términos absolutos; y la grandeza es que esa diferencia nos sirva para completarnos y complementarnos, no para determinar quién está por encima de quién, en una absurda competición basada en la errónea premisa de la generalización. Me extenúan estas sandeces intelectualoides "literatura/poesíade mujeres" -¿de escritura o lectura?- estilo Lucía Etxebarría; considero que en innúmeras ocasiones sólo se utilizan para justificar mediocridad. Y soy realmente mujer.

Enrique Baltanás dijo...

"Somos diferentes!, ni mejores ni peores en términos absolutos; y la grandeza es que esa diferencia nos sirva para completarnos y complementarnos, no para determinar quién está por encima de quién, en una absurda competición basada en la errónea premisa de la generalización."
En otros tiempos, decir esto no tendría mayor mérito: es simple sentido común.
Hoy, decir esto revela una poco común inteligencia.

sieterrevueltas dijo...

A mí no me interesa quién está por encima de quién, sino quién se pone encima del otro o de la otra: lo ideal es un ratito cada uno. ¿O no? En cuanto a las otras flexiones, o sea las gramaticales, veo ciertos giros sintácticos que me han dejado con tortícolis lectora. Pero eso no es de ser mujer, sino mala escritora, que es distinto.