LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

martes, 22 de abril de 2008

Marx y el refranero

En realidad, y bien mirado, la famosa teoría marxista del uso alternativo del Derecho la había descubierto, ya hace siglos, nuestro refranero: "Quien hace la ley, hace la trampa".

7 comentarios:

Joaquín dijo...

Y "quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón"

(aprendido de chiquitito)

Morgenrot dijo...

" Tienen cristalitos en la barriga "

Del refranero particular de mi querido abuelo.

Y referido a los políticos, a quiénes mi abuelo llamaba
" comeollas".

También aprendidos de chiquitita y bien asimilados.

CB dijo...

Mira tú que voy a votar para que no cambies el título, y me salen con que soy el visitante no sé cuantos y me regalan 3000 no sé qué. Como no entiendo nada y, en justicia, de ser algo, sería tuyo, te corto-pego la cosa por si no es de trampa y llegas a tiempo:

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Antonio González dijo...

La trampa está en la ley porque estaba ya, antes de que existiera la ley, en el corazón de los hombres. Al menos así entiendo yo un refrán que no recuerdo haber oído fuera de mi pueblo, pero que merece estar en los refraeros: "Corazón sin trampa, morcilla sin ataero". Y si la morcilla anda "sin ataero", qué poco tiempo tardará en caer en la olla o en la sartén.

Enrique Baltanás dijo...

Curioso el refrán que cita Antonio González. Nunca lo había oído.

Francisco Sianes dijo...

Creo que convendría aquí tergiversar a Marx el Joven y recordar aquello de: "Estos son mis principios: si no me convienen, puedo cambiarlos".

CB dijo...

Disculpa mi comentario anterior tan poco pertinente. Salió de repente ese mensaje fosforescente y, como una morcilla sin ataero, me dije "mira que si es verdad..."

En cuanto al refrán, qué tiempos aquellos en los que había que hacer leyes con trampa... Hoy ya se admite directamente que los que serán nuestros legisladores, cuando van a tomar posesión de sus escaños como diputados, en vez de utilizar la fórmula de acatamiento a la Constitución "sí, juro" o "sí, prometo", pueden dejarse la conciencia en casa y utilizar si quieren el: "por imperativo legal, sí prometo". La Sentencia del Tribunal Constitucional (119/1990) por la que se admite esta fórmula "de atacamiento" no tiene desperdicio, en ella se argumenta por ejemplo: "jurídicamente el juramento no tiene sanción, no compromete a nada y a
nada podría obligar (...) la propia naturaleza del requisito, que viene a introducir
en los moldes de una organización jurídica y racional un elemento procedente y
propio más bien de las sociedades primitivas, cuando, sin tener que acudir a tan
obsoletas y arcaicas medidas, existen otros mecanismos para racionalizar el
funcionamiento de las Cámaras..."