LA FRASE
"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."
Sir Arthur Conan Doyle
Sir Arthur Conan Doyle
domingo, 9 de diciembre de 2007
Todo desemboca en nada
QUIERE uno escribir de todo, del fracaso pisano de la enseñanza (ojo, de la pública), de la muerte de los dos jóvenes guardias civiles, de la segunda encíclica del Santo Padre, de "la unidad de los demócratas", de la absurda aplicación del derecho penal a los automovilistas (y explicar por qué creo que es absurda), de la cumbre Europa-África, de un par de libros de versos que ha leído, de las clínicas abortistas, del giro gestual del gobierno al centro, del transporte público y su trasfondo ideológico, de Nietzsche visto por José María Valverde... y, claro, acaba uno por no escribir de nada.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Azorín, incomprendido y airoso
Los malos periodistas de entonces, los que de toda novedad no ven más que lo que puede ser convertido en cuchufleta, la tomaron con Azorín, y era doloroso ver las parodias de que le hicieron objeto.
"Yo me levanto..., yo me acuesto..., yo tomo mi bastón..., yo toso..., yo...."
"Don Juan, don Pedro, don Eustaquio, don Próculo, don Pablo, don Antonio", y daban largos santorales.
Y lo que más les indignaba, sin comprender el efecto de lentitud y contraste que Azorín buscaba en ese detalle, era que sonasen todas las campanas de una hora en los relojes parsimoniosos de los ábacos que aparecían en la obra de Azorín.
Detrás de aquel modo de señalar "la una, las dos, las tres, las cuatro, las cinco, las seis, las siete, las ocho", ya no veían más, ya no leían ni comprendían el resto.
Todas las mañanas aquellos periódicos gris claro traían su alusión mortificante a Azorín. ¡Cuántas disputas tuvimos entonces por su causa! Nadie le comprendía, todos se confabulaban contra él en risotadas beocias.
Nada le disminuía, sin embargo, y en época sin visible sacerdocio, era como sacerdote solitario de la nueva religión del tiempo y la vida.
[Allí mismo, esta cuasi greguería: "Azorín está siempre viendo ascender nubes y venir rebaños"]
lunes, 3 de diciembre de 2007
Cómo pasa el tiempo
Entregado estos días a la lectura (en algunos casos, relectura) de la obra no sólo poética sino ensayística (Nietzsche, de filólogo a Anticristo, Vida y muerte de las ideas...) de José María Valverde (1926-1996), me encuentro con este poema. Sólo me permito comentar lo que se indica en el título de esta entrada. Por lo demás, me limito a copiar este
AGRADECIMIENTO A CUBA
En una isla donde nunca he estado,
hace unos años, hombres de mi lengua
se echaron a cambiar su triste mundo;
lucharon con sus déspotas, vencieron
y al ir a poner manos al trabajo,
vieron que eso se llama socialismo
y es asunto de mucho madrugar
y de muchos papeles y fatigas,
y que tiene remotos compañeros
como en otros planetas -unos, fríos
tecnólogos armados; otros, pobres
guerrilleros en selvas incendiadas-.
Y hoy en su isla sitiada, año tras año,
cercados por océanos hostiles,
trabajan con paciencia y acrecientan
su poco haber de náufragos y el don
de barcos milagrosos, arribados
como desde otro mundo. Y su aventura,
a la vez que les llena de firmeza,
les agita de dudas e inquietudes:
incluso de valientes se equivocan
en los planes, creyendo a todos héroes
desdeñosos de sueldos y de fiestas,
y el jefe, haciendo números, se para,
sacude la cabeza y dice en alto:
"Cometemos errores: yo el primero".
Debo decirlo: yo no lo vi claro
por algún tiempo. Había muchas nieblas
occidentales, y aun más, el temor
a que cambiara el mundo en que ya había
armado mi modesto agujerito;
y traté de mirarlo desde arriba,
europeo, au dessus de la mêlé,
-cosas del Tercer Mundo, un episodio
de una lucha de antítesis abstractas-.
Pero hoy, solo y remoto, me lo digo,
y en mi vacío, sé que era lo justo,
lo que había que hacer por el mañana
y el prójimo, aunque fuera a tropezones,
y que si al escribir hay en mi lengua
sabor de más futuro, es que en su luz
está el fervor que en esos hombres arde.
¿Qué hacer yo, español solo en lo extraño,
viviendo por correo y de memoria?
Y pienso: Por lo menos, ya lo veo
de frente, y firmo así esta enorme deuda
aunque nunca la pague; y hasta acaso,
además de políticas y cuentas,
yo, marginal, desanimado y triste,
de ellos puedo aprender algo que habríamos
de hacer los que decimos ser cristianos.
AGRADECIMIENTO A CUBA
En una isla donde nunca he estado,
hace unos años, hombres de mi lengua
se echaron a cambiar su triste mundo;
lucharon con sus déspotas, vencieron
y al ir a poner manos al trabajo,
vieron que eso se llama socialismo
y es asunto de mucho madrugar
y de muchos papeles y fatigas,
y que tiene remotos compañeros
como en otros planetas -unos, fríos
tecnólogos armados; otros, pobres
guerrilleros en selvas incendiadas-.
Y hoy en su isla sitiada, año tras año,
cercados por océanos hostiles,
trabajan con paciencia y acrecientan
su poco haber de náufragos y el don
de barcos milagrosos, arribados
como desde otro mundo. Y su aventura,
a la vez que les llena de firmeza,
les agita de dudas e inquietudes:
incluso de valientes se equivocan
en los planes, creyendo a todos héroes
desdeñosos de sueldos y de fiestas,
y el jefe, haciendo números, se para,
sacude la cabeza y dice en alto:
"Cometemos errores: yo el primero".
Debo decirlo: yo no lo vi claro
por algún tiempo. Había muchas nieblas
occidentales, y aun más, el temor
a que cambiara el mundo en que ya había
armado mi modesto agujerito;
y traté de mirarlo desde arriba,
europeo, au dessus de la mêlé,
-cosas del Tercer Mundo, un episodio
de una lucha de antítesis abstractas-.
Pero hoy, solo y remoto, me lo digo,
y en mi vacío, sé que era lo justo,
lo que había que hacer por el mañana
y el prójimo, aunque fuera a tropezones,
y que si al escribir hay en mi lengua
sabor de más futuro, es que en su luz
está el fervor que en esos hombres arde.
¿Qué hacer yo, español solo en lo extraño,
viviendo por correo y de memoria?
Y pienso: Por lo menos, ya lo veo
de frente, y firmo así esta enorme deuda
aunque nunca la pague; y hasta acaso,
además de políticas y cuentas,
yo, marginal, desanimado y triste,
de ellos puedo aprender algo que habríamos
de hacer los que decimos ser cristianos.
domingo, 2 de diciembre de 2007
Un regalo para Reyes
O para Papá Noel. Si no se le ocurre qué regalar, una buena idea puede ser este
CALENDARIO DE LA POESÍA ESPAÑOLA 2008
sábado, 1 de diciembre de 2007
Diciembre
EL Ateneo de Sevilla tuvo la sugestiva de editar un calendario para el año 2007. Nada original, dirán vds., pues eso lo hacen millares de empresas e instituciones. Lo original estaba en que cada mes aparecía ilustrado por un poema alusivo. Todos los textos eran -son- sonetos, y todos debidos a un mismo autor, Enrique Barrero Rodríguez, excelente poeta sevillano y verdadero maestro en este género.
Copio aquí el soneto titulado "Diciembre", hoy que es precisamente día uno de lo mismo:
Todo tiene final. Todo se acaba.
Un año más cansados y más viejos.
Diciembre es un ocaso de reflejos
de todo lo soñado que esperaba.
El tiempo está tocando ya en la aldaba.
Envejeció el cristal de los espejos.
El año se esfumó. Qué cerca y lejos
el Enero del año que empezaba.
Luces de Navidad. Doce campanas.
Otro año en el zurrón de lo vivido.
Y otra vez la Esperanza renacida.
Abrid el corazón y las ventanas.
Sentid, con alegría, haber subido
otros doce peldaños en la vida.
[Ah, pronto les hablaré algo más de calendarios poéticos]
Copio aquí el soneto titulado "Diciembre", hoy que es precisamente día uno de lo mismo:
Todo tiene final. Todo se acaba.
Un año más cansados y más viejos.
Diciembre es un ocaso de reflejos
de todo lo soñado que esperaba.
El tiempo está tocando ya en la aldaba.
Envejeció el cristal de los espejos.
El año se esfumó. Qué cerca y lejos
el Enero del año que empezaba.
Luces de Navidad. Doce campanas.
Otro año en el zurrón de lo vivido.
Y otra vez la Esperanza renacida.
Abrid el corazón y las ventanas.
Sentid, con alegría, haber subido
otros doce peldaños en la vida.
[Ah, pronto les hablaré algo más de calendarios poéticos]
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Canción a la motocicleta
¡EXHALACIÓN que lanzas contra el viento
Mi cuerpo enardecido por tu aliento!
Vigor con que redimes
La ausencia de corceles más sublimes
Y a tu jinete encantas;
Prodigio de la Estática en dos llantas
¡Ay, si rodar pudieras sólo en una,
Tú, la rueda inmortal, yo, la Fortuna!
Bruto de acero que el cerebro humano,
En el vaso del sueño,
Pergeñó como nuevo Clavileño
Para alcanzar el horizonte arcano:
¡Déjame acelerar tu bronco pulso,
Y transmitir tu impulso
A las llantas inquietas
Que el ingeniero brinda a los poetas!
Trémulo benjamín de los motores
Que vas entre mis piernas encendido,
Y despliegas tu fuerza y me sostienes
Por los llanos, los montes, los alcores;
Tu familiar zumbido
Mezclas al crudo viento que en mis sienes
Ululando resuena,
Y en el olor del campo me enajena.
Duro el caballo y blando el caballero,
Se siente que va unida
La carne humana al inhumano acero;
Y el hierro cobra vida,
Dócil al movimiento del regazo
Del jinete vivaz que lo conduce,
Ojo avizor al cruce,
A la mortal arena, al patinazo.
Máquina valerosa, tú desprecias
Del burgués el reproche;
Tú a la intemperie afrontas peripecias;
Tú ríes del poltrón que viaja en coche.
Y aunque seas ludibrio
Del sentido común, no has de quejarte,
Que eres hija del arte,
Y rodando demuestras tu equilibrio.
Leopoldo Eulogio Palacios, Salutación y otros poemas, Madrid, Prensa Española, 1972.
Mi cuerpo enardecido por tu aliento!
Vigor con que redimes
La ausencia de corceles más sublimes
Y a tu jinete encantas;
Prodigio de la Estática en dos llantas
¡Ay, si rodar pudieras sólo en una,
Tú, la rueda inmortal, yo, la Fortuna!
Bruto de acero que el cerebro humano,
En el vaso del sueño,
Pergeñó como nuevo Clavileño
Para alcanzar el horizonte arcano:
¡Déjame acelerar tu bronco pulso,
Y transmitir tu impulso
A las llantas inquietas
Que el ingeniero brinda a los poetas!
Trémulo benjamín de los motores
Que vas entre mis piernas encendido,
Y despliegas tu fuerza y me sostienes
Por los llanos, los montes, los alcores;
Tu familiar zumbido
Mezclas al crudo viento que en mis sienes
Ululando resuena,
Y en el olor del campo me enajena.
Duro el caballo y blando el caballero,
Se siente que va unida
La carne humana al inhumano acero;
Y el hierro cobra vida,
Dócil al movimiento del regazo
Del jinete vivaz que lo conduce,
Ojo avizor al cruce,
A la mortal arena, al patinazo.
Máquina valerosa, tú desprecias
Del burgués el reproche;
Tú a la intemperie afrontas peripecias;
Tú ríes del poltrón que viaja en coche.
Y aunque seas ludibrio
Del sentido común, no has de quejarte,
Que eres hija del arte,
Y rodando demuestras tu equilibrio.
Leopoldo Eulogio Palacios, Salutación y otros poemas, Madrid, Prensa Española, 1972.
martes, 27 de noviembre de 2007
Ventanas
DEJÓ explicado Leibniz que las mónadas no tenían ventanas.
Siglos después, Windows, Google, YouTube, RSS y otros variados e innúmeros ingenios han venido a desmentirle.
¡Las mónadas sí tenemos ventanas!
(Y las vecinas, ahora, ya no nos hablamos de balcón a balcón, ni de tendedero a tendedero, sino de blog a blog).
Sea usted Leibniz para esto.
Siglos después, Windows, Google, YouTube, RSS y otros variados e innúmeros ingenios han venido a desmentirle.
¡Las mónadas sí tenemos ventanas!
(Y las vecinas, ahora, ya no nos hablamos de balcón a balcón, ni de tendedero a tendedero, sino de blog a blog).
Sea usted Leibniz para esto.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Introspección
... el que se mira por dentro
se hace un lío.
[El filósofo y guitarrista Rafael Heredia, en La Lola se va a los puertos, III, 5.]
se hace un lío.
[El filósofo y guitarrista Rafael Heredia, en La Lola se va a los puertos, III, 5.]
lunes, 19 de noviembre de 2007
Neruda (ensayo de hermenéutica)
Me gustas cuando callas, porque estás como ausente...
O sea, nena, ¿que calladita estás más guapa...?
O sea, nena, ¿que calladita estás más guapa...?
sábado, 17 de noviembre de 2007
Caldo de cultivo
LA corrupción municipal...., digo, este...., perdón, quería decir la corporación municipal...
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