LA FRASE
Sir Arthur Conan Doyle
martes, 1 de diciembre de 2009
Enigmas al rededor de los Machado
- Se conservan las cartas que don Antonio escribió a distintos corresponsales, recientemente editadas con todo rigor por Jordi Doménech (Octaedro), pero ninguna de las que estos corresponsales (Unamuno, Ortega, Azorín, Pilar Valderrama...) escribieron a Machado. Lo mismo ocurre con su padre, Demófilo. Se han podido rescatar muchas de las que él escribió (a Francisco Giner de los Ríos, a Murguía, a Schuchardt...) pero ninguna de las que él recibió de estas personas. A pesar de que a algunos de esos corresponsales les dice que guarda sus cartas como oro en paño. ¿Dónde fueron a parar todos esos papeles? ¿Por qué se han perdido como por arte de encantamento?
- José Machado. El menor de los hermanos. Pintor y dibujante. Pero las únicas pinturas suyas que ha visto uno son retratos de su hermano Antonio o ilustraciones para sus libros, especialmente los de teatro. ¿Pintó algo más? ¿Vivía de la pintura? ¿De qué vivía José Machado? ¿Vivía con la madre o tenía domicilio propio?
- ¿Y Joaquín? Fue el hermano que marchó a América y volvió fracasado. En algún momento de su vida (tampoco sabemos cuándo) sufrió una laringoctomía. ¿Le impidió eso trabajar?
- Parecen cuestiones intrascendentes, pero que tienen su importancia. ¿Destinaba don Antonio Machado buena parte de su sueldo a mantener una extensa familia de madre, hermanos y sobrinos? ¿No explicaría eso, mejor que cualquier otra cosa, su extremada austeridad de vida?
martes, 24 de noviembre de 2009
Pajaritos fritos
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En la segunda mitad del siglo XX, el ratón se incorporó al catálogo, otrora medieval, de la zoología fantástica.
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Un campo de amapolas es como un cuadro de Van Gogh, pero sin esquizofrenia.
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La mayoría de la gente es increíblemente crédula. Por eso el ateísmo se extiende hoy en la sociedad a la velocidad de una mancha de aceite sobre un papel de estraza.
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Las utopías no son malas por lo que imaginan, sino por lo que dejan de imaginar.
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El aforismo es principio o conclusión. Entremedio está el ensayo o el tratado, el poema o la novela.
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En el aforismo, el desarrollo lo ha de poner inevitablemente el lector. El aforismo, en apariencia tan concluso, es lo más abierto que hay. Y es el lector el que tiene que cerrarlo.
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La plancha le hace un lifting a las arrugas de la ropa.
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Impresión. La bibliografía avanza; el conocimiento, no.
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Leed una historia de la filosofía (cualquiera). Acabaréis maravillados del ingenio humano, acabaréis decepcionados del ingenio humano.
domingo, 15 de noviembre de 2009
La red
-para no despeinarse-,
mi madre se ajustaba
una red en el pelo.
Aún lo hace hoy.
Pero yo, de pequeño,
pensaba que también
aquella red servía
para pescar los sueños
que esa noche soñaba.
Ginés ANIORTE, Nosotros (Renacimiento, 2009).
jueves, 12 de noviembre de 2009
Bolonia
- Durante veinte años he practicado la metodología docente que ahora recomienda el denominado Plan Bolonia. Lo he podido hacer gracias a la aplicación de la libertad de cátedra que consagra nuestra Constitución de 1978. Pero ahora resulta que, cuando se ha querido aplicarlo de forma oficial, me veo constreñido por una burocratización excesiva que quiere transformarlo todo en elementos cuantitativos y que matan cualquier posibilidad de actuar en libertad creadora. No es necesario que sea así, como de sobra sé, pero así es como se ha planteado lo que es una clara invitación a la fuga. Aparte de eso, la filosofía imperante en la sociedad de mercado no es la misma que se puede aplicar en una sociedad con mercado, donde la rentabilidad social no se confunde con la económica aunque tampoco se desliga de ella necesariamente. Y entiendo que la actitud económica es sólo una de las que se desarrollan en la vida. Es verdad que la Universidad, en el marco del Estado de las Autonomías y repitiendo esquemas políticos, ha terminado convirtiéndose en auténtico caos que, como dice mi colega José Carlos Bermejo, se intenta ahora cuadricular. De ahí que, aunque el llamado Plan Bolonia tiene indudablemente aspectos positivos (por ejemplo, respecto a la metodología docente) su aplicación puede ser desastrosa. No debe ser una casualidad el que muchos países hayan decidido sacar a sus instituciones académicas más prestigiosas de ese sistema, como ha hecho por ejemplo Francia con sus Grandes Écoles.
Genaro Chic García, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla, en una entrevista para la revista Aula Magna nunca publicada.
En otro lugar, el mismo autor ya había escrito:
No creo que el Plan Bolonia mate a la Universidad, por la sencilla razón de que ésta está ya moribunda al no tener material humano con el que trabajar. De nada vale hacer grandes proyectos de arquitectura, por ejemplo, si no se dispone de materiales de construcción. A la Universidad la mataron las reformas realizadas en la enseñanza Primaria y Secundaria, sin que la Universidad moviese un dedo para impedirlo. Por ello entiendo que el presente Plan sólo actúa como el maquillador que trata de darle prestancia a los cadáveres para exponerlos en el tanatorio. No les puede devolver la vida.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Eternidad, Actualidad... ¿Modernidad?
En lo que no creo es en
Y de
jueves, 5 de noviembre de 2009
Educación para la Ciudadanía: del XVIII al XXI
Una cosa es la instrucción; otra cosa, la educación; ésta es con mucho la más importante, porque si está bien dirigida producirá ciudadanos. Esta idea se expresa también entre tantas ideas efervescentes: la escuela debe adquirir un carácter nacional. “El arte de formar a los hombres, en todos los países está tan estrechamente ligado a la forma del gobierno, que no es posible hacer ningún cambio considerable en la educación pública sin hacerlo en la constitución misma de los Estados” (Helvetius). Tal gobierno, tal educación; no hay educación posible en un gobierno despótico; la educación debe llegar a ser una parte integrante de la política, con doble título: la forma y es formada por ella.
Paul Hazard, El pensamiento europeo en el siglo XVIII.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Descubrir el silencio
Pero he descubierto algo dotado de un mágico y secreto atractivo: el silencio.
Qué bien se está callado.
lunes, 19 de octubre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
Palinodia de Claudio Rodríguez
Lo cierto es que no he vuelto a releer su poesía. Tampoco entra entre mis planes hacerlo, al menos por ahora. Con que no sé qué pensaría ahora de esta poesía.
Lo que sí leo es una emotiva entrevista en Poesía Digital con su mujer (ella no acepta el título de viuda), Clara Miranda, y aparece otro Claudio Rodríguez, el de la intimidad, el de los amigos, el joven estudiante, el marido... el hombre.
Debemos diferenciar entre el poeta y el hombre, o entre la obra y su autor. Pero la proposición contraria también es verdad, incluso más verdad. Y en cualquier caso, el hombre vale siempre más, por ser hombre, y sólo por eso, y aunque sólo sea por eso, que la obra, pequeña o grande, que pudo salir de sus manos.
Cierto que yo no atacaba al hombre, y que creía que el crítico debe ser implacable, pero me olvidé de que el verbo procede de la carne, en este caso, y que la obra procede de un hombre, con mujer, familia, amigos... Por eso canto aquí hoy la palinodia.
Una palinodia relativa, porque no me desdeciría gran cosa hoy de lo que entonces dije, pero hubiera quizás debido decirlo de otro modo... más caritativo, si se me entiende la expresión.
Menudo dilema el del crítico, que se mueve entre el Scila de la espada y el Caribdis del apósito.