LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

jueves, 20 de mayo de 2010

LA POESÍA DESMEDIDA

Iguala en perfección la anatomía, si ustedes lo miden bien, es un endecasílabo perfecto. Pero José Emilio Pacheco no puede permitir que le salga un endecasílabo ni por casualidad. Y por tanto lo que escribe es: iguala en perfección a la anatomía ("La aguja", en Elogio de la fugacidad. Antología poética 1958-2009, p. 36).

Con lo cual, además de violar las reglas de la métrica, perpetra un crimen de lesa gramática (preposición ante acusativo que no es de persona). El infractor redondo, con o sin manual.

En realidad, la lucha final no será entre la poesía de la experiencia y la poesía del silencio, ni entre herméticos y claros, ni entre figurativos y vanguardistas. No. La lucha final será entre la poesía medida y la poesía desmedida.

lunes, 3 de mayo de 2010

NOMBRES DEL ÁRBOL


A quienes conozcan la trayectoria poética de Antonio Moreno, reunida en Intervalo (La Veleta, 2007), no les sorprenderá, no puede sorprenderles, la alta calidad de este su último y reciente libro, Nombres del árbol (Tusquets, 2010).

Lo que sorprende es que, sin variar de voz o de tono, sin trasvestismos ni giros novedosos, Antonio Moreno llegue a lo más alto por la vía de lo más hondo. Que se supere a sí mismo en la contención, en la desnudez, en la sencilla complejidad de lo perfecto.

Es la poesía de Antonio Moreno una poesía de raíz metafísica, es decir, una poesía de grandes preguntas sobre los interrogantes fundamentales de la vida humana. Pero no lo es por vía de grandilocuencia o de retórica, de discurso metódico o afirmaciones discursivas. Sino por la vía, más poética, de la sugerencia y del símbolo, del detalle expresivo, de realidades concretas que remiten a otras realidades que sólo pueden percibirse por insinuación o por metáfora:

Sí, voz, acaso vengas con la lluvia,
pero tú ya eras lluvia en mi interior,
lluvia que ve a su hermana en esta lluvia,
agua feraz que da conocimiento
y tanta fe que es clarividencia.

Discreto y poco mediático, Antonio Moreno es ya un nombre imprescindible de la poesía española de esta hora.

domingo, 2 de mayo de 2010

EL MUNDO DE LOS SUEÑOS

[Con mi padre, entonces... siempre]


Volvía de enterrar a mi padre, porque de entierro se trató y no de incineración, y mi madre, que aún no sabía nada, porque habíamos decidido no decirle nada por el momento, hasta prepararla adecuadamente y ver el modo de transmitirle la triste nueva, me preguntó por él. Sigue en el hospital y sigue bien, fue lo único que supe decirle. Me contó entonces que la otra noche había tenido un sueño, y que veía en él a mi padre en medio de una tertulia, y que ella se decía a sí misma: Andando, mira el malo dónde está.

Esa noche había sido la noche en que mi padre falleció en el hospital.

¿Casualidad? ¿Caprichosas corrientes de los sueños? ¿Premonición? ¿Visión acaso?

Que cada cual crea lo que quiera. Yo prefiero quedarme con mi propia interpretación. Que sí, que efectivamente a esa hora mi padre estaba ya de tertulia con María Auxiliadora y san Juan Bosco, de los que tan devoto fue en vida.

martes, 27 de abril de 2010

TAN SÓLO ES UNA PRUEBA

Nunca había colgado un vídeo en Youtube. Lo hago ahora, más que nada por probar las nuevas tecnologías y no quedarme en la Edad de Piedra y parecerme que oigo chino cuando escucho a mi hijo informático, quiero decir, al informático de mi hijo.

Pero como uno, en el fondo, es un clásico, lo que he subido no es un porno, sino la lectura de un poema propio. La cosa ha salido regular. Para mí, es toda una hazaña.



jueves, 22 de abril de 2010

DEL BLOG AL LIBRO, PERO NO ES LO MISMO

Últimamente, no es raro el caso de que el autor de un blog, o bitácora, si preferimos castellanizar el término y no meramente trasladarlo del inglés tal cual, pero esto, claro, va en gustos, no es raro, digo, que la bitácora digital se transforme en libro impreso, con su papel y sus cubiertas, y sin la dependencia de la pantalla del ordenador, como decimos en España, o de la computadora, como prefieren decir en Hispanoamérica, más cerca del computer anglosajón. Éste es el caso, aquí y ahora, de Joaquín Alegre, que nos presenta aquí una selección de aproximadamente una cincuentena de entradas de su blog, o bitácora, Majao público, desde el año 2007, en el que comparece en la blogosfera, hasta este 2009 en que se estrena como libro.

Uno ha dicho ya alguna vez que lo qué es un blog no puede definirse, más allá de su descripción, digamos, técnica, porque un blog es, o puede ser, cualquier cosa. Hay blogs de recetas de cocina como hay blogs de sesuda teología, blogs especializados, en cualquier cosa, lo que sea, economía, política, erotismo, cosmética, floristería…, y blogs generalistas, que nos hablan de cualquier cosa, o sea, de aquello que da el día. Incluso hay blogs que están pensados como libros futuros, es decir, que son como el borrador o el telar de lo que se cree o se proyecta que pueda ser un libro. O varios.


Cualquiera de estas opciones puede ser legítima, como legítimo es también el blog que no tenga más pretensión que la de quedarse… en blog. Que no sería poco, desde luego, habida cuenta de que los blogs, algunos por lo menos, o bastantes, mejor dicho, cuentan con muchos más lectores de los que pudieran tener, o soñar con tener, ay, la mayoría de los libros que se publican.

Cuando un blog pasa de la blogosfera a la imprenta, de la pantalla a la página, algo gana y algo pierde, o al revés, que también podría decirse. Pero, ¿qué es lo que gana y qué es lo que pierde?

Esto último, lo que pierde, parece que está bastante claro. Pierde espontaneidad, inmediatez y sobre todo, páseseme el palabro, interactividad . El lector del blog no es un lector callado y anónimo, del que no sabemos nada, como ocurre en los libros. Así es, sin embargo, en efecto, en algunos casos, cuando el autor no permite comentarios o el comentarista se presenta como anónimo o disfrazado de un mote de guerra literaria o blogosférica. Pero en la mayoría de las ocasiones, es o suele ser un lector parlanchín, que comenta, asiente, discrepa, se indigna, se entusiasma, matiza, aporta nuevos puntos de vista, a veces inusitados, a la cuestión propuesta por el autor del blog. Además, y esto sin duda, el blog que pasa a convertirse en libro pierde lectores. Entrar en un blog es fácil y, sobre todo, gratuito; comprarse un libro ya requiere algo que no todo el mundo está dispuesto a hacer, por lo que dicen las estadísticas, rascarse el bolsillo.

¿Y lo que gana? El prestigio de la letra impresa, se diría a bote pronto. Pero la letra impresa puede o no puede tener ese quizás sobrevalorado prestigio. Como los blogs, los libros son de variado pelaje: excelentes, buenos, regulares y horribles. Basta darse una vuelta por alguna librería para ver las mesas de novedades atiborradas de los best-sellers de turno que, salvo excepciones, suelen ser comida basura para pobres almas.

Uno cree mejor que lo que aporta el libro es precisamente lo que aporta el soporte libro, tal y como lo conocemos desde Gutemberg. Si el blog proporciona la inmediatez, el libro ofrece la permanencia. Si el blog es rápido, y urge el día a día, el libro se adapta al ritmo del lector, y hasta le permite ser relector, avanzar y retroceder, profundizar y confrontar. En el libro sucede todo más despacio, y ocurre más hondo.

Ventajas e inconvenientes, pros y contras. Pero también ventajas que pueden ser inconvenientes, pros que pueden volverse en contra. El blog es siempre un borrador, el libro es definitivo, por lo menos hasta donde la palabra definitivo alcanza un límite más o menos realista. En el blog siempre podremos corregir, suprimir, editar: el libro ya está editado, impreso, y definitivamente en manos del lector.

Ovejas y cabritos titula su libro Joaquín Alegre, que dice que es una selección de entradas de su blog Majao público. Pero que nadie se confunda: Ovejas y cabritos no es Majao público. Una cosa es el blog y otra el libro. En este caso, el libro resiste, y aun supera, la confrontación con el blog, con la bitácora. Una silva de varia lección nos espera en sus páginas, hiladas, eso sí, con el hilo de las preocupaciones más personales de su autor.

Abramos el libro. Leámoslo. Podemos detenernos aquí o allí. Releerlo. Meditarlo, porque no poca materia de meditación es la que se nos ofrece aquí. Y después de leerlo, cerrémoslo. Coloquémoslo en un estante de donde acaso lo tomaremos de nuevo en nuestras manos algún día. Pero, después de todo esto… abramos también, de nuevo, Majao público. Porque es algo de suyo to be continued.


(Prólogo a Ovejas y cabritos, de Joaquín Alegre Herrera, Ediciones de la Isla de Siltolá, colección Álogos, Sevilla, 2010)

sábado, 17 de abril de 2010

FRANCISCO ALBA, CONTRA EL RUIDO


Los mejores libros no llegan a las librerías, ni se venden en el corte escocés, ni los encontraréis jamás sobre la mesa de novedades.

Apuntad este nombre: Francisco Alba. Este título: Contra el ruido. Y esta editorial: Trabe.

Es del tipo de libros que a uno más le gustan: una miscelánea silva de varia lección. Artículos, pequeños ensayos, relatos de viaje, aforismos...

Y una mirada lúcida, original y sabia, que nos enseña que más allá, o más acá, del ruido del mundo, existe el silencio de una música callada.

viernes, 9 de abril de 2010

LA COSA NEOLÓGICA

En realidad, el fenómeno conocido como epigonismo debería llamarse epigomismo. Total, ¿no es más de lo mismo?

domingo, 4 de abril de 2010

DIÁLOGOS DE MOSTRADOR

Un parroquiano:

- Hay gente pa to.

Otro, acodado junto al primero:

- Ji, menos pa lo que tiene que haber.