LA FRASE

"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."

Sir Arthur Conan Doyle

lunes, 30 de agosto de 2010

TIEMPO AL TIEMPO



Las nóminas están cerradas; los recuentos, hechos; las fotografías, congeladas. Y quien en su momento no salió en la foto o no entró en el recuento ya no cuenta. Es el sino de los poetas tardíos, de los poetas a destiempo, de los que se tomaron su tiempo o lo encauzaron o lo vivieron a su manera, sin tomar demasiado en cuenta los sones generacionales a los que tocaba bailar.
Es muy difícil, por no decir imposible, que Carlos Sánchez Rodríguez (Aracena, Huelva, 1939) vaya a entrar ya en ningún canon, en ningún recuento o balance de los que agora se usan. Menos aún, publicando en ediciones de escasa y muy localizada difusión, como es el caso. Nada de esto debería impedir, sin embargo, que el lector atento, el avisado lector de poesía, pasase por alto este libro excepcional, Tiempo al tiempo, tercera entrega poética del autor. Aquí podríamos decir lo del refrán, que a la tercera fue la vencida. Sus dos entregas anteriores, A estas alturas (1990) y Al socio deseado (2001), destacaban, sí, por su discreción y su corrección, virtudes no tan comunes como se pudiera pensar en la abigarrada muchedumbre de nuestra lírica república.
Pero Tiempo al tiempo es otra cosa. El poeta ha subido, como de golpe, varios peldaños, pasando de una zancada de la discreción conseguida a la gracia otorgada. Y no creemos que se trate de milagro, milagro, ni tampoco, menos aún, de industria, industria, como se decía en el Quijote, sino de algo más sencillo y a la vez más difícil: el encuentro feliz del hombre con el poeta. Carlos Sánchez Rodríguez se ha vuelto hacia sí mismo, y sin autobiografismos complacientes ni localismos coloristas, pero tampoco universalismos vacuos, en una acertada mezcla de correlato objetivo y verdades eternas, hace balance de una vida, de cualquier vida, en este caso vista por y desde sus ojos, por y desde su experiencia, pero universalizada por eso que llamamos tiempo, y que es la misma materia de la que estamos hechos.
El paso del tiempo, su seriedad irresistible, sus caprichos de saltimbanqui, sus mudanzas monótonas, su desembocamiento en el incierto mar de la eternidad o de la nada, es el tema de este libro, cuyo título es ya una advertencia, y por eso los relojes van apareciendo periódicamente, con su marcha acompasada, en sucesivos poemas que dan unidad rítmica y formal al conjunto, sabiamente construido.
Porque estamos ante un libro unitario, que casi podría considerarse un solo poema en varias partes. Pero también ante un libro variado en métrica y en tonos y hasta en vetas temáticas, dentro de ese gran tema que lo vertebra. Encontramos el tono juguetón de “Reloj de cuco”:
El niño boquiabierto
ni pestañea.
“Ahora va a salir. Falta un minuto”
(que, claro, se hace eterno).
De pronto se anticipa
un sonido de muelles.
Se abre –cucú- y se cierra
la ventanita.
Visto y no visto.

Qué larga fue la espera
y qué breve el prodigio.

Pero también el tono meditativo, elegíaco, que no desdeña sin embargo la ironía, de la mayoría de los poemas. “Cementerio” comienza con una analogía insólita:

Se abre la cancela de hierro y, a la vista,
en distintos niveles alineada,
la mayor colección de biografías.

En este cementerio-biblioteca existen, como en la vida, diferencias:

Unas lujosamente encuadernadas
en mármol de Carrara y letras de oro
que mienten “no te olvidan”
e ilustradas algunas con un ángel…

Otras con encuadernación en rústica
tierra de malvas; una cruz anónima
como una daga hincada
en el oscuro pecho del olvido
y el homenaje rojo de un grito de amapolas.

Y, por fin, otras muchas ya descatalogadas
definitivamente del recuerdo.

Esta engañosa variedad de los iguales adquiere un inesperado giro metafísico en el soberbio epifonema, e imagen, que concluye el poema:

En la tarde piadosa, todo ese
sustrato y sedimento,
a través del ciprés, perfora el cielo.

Detenerse en más ejemplos sería hacer esta reseña inacabable, porque no hay un solo tropiezo o caída en Tiempo al tiempo, libro de plena madurez poética y vital, que mezcla sin disonancia el coloquialismo con la cultura. A José María Morón, por citar otro poeta onubense, le bastó un solo libro, el celebérrimo Minero de estrellas (1933), para pasar a la dudosa posteridad. A Carlos Sánchez Rodríguez le queda aún tiempo –tiempo al tiempo- para escribir nuevos libros. Pero sólo con éste le bastará para quedar, no sé si en el canon-arcano, pero sí en la memoria agradecida de los buenos lectores de poesía.
(Por si gustan, les dejo las señas adonde pueden dirigir sus pedidos: c./ Cruz de Mármol, 16 (21200 - Aracena), o bien islamoya@wanadoo.es: se harán con una primera edición que un día puede valer lo suyo).

martes, 17 de agosto de 2010

POEMA FONOLÓGICO

EL paso de los días.

El peso, el piso, el poso de los días.


Lo que este día puso,
 

y es un día cualquiera,

de distinto en mi vida.

domingo, 15 de agosto de 2010

A LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN (PEDRO ESPINOSA)

Tiziano
En turquesadas nubes y celajes
están en los alcázares empirios,
con blancas hachas y con blancos cirios,
del sacro Dios los soberanos pajes.


Humean de mil suertes y linajes,
entre amaranto y plateados lirios,
inciensos indios y pebetes sirios
entre alfombras de lazos y follajes.


Por manto el Sol, la Luna por chapines,
llegó la Virgen a la empiria sala:
visita que esperaba el Cielo tanto.


Echáronse a sus pies los serafines,
cantáronle los ángeles la gala,
y sentóla a su lado el Verbo santo.


[hoy, 15 de agosto, en el Calendario de la Poesía Española]

martes, 10 de agosto de 2010

S.O.S. POR SANTA MARÍA LA BLANCA


Las iglesias de Sevilla están que se caen a cachos. Una de estas joyas en peligro es la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, popularmente conocida como Santa María la Blanca, sita en la antigua judería sevillana, y dizque antigua sinagoga.


Lleva ya unos meses cerrada por amenaza de ruina. Afortunadamente, ya se ha firmado un convenio entre la Junta de Andalucía y el Arzobispado para su restauración. La Junta aportará el 60% y la Iglesia el resto. Es en este resto donde está el problema, pues el Arzobispado necesita la ayuda tanto de los fieles como de las personas amantes del arte, porque las necesidades (y no precisamente artísticas) son muchas.


A este efecto se encuentra abierta una cuenta en la entidad CAJASOL (oficina de la calle San José):


2106-0001-66-2191746221


Ah, y se puede desgravar en la declaración del IRPF (este templo está declarado bien de interés cultural (BOE Nº 291, el 6 de diciembre de 1995).

miércoles, 4 de agosto de 2010

sábado, 31 de julio de 2010

ÁLOGOS Y REINO

La otra tarde, con más de cuarenta grados en la calle, la pasé en la cama, con el aire acondicionado y el ventilador, o sea, un combinado de artillería pesada y artillería ligera contra el fuego contrario del calor. De una tacada me leí los cuatro últimos títulos de la colección Álogos. Los Apuntes y fuegos de Jesús Cotta, el Alguien me responde de Juan Antonio González Romano, Al hilo de los días de Suso Ares Fondevila y Una realidad fractal de Ignacio Tomás.
Interesante experiencia ésta de la colección Álogos. No conozco, al menos en España, pero creo que tampoco en ningún otro sitio, otra colección como esa. Hay ya blogs convertidos en libro, sí, pero una colección expresamente dedicada a esto, no.
La ocurrencia la ha tenido Javier Sánchez Menéndez, editor de Siltolá, y acuñador del término "álogo", y ya nos contará si se arruina o no.
Pero, mientras sí y mientras no, hay que seguir estos Álogos, a ver cómo casan blogs y libros. Si es matrimonio, adulterio o flirteo. El tiempo lo dirá.

Lo que es cierto es que a los libros habrá que juzgarlos como tales libros.






***

 Por la noche el calor seguía siendo agobiante, así que, después de cenar, volví a la artillería pesada y ligera. De nuevo un libro abierto. Esta vez El reino blanco, último libro de Luis Alberto de Cuenca, editado por Visor, que al fin se ha decidido a aliviar el luto de sus cubiertas. Atención a este libro, que puede ser uno de los mejores de la temporada. Al menos como poeta, Luis Alberto está en plena forma. Emocionantes sus poemas al perro Joker y al gato Soseki, como antológica su Carta a los Reyes Magos o los versos que dedica a Foxá...
Creo que me dormí leyendo alguno de sus desinhibidos poemas eróticos. De lo que soñé esa noche, no consigo acordarme.
La mañana amaneció algo más fresca.

miércoles, 28 de julio de 2010

ETIMOLOGÍA POPULAR

El pueblo tiene una intuición etimológica sorprendente. Cuando se ve obligado a usar de un cultismo, no duda en retorcerle el cuello hasta encajarlo en el cauce del idioma. Igual que decía vagamundo en vez de vagabundo, ha visto que el alturista es persona de muy altas miras.

Otro caso observado es la palabra discusión. En realidad, el vulgo no ha usado jamás esa palabra, porque contaba con otra más sencilla: porfía.

-Pues nada, maestro, que mi compadre y yo traemos una porfía. Que él dice que el terremoto de Lisboa fue en el mil setecientos, y yo digo que fue en los tiempos del rey Felipe II. A ver si usté nos saca de dudas...

Pero como a la fuerza ahorcan, el pueblo se ha visto obligado a emplear discusión, pero eso sí, trocándola en discursión, que es como lo pronunica el vulgo, al menos el sevillano.

Y, en efecto, ¿que es una discursión sino una contraposición de discursos? Pues ahí está.

lunes, 26 de julio de 2010

CRÍTICA Y AUTOCRÍTICA

José Luis García Martín señala todos los defectos que el libro quizás no tiene, pero, curiosamente, se olvida del principal defecto que quizás sí tiene: un tono demasiado vehemente y combativo, innecesario en este tipo de libros, y quizás contraproducente, por lo sobrado. Pero en estas cuestiones siempre me he atenido a un criterio: no incurrir nunca en la tentación de criticar al crítico. Cuando un libro se publica pertenece al público, y opinará cada uno lo que mejor le parezca. Así que, por mi parte, cambio de tercio.

*

Algún día escribiré mis memorias. Pero no teman, serán muy breves. Tengo poca memoria.

*

El vanguardismo tiene siempre algo de leninismo cultural.


*


La abundancia está siempre a punto de caer, si no ha caído ya, en la redundancia.

sábado, 24 de julio de 2010

OPERACIÓN BIKINI

Las entradas, en verano, se adelgazan, se adelgazan... para que se puedan leer bien en bañador. O en bikini.